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Un bot engañó los argentinos haciéndoles creer que chateaban con la presidenta K

Engañar a las personas para que crean que están chateando con la presidenta es más fácil que convencerlos que están chateando con una mujer semi desnuda.

por Lorenzo Franceschi-Bicchierai
08 Septiembre 2016, 6:30pm

Imagen: Ministerio de la Cultura de la Nacion/Flickr

¿Aquella persona con la que estás interactuando en línea está realmente hecha de carne y hueso o más bien de unos y ceros?

Algunas veces es fácil darse cuenta que aquel usuario de Twitter que habla como robot es, de hecho, un robot. Otras veces es más difícil. Algunas veces estás leyendo tuits reales desde la cuenta del presidente de tu nación. Otras veces estás leyendo tuits escritos por un bot pornográfico reciclado que pretende ser tu presidente.

Desde el año pasado, cientos de argentinos han interactuado con una cuenta que supuestamente pertenece a la controversial ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La cuenta muestra su nombre y una fotografía de ella y el nombre de la cuenta (@cfkresponde) así como su biografía son similares a la cuenta oficial de Kirchner (@cfkargentina).

La cuenta tiene más de 8000 seguidores y muchos de estos seguidores le han tuiteado al bot creyendo que pertenece a Fernández de Kirchner.

Un pantallazo de la interacción entre un usuario humano de Twitter y el bot de Kirchner, @cfkresponde. Imagen: Roni Bandini

La anterior es una interacción realista, desanimada e irritante. Sin embargo Lucrecia Mayer no estaba conversando con la ex presidenta de Argentina o alguno de sus asistentes. De hecho no había ningún humano tras el teclado. La cuenta no oficial de Fernández de Kirchner no sólo era falsa, también era manejada por un bot pornográfico reciclado de los años 90.

"Durante meses y meses, nadie, ni siquiera una persona, dijo: 'no, tu eres un bot, esto es estúpido'" dijo Roni Bandini, un escritor, periodista y programador oriundo de Buenos Aires, quien creó @cfkresponde a fines del verano del 2015.

Bandini programó al bot con discursos hechos por Fernández de Kirchner y algunos de los tuits de sus partidarios. Basado en esa base de datos, el bot escribió tuits y le respondió a las personas. Hasta que Bandini escribió un artículo corto y anónimo en la revista de hackers 2600, en donde hablaba de su proyecto. daba la impresión que nadie se había dado cuenta que había un bot detrás de la cuenta.

"Pensé, 'bueno, ¡mi bot porno puede tuitear así!'

Muchas personas dudaron que fuera Kirchner quien estaba escribiendo los tuits o si acaso era una cuenta oficial manejada por algún ayudante, pero (según dice Bandini) nadie pensó que era un bot. Él sólo habló del proyecto, y reveló su autoría, durante una charla en la conferencia Hackers en el Planeta Tierra, HOPE por sus siglas en inglés, este verano.

Pese a que engañó a muchas personas, el código no era tan sofisticado. Bandini explicó que sólo recicló un bot que él había creado a fines de los 90 para un sitio porno, diseñado para dar la posibilidad que las personas chateen con una supuesta mujer u hombre real y así intentar convencerlos que se saquen la ropa.

Un pantallazo del sitio web porno de Bandini a fines de los 90. Imagen: Internet Archive

En ese tiempo las cámaras web eróticas y los sitios con videos pornográficos estaban a años de aparecer. Y si bien algunas personas pagaban para conversar con hombres y mujeres atractivos y con sus imágenes de perfil, el sitio fue un fracaso, "un completo desastre" como dice Bandini.

"La gente veía el artificio, realmente no estaba del todo convencida que hubiera una persona detrás" me dijo Bandini.

Entonces Bandini desactivó el sitio web y se olvidó del bot por años. El año pasado tuvo una idea mientras leía la cuenta real de Fernández de Kirchner en Twitter, la que ella usaba más que las conferencias de prensa a la hora de dirigirse a la nación.

"Pensé, 'bueno, ¡Mi bot porno puede tuitear así!'" recordó Bandini durante su charla en HOPE.

Para su sorpresa, "las cosas comenzaron a funcionar muy bien". El mismo código del bot porno fallido engañó a varias personas casi 20 años después, logrando que cientos de usuarios de Twitter entraran en cortas y, algunas veces más, inteligentes conversaciones.

La única diferencia, explicó Bandini, es que el bot ahora posee una "inmensa base de datos". Más que eso, él dice que casi no cambió el código y sólo lo migró a un lenguaje más moderno, lo programó para conectarse a Twitter y borró el lenguaje vulgar que quedaba desde los años 90. Bandini también cargó el bot en un Raspberry Pi que automáticamente monitoreaba la cuenta y enviaba respuestas.

El Raspberry Pi cargado con el bot de Twitter @cfkresponde. Imagen: Lorenzo Franceschi-Bicchierai/Motherboard.

Esta es otra conversación entre el bot de Kirchner y un usuario llamado Mariano Suarez.

Otro pantallazo de la interacción entre un usuario humano de Twitter y el bot de Fernández de Kirchner @cfkresponde. Imagen: Roni Bandini

Para Bandini el experimento fue éxito, pero también algo de lo que hay que preocuparse.

Al comienzo su preocupación fue visceral. ¿Qué pasaría si el gobierno se diera cuenta quién estaba atrás el bot y no le gustara para nada? ¿Qué pasaría si de alguna forma lo intentarán enjuiciar? Suena como una preocupación extrema, pero como él recordó durante su conferencia, durante la administración de Kirchner un famoso abogado fue encontrado muerto en un aparente suicidio la noche antes de dar su testimonio frente al congreso, donde se esperaba que acusara a la presidenta de haber encubierto el rol de Irán en un sangriento bombazo en 1994.

"Como decimos en Argentina: sabemos que fue un suicidio, pero no aún sabemos quién es el culpable" bromeó Bandini.

Por lo que él sabe, nadie en la administración de Kirchner se enteró de la existencia del bot y si lo hicieron no les importó. Ahora que Kirchner ya no es presidente, su preocupación es qué nos enseñó este bot presidencial sobre la humanidad en el año 2016.

@cfkresponde es el más reciente ejemplo, pero ciertamente no el último, de un bot en Twitter que pretender ser humano. En nuestros días el hecho de si la cuenta en línea con la que estamos interactuando es manejada por un humano o no se transformará en una pregunta muy relevante, especialmente considerando los innumerables bots que venden cuestionables pastillas para adelgazar, que comparten propaganda gubernamental y que incluso están compartiendo proclamaciones racistas en Twitter.

"¿Por qué es que no podemos diferenciar un bot de una persona en estos días?" preguntó Bandini de forma retórica, "Hace 20 años y con la misma aplicación, un usuario común de computadores no estaba convencido de esta ilusión. Hoy es muy fácil".

"Quizás no podamos ver la diferencia, porque en estos días nos comportamos como bots" agregó, "Escribimos como bots, utilizamos frases cortas, no le prestamos atención a las otras partes. Entonces ya no podemos diferenciarlos porque un bot escribe tal como escribimos nosotros".