Apps de comida inspiradas en Tinder pueden terminar con el desperdicio de comida

Si Tinder te permite encontrar parejas, Olio te ayudará a encontrarle pareja a tu comida, así evitarás tirarla en buen estado y podrás compartirla. Conoce esta y otras opciones para combatir el desperdicio de comida.

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12 Mayo 2016, 1:00pm

Cuando se trata de desperdiciar comida, los británicos son los peores. Cada año, mandan 13 millones de toneladas de comida al basurero, más que ningún otro país de Europa. A nivel global, se desperdician dos mil millones de toneladas de comida, siendo esto el tercer emisor de carbono más grande —más grande que cualquier país excepto China o Estados Unidos—. Y con un estimado de 2.4 mil millones de personas que alimentar para 2050, no es un problema que podamos —o debamos— ignorar.

En el Reino Unido, usualmente los supermercados reciben buena de la culpa, más aún con los reportajes enfocándose en cuánta comida se desecha de sus estanterías y lo que hacen o no para ayudar a enfrentar el asunto. Pero estos grandes almacenes solo son una parte del problema. La cadena de suministro de comida es una bestia gigante y desordenada, donde el desperdicio ocurre en todos los niveles y en un sinfín de formas. De esta manera, no existe una solución simple y ninguna persona o compañía que sean responsables por sí solas.

Las cosas empiezan a cambiar. El mes pasado, los grandes supermercados del Reino Unido aceptaron reducir su desecho de alimentos en un 20 por ciento para 2025 como parte del Compromiso de Courtauld; y en años recientes varios negocios pequeños y caridades, han estado tomando cartas en el asunto y ofrecen vida nueva a alimentos que de otra manera se pudrirían.

Sin embargo, la otra mitad de la batalla —o al menos una gran parte— se trata de cambiar la percepción del público sobre lo que realmente es el desperdicio de comida

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Rubies in the Rubble ha estado usando excedentes de frutas y vegetales de agricultores y mercados para hacer sus mermeladas y chutneys ganadores de premios desde 2010, después de que su fundador Jenny Dawson fuera consciente de cuántos productos frescos eran desechados.

"Quería crear una marca que genere conciencia acerca de la necesidad de valorar nuestros suministros de alimento y cuántos recursos se gastan para hacer comida que ni siquiera se consume", Dawson me cuenta. "Quería hacer un producto divertido, una la solución al problema, pero también una forma de que la gente adquiriera esa solución".

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Trabajadores de Toast Ale en Hackney mezclan el pan con agua caliente para comenzar el proceso de fermentación. Photo by Laura Martin.

Toast Ale, una cerveza lanzada en enero usando algunas de las 328,000 toneladas de pan que se desechan cada año, funciona utilizando un principio similar: crear un producto delicioso con ingredientes que de otra forma se tirarían, y educar a las personas al mismo tiempo.

"Recuerdo mi primer puesto en el Borough Market y la gente no pensaba que existiera algo como el desperdicio de comida", dice Dawson. "Imaginaban las cosas viejas de su refrigerador en vez de una enorme cantidad de comida en perfecto estado tirada a la basura. Alguna ni siquiera llegan a los supermercados —hablaría con algunos agricultores acerca de lo que consideran 'rechazados' pero son 'naturales,' por ejemplo, las zanahorias que crecen como aburridas zanahorias. Incluso actualmente vamos a conferencias y hablamos sobre el desperdicio de comida y notamos que la gente nos mira como si estuviéramos hablando acerca de cosas podridas. No es así".

Con un estimado de 2.4 mil millones de personas que alimentar para 2050, el desperdicio de comida no es un problema que podamos —o debamos— ignorar.

Si necesitas más pruebas para convencerte de que la mayor parte de lo que se tira es perfectamente comestible, sólo debes visitar Tiny Leaf —el primer restaurante de Londres con platillos de productos destinados al basurero—. No es el primer establecimiento de su tipo en el Reino Unido. Silo, en Brighton, ha estado haciendo una cosa similar desde 2014, al igual que Real Junk Food Project. Aunque situado en el oeste de Londres y frecuentado por el equipo de Made in Chelsea, Tiny Leaf es tal vez pionero en su esfuerzo para llevar el consumo de alimentos desperdiciados a un nivel de comida más fino.

"La principal motivación con el restaurante fue alzar una bandera sobre el desperdicio de comida", dice Alice Gilsenan de Tiny Leaf. "No se trata sobre la venta agresiva, sino de mostrar cómo las cosas se pueden hacer de manera distinta. Estamos en constante evolución. Nuestro menú es una espina dorsal básica, pero dependiendo de lo que consigamos, cambiaremos y agregaremos cosas. Dentro de seis meses todo el menú será diferente".

Mientras que Tiny Leaf y Rubies in the Rubble demuestran lo que puede hacerse con la comida tirada pos los agricultores, las tiendas y los supermercados, el desperdicio acumulando en nuestros hogares se va intacto. Y hay bastante. El desperdicio de los hogares registra casi el 50 por ciento de toda la comida descartada en el Reino Unido, con casi siete millones de toneladas de comida directo a la basura cada año.

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Plato vegetariano "zero waste" en el restaurante Tiny Leaf en Londres. Foto cortesía de Tiny Leaf.

Dado que la mayor parte del desperdicio (60 por ciento) es evitable y podría ser comido de haber sido mejor manejado, está claro que necesitamos cambiar nuestros hábitos y comportamientos en lo referente al consumo. La aplicación de comida Olio trata de ayudarnos a hacer justamente eso al animar a la gente a compartir los excedentes de comida —esas zanahorias extra, una botella de leche, el pudín de Navidad que nadie va a comerse— con los vecinos.

"Para algunas personas, todo el concepto de compartir comida con los vecinos es radical e insensato, pero de hecho los seres humanos han compartido comida durante los últimos dos millones de años", la fundadora Tessa Cook me comenta. "Únicamente en los últimos 50 años hemos perdido esa habilidad".

La idea de la aplicación es simple: sube fotos de comida que te gustaría regalar o navega por la opciones de comida disponible en tu zona. Es como Tinder, pero con latas de atún.

"85 por ciento de los platos en Olio son aprovechados. Nuestro problema es el abastecimiento. Compartir la comida con un vecino es una sensación fenomenal. Y eso es lo que la gente ama de Olio", añade Cook. "Se unen en primer lugar porque odian la idea de que se desperdicie la comida —nuestra investigación descubrió que a una de cada tres personas les duele físicamente tirar comida— pero es la cuestión comunitaria lo que la gente adora".

Y ese aspecto social es importante.

"La gente imaginaba que la comida desperdiciada eran las cosas viejas de su refrigerador en vez de una enorme cantidad de comida en perfecto estado tirada a la basura. Alguna ni siquiera llega a los supermercados".

Nuestra misión es evitar que la comida se desperdicie y encontrar a quien esté más cerca, que se la lleve y la aproveche", dice Cook. "Incluso hay algunas personas que están usando Olio y están haciendo una diferencia real en sus vidas".

El conocimiento de tal desperdicio junto a la hambruna es, para muchos, bastante inquietante. Y ahí es donde una organización de caridad como Food Cycle —que toma la comida excedente de los supermercados y la convierte en comida caliente para quien la necesita— entra en acción. Al igual que Olio, Food Cycle fue fundada por el deseo de terminar con el desperdicio de comida, pero también trata de distribuirla entre los más vulnerables y socialmente marginados. Food Cycle inició en 2009, tiene 24 proyectos a lo largo del país y ha preparado más de 125,000 comidas.

"Siempre ha sido un movimiento basado en la gente local unida que expresa su deseo de 'hacer algo respecto al desperdicio de comida'", dice Clare Skelton de Food Cycle. "Somos muy distintos a un banco de comida o a un comedor comunitario, pensamos '¿Qué podemos hacer con esta comida en perfecto estado, pero cuáles son los beneficios añadidos de prepararla y comerla juntos?' Tiene un efecto muy positivo, no solo en las personas y en la salud mental, sino en cómo ayuda a construir un sentimiento de comunidad y refuerza los lazos entre las personas".

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Voluntarios de Food Cycle en una conferencia de entrenamiento en Londres. Foto cortesía de Food Cycle.

Finalmente, todos necesitamos reconsiderar cómo pensamos y tratamos la comida.

"Se trata de tener respeto por los alimentos y no solo tirarlos, porque están un poco magullados", dice Skelton. "Es pensar, '¿Qué puedo hacer con esto?', porque la Tierra gasta recursos en crearla y entregártela".

Dawson añade: "Para mí, el mayor cambio en occidente sería que los consumidores aprendan de nuevo a valorar la comida. Necesitamos tratarla como un recurso preciado más que como una mercancía barata".

Pronto, podríamos no tener alternativa.

¿Quieres más historias de los innovadores británicos de la comida? Revisa la Guía sobre la comida británica de MUNCHIES, publicada todos los días de esta semana en MUNCHIES.