Publicidad
Rio 2016

La loca historia del luchador neozelandés de jiu-jitsu secuestado por la policía en Río

Jason Lee, un luchador de jiu-jitsu procedente de Nueva Zelanda, ha denunciado que la policía brasileña le secuestró (!) y le obligó a pagar su propio rescate en Río de Janeiro.

por Liam Daniel Pierce
27 Julio 2016, 2:12pm

Sigue a VICE Sports en Facebook para descubrir qué hay más allá del juego:

¿Querías más historias raras de Río de Janeiro? Pues ojo que hoy, cuando apenas quedan dos semanas para el inicio de los Juegos Olímpicos te traemos un relato absolutamente estelar. El protagonista es el pobre Jason Lee, campeón neozelandés de jiu-jitsu.

El caso es que, según Lee, la policía brasileña lo secuestró en Río (!) y seguidamente le obligó a ir a varios cajeros automáticos para retirar el equivalente a 500 euros en efectivo.

De acuerdo con el periódico New Zealand Herald, Lee, que lleva viviendo en Río durante los últimos diez meses, publicó en Facebook los detalles de lo que pasó. El post no es público, pero según el periódico, el atleta asegura que la policía lo amenazó con arrestarle si no hacia lo que ellos le decían.

"No estoy seguro de que es más deprimente, si el hecho de que esto les pase a los extranjeros cuando falta tan poco para los Juegos Olímpicos o el hecho de que los brasileños tengan que vivir en una sociedad que permite que esta mierda absoluta ocurra diariamente", aseguró Lee al Herald. "Este lugar está bien jodido en todos los sentidos de la palabra".

Lee explicó con más detalle el incidente y aseguró que todo empezó después que dos policías que iban en moto le pararan para un control corriente de drogas y armas. Posteriormente, sin embargo, le dijeron que sin su pasaporte no podía conducir.

"Primero el agente me pidió que abriera los brazos y justo después me agarró de mi área genital. Eso si que fue una sorpresa, porque hasta ese momento todo parecía muy profesional", explica Lee. Fue entonces cuando le exigieron que les diera 2 000 reales o lo entregarían a la policía federal. "Estos chicos se me tiraron encima y llevaban armas. No podía no hacerles caso", asegura Lee.

Lee y su novia Laura McQuillan, una periodista que cubre los Juegos, han contado que al cabo de unos días la policía se presentó en su apartamento sin ninguna razón aparente, solo para confirmar que esa era su dirección.

La historia de Lee desde luego no es un buen augurio para los Juegos Olímpicos de Río, que están ya bajo una gran presión debido a todos los escándalos que se han ido sucediendo en los últimos meses. Visto lo visto, si realmente el evento termina saliendo bien será un auténtico milagro.