Salud

Le preguntamos a algunos doctores cuáles son los mitos más tontos sobre la salud

Estos cinco hechos alternativos son los que predominan en casi todas las listas.
3.4.17

Todos los días, incluso hasta los pacientes que están bien informados razonablemente entran a los consultorios de los doctores con suposiciones que son 100 por ciento falsas. Le pedimos a algunos doctores de confianza que nos compartieran las creencias erróneas más comunes que los vuelven locos y también que nos iluminaran con la verdad.

Tener moco verde significa que necesitas antibióticos.
Los antibióticos se clasifican como uno de los mayores descubrimientos de la medicina, pero como su nombre lo indica, sólo funcionan contra las enfermedades causadas por las bacterias. Mientras tanto, los virus se llevan el crédito por los resfriados, la gripe y la mayoría de las infecciones de sinusitis, dice Myers R. Hurt III, médico de cabecera en Diamond Physicians en Frisco, Texas.

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Al contrario de las creencias de muchas personas e incluso de algunos doctores, Hurt dice que el color de tus mocos tiene que ver más con la etapa en la que estás de la enfermedad que con lo que la causa.

Cuando tu cuerpo lucha contra cualquier invasor extraño, tus glóbulos blancos producen enzimas que contienen hierro eso es lo que le da el toque verdoso a tus mocos. Y al mismo tiempo, la deshidratación intensifica el color. Existen evidencias de que para los súper-enfermos, o sea, las personas que se recuperan de una cirugía del corazón o de alguna enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el color del moco es señal de brotes dignos de atención médica. Pero para los que sólo tenemos una infección por un resfriado, en los estudios no se ha encontrado ninguna relación entre el color de tus mocos y las posibilidades de que los antibióticos lo mejoren.

Si los antibióticos no funcionan, no es prudente tomarlos o pedir que te los receten. Además de contribuir al incremento mundial de las superbacterias resistentes a los medicamentos, corres el riesgo de desarrollar complicaciones divertidas como diarrea o infecciones por hongos, dice Hurt. Y de todos modos, es difícil que el moco cambie de color. Los investigadores belgas encontraron que incluso los microbiólogos y neumólogos la mitad del tiempo concuerdan con lo que puede significar el color de tus flemas, esto quiere decir que tus diagnósticos probablemente sean no tan acertados.


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Los testamentos sólo son para las personas mayores.
Si eres joven y estás (relativamente) saludable, puede ser que nunca hayas considerado qué pasaría si tu corazón se detiene o si te gustaría o no que te conectaran a un tubo para respirar. Pero justo ahora, cuando puedes pensar claramente y comunicarte abiertamente, es el mejor momento para contemplarlo, dice Hurt.

Las directrices anticipadas sirven para detallar si quieres que te resuciten, que te conecten al tubo para respirar o si prefieres donar tus órganos o tejidos cuando te mueras. También puedes nombrar a un representante de atención médica o a una persona de tu confianza para tomar decisiones cuando no puedas hacerlo.

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Los accidentes y las enfermedades repentinas le pueden pasar a gente de todas las edades. Considerarlo significará que tus deseos serán honrados en caso de que te pase algo así. Las formas apropiadas de estos documentos varían, así que habla con tu médico o con un abogado acerca de tener el papeleo apropiado en los archivos con tu historial médico, dice Hurt.

Partir las pastillas a la mitad te puede ahorrar dinero en medicamentos.
Esto es medio verdad. El costo desconcertante de las medicinas a veces puede significar que un comprimido de 400 mg cueste menos que dos dosis de 200 mg. En algunos casos, el cálculo que haces es tan fácil como decir que simplemente te puedes comprar la pastilla más grande y partirla a la mitad, dice Blais. Por ejemplo, un estudio mostró que partir a la mitad los medicamentos con estatinas no disminuía su eficacia para controlar el colesterol.

De hecho, incluso los de la farmacia te podrían sugerir que partas las pastillas en dos para que te salga más barato. En la etiqueta viene qué pastillas son las que se pueden partir en forma segura. Y la misma pastilla probablemente venga marcada justo a la mitad para que la puedas partir.

Pero para ciertos medicamentos, digamos, las cápsulas, o las que están cubiertas con un revestimiento diseñado para disolverse en el estómago, partirlas puede causar dolores de cabeza fuertes. Podrías estropear la dosis, aumentar su riesgo de efectos secundarios, o hacer que tu medicina pierda completamente su eficacia, dice Jeremy Blais, un supervisor de farmacia en CVS Health. Y definitivamente no dividas en dos la dosis recomendada por el doctor con el fin de hacer que te duren más tiempo las medicinas. Esa es una manera infalible para asegurarte de que tus problemas de salud no mejoren.


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Todo el mundo debe tomar mucha vitamina D.
Gracias a las invenciones modernas como la electricidad y la protección solar, los seres humanos tenemos mucho menos exposición al sol de lo que solíamos. Eso ha llevado a lo que algunos expertos llaman casi una epidemia de deficiencia de la vitamina D. De hecho, más de tres cuartas partes de estadounidenses hacen eso, dice Rachel Carlton Abrams, doctora de cabecera certificada y autora de BodyWise.

Los niveles bajos de vitamina D se han relacionado con las enfermedades desde la pérdida ósea hasta las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Pero también consumirla demasiado puede ocasionar problemas, dice Abrams, que ha tenido pacientes que le dicen que se toman 15.000 UI por día (que está muy por encima del límite máximo diario recomendado por el gobierno que es de 4.000 UI por día). A diferencia de la vitamina C, que es soluble en agua, la vitamina D se almacena en nuestra grasa, dice Abrams. Así que no puedes orinar el exceso, y con el tiempo puedes dañar tu corazón, tus vasos sanguíneos y tus riñones.

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Si te vas a tomar una pastilla de vitamina D, date una dosis de 1.000 o 2.000 mg. Mejor aún, pídele a tu doctor un análisis de sangre, recomienda Abrams. Existen algunos debates sobre los niveles óptimos, algunos, incluyendo el Instituto de Medicina, dicen que 20 nanogramos por mililitro de sangre es lo ideal, mientras que otros lo ponen más alto, 40 o 50. Pero tu médico puede ayudarte a decidir un objetivo apropiado y una estrategia suplementaria para alcanzar lo deseado.

La vacuna contra la gripa te da gripa.
Suena posible, pero de hecho, es biológicamente imposible, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. Las vacunas contra la gripa o están inactivas o no contienen virus en absoluto, lo que significa que no pueden causar gripa. Lo que si es posible es que tengas estornudos y te sientas un poco mal después de que te vacunan. Eso es una señal de que tu cuerpo está reaccionando al antígeno, creando inmunidad. De hecho la gripa fuerte, la enfermedad contra la que estás creando anticuerpos, es una enfermedad grave que puede dejarte fuera de servicio por completo durante una semana o más, dice Blais.

También es posible contraer gripa o una enfermedad similar a la gripa a pesar de estar vacunado. Cada año, los científicos predicen qué cepas de influenza circularán, para que puedan distribuir las vacunas antes de que llegue el primer virus. En febrero, el CDC anunció que este año, las vacunas redujeron el riesgo de contraer gripa en un 43 por ciento.

Eso significa que aún así mucha gente se enfermó, y si bien es una lástima si tú estás entre esa gente, es mejor tener la vacuna. Los casos de gripa suelen ser más suaves en los que son inmunes, dice Blais. Si nos guiamos por los últimos años con estadísticas similares, al final de esta estación del año, las vacunas habrán evitado 5,6 millones de casos de enfermedad, 2,7 millones de consultas médicas y más de 61,000 hospitalizaciones. (Y, por cierto, no es demasiado tarde para vacunarte contra la gripa,  técnicamente dura todo abril, dice Blais).


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