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un sueño poco ecológico

El Disneyland de los deportes extremos: La revolucionaria piscina de olas en una estación de esquí

Tignes, una de las grandes estaciones de esquí de los Alpes, ha anunciado una pista cubierta para esquiar y hacer surf los 365 días del año a más de 2 000 metros de altitud.

por VICE Sports
05 Enero 2017, 9:59am

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Una de las grandes estaciones de esquí europeas ha anunciado que va a construir una pista cubierta en medio de sus instalaciones al aire libre. Parece una incoherencia, pero los responsables de uno de los resorts de los Alpes más célebres, la estación de Tignes, han anunciado el proyecto como medida para combatir los efectos del cambio climático.

El Ski Line, el nombre con el que se ha bautizado el proyecto, contará con una pista cubierta de 400 metros de longitud que promete esquí los 365 días del año, pero esa no es la única sorpresa. El recinto aportará otra singularidad única para los amantes de los deportes extremos ya que, situada a más de 2 000 metros de altitud, Tignes tendrá la ola de surf más alta del mundo.

Sí, lo has leído bien. En las mismas instalaciones se juntarán nieve y mar, esquís y tablas de surf. La cosa promete, ya que la piscina de olas que proyectan los responsables del resort podría dar olazas de hasta tres metros similares a las de la piscina de Kelly Slater.

Igual que en Dubái o en Madrid, la pista indoor tendrá otros equipamientos como un centro comercial y un hotel que acabarán de completar un proyecto que amenaza con revolucionar —para bien y para mal, no lo tenemos claro— la industria de la nieve. "El Ski Line es como un parque temático a lo Disneyland. Se ha cruzado una línea roja, no respeta la montaña", opina Hervé Billard, miembro de la agencia de preservación del medio ambiente FRAPNA.

"El glaciar Grande Motte ha perdido ya el 30% de su superficie esquiable, así que hemos decidido reaccionar creando esta pista de esquí indoor", explicó el alcalde de Tignes para justificar el proyecto, que costará más de 65 millones de euros y estará listo para el invierno de 2018.

A pesar de que es el sueño de muchos de nosotros, también hay hay que valorar la crítica de los colectivos ecologistas.