NFL

El turno ha llegado para Jimmy Garoppolo, el heredero de la dinastía Brady

Luego del rechazo de la petición en torno a la suspensión de cuatro partidos sobre Tom Brady, los Patriots necesitarán la mejor versión de su QB suplente, Jimmy Garoppolo, en las primeras cuatro semanas de la temporada.
13.7.16
Foto: USA TODAY Sports

Ser fanático de los Patriotas de Nueva Inglaterra no es nada fácil. Por lo general son objeto de burlas y críticas por apoyar a un equipo que no hace mucho cobró relevancia en la NFL, gracias a sus tres campeonatos conseguidos en cuatro años (2002, 2004, 2005) —cuatro en total si contamos el anillo del 2015—. Hasta la fecha, no veo defecto alguno en el hecho de portar los colores de un equipo que logra darte más dichas que disgustos, y que cumple con la premisa principal de toda competencia deportiva: ganar.

Con esto en mente, la mañana de este miércoles debió ser un martirio para todos y cada uno de los miembros de la famosa Pat Nation, luego de que se diera a conocer que la apelación de Tom Brady para revocar la suspensión de cuatro juegos impuesta por el honorable comisionado de la NFL, Roger Goodell, en 2015 por el sonadísimo caso Deflagate, había sido rechazada y que el "niño guapo" del emparrillado se perdería los primeros cuatro encuentros de la próxima temporada.

Leer más: Jimmy Graham contra la lesión tan temida en el futbol americano

Como ya es costumbre, las redes sociales hicieron su trascendente labor de generar millones memes, vídeos, y cuanta cosa existe en el ciberespacio para mofarse del mariscal de campo de los Patriots y, por supuesto, de su fanaticada.

Sin embargo, más allá de las burlas y las celebraciones del resto de los apasionados del futbol americano, existe la incertidumbre en torno al jugador que sustituirá —o intentará sustituir— a la estrella del equipo, Thomas Edward Patrick, mejor conocido como Tom Brady, durante los primeros cuatro encuentros de la temporada regular. El nombre del (des)afortunado QB es Jimmy Garoppolo.

En ocasiones, cuando se tiene a un equipo que depende en demasía de su jugador estrella y éste por alguna razón u otra se pierde una serie de partidos —sea por lesión, suspensión o por problemas personales—, los fans comienzan a formular escenarios catastróficos para su equipo a lo largo de la campaña. Los comentarios y las excusas de "el hubiera" rondan las mentes de la fanaticada como preparándose de antemano ante el fracaso inminente.

Por fortuna, los Patriots cuentan con un equipo muy bien balanceado que se origina desde la experiencia e inteligencia de su entrenador en jefe, Bill Belichick, pasando por el compromiso de cada uno de sus jugadores base y nuevos refuerzos, y concluyendo con la paciencia de la dirigencia encabezada por el dueño Robert Kraft. Es decir, incluso sin Tom Brady, este equipo podría llegar sin mayores dificultades a la postemporada. Y aún así, hay muchos que se preocupan por lo que pueda suceder en las primeras cuatro semanas.

Está de más mencionar el desafío que Garoppolo tendrá enfrente cuando el domingo 11 de septiembre viaje a Arizona para enfrentar a los Cardinals; equipo que bien podría arruinarle su "debut" por tratarse de uno de los conjuntos contendientes al campeonato. En realidad, sabemos más de Garoppolo por sus compañeros que por su desempeño sobre el césped. Sus estadísticas apenas nos dan una idea de su potencial y, desde luego, no hay número que pueda predecir lo que los nervios puedan causarle al momento de la primera serie ofensiva.

De hecho, se esperaba que Jimmy arrancara como titular la campaña pasada dado que el caso Deflategate se encontraba en su apogeo y la suspensión de Brady era inminente. Luego del primer recurso de apelación presentado por el quarterback que consiguió revocar la suspensión, las esperanzas de Garoppolo se esfumaron y tuvo que regresar cabizbajo a la banca, esperando una lesión o un rechazo de dicha petición.

Ahora, poco más de un año después, el destino le otorga al QB suplente la oportunidad de demostrar que los buenos comentarios de sus compañeros no son sólo elogios vacíos para quitarse los micrófonos de encima después de un extenuante día de práctica.

Garoppolo forma parte de una camada de mariscales de campo seleccionados en segunda ronda entre el 2010 y 2014, dentro de los cuales se encuentran Geno Smith de los Jets de Nueva York, Brock Osweiler de los Texans de Houston, Jimmy Clausen (agente libre), Colin Kaepernick de los 49ers de San Francisco, y Andy Dalton de los Bengals de Cincinnati. En sus días como universitario, los cazatalentos y páginas especializadas en jugadores potenciales para el draft calificaron a Garoppolo como un jugador que podía pasar el balón rápidamente, atlético y suficientemente rápido para salir de la bolsa de protección cuando se le requiera —sin duda, contaba con mejores credenciales que el joven Brady—.

Leer más: "Tom Terrific", el extraño 199 de la lista

El calendario para los Pats no pinta del todo mal, ya que en el primer mes sin Brady tendrán que viajar a Arizona para después sacar ventaja en casa frente a los Dolphins de Miami, Texans de Houston, y Bills de Búfalo. Garoppolo cuenta con las armas suficientes —Martellus Bennett, Rob Gronkowski, y Julian Edelman, principalmente— como para lograr sacar un récord de 2-2 en las primeras cuatro semanas.

Jimmy Garoppolo tendrá que demostrar que está listo para heredar el trono del que muchos consideran el mejor mariscal de campo de toda la historia. La tarea no será fácil, pero considerando el buen ojo de los cazatalentos del equipo de los Patriotas, el gran desarrollo de los jugadores a manos del cuerpo técnico y el apoyo de sus compañeros, la balanza está más inclinada hacia un buen desempeño. Después de todo, ¿a quién no le gustaría estar en los (des)afortunados zapatos de Garoppolo?