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o todo o nada

Así es jugarte años de entrenamiento en tres segundos

Lydia Lassila es la única mujer que jamás haya intentado un triple mortal con cuádruple pirueta en una prueba de salto acrobático en los JJOO de invierno. No sorprende que su lema sea "o todo o nada".

por Charlie Braithwaite
17 Marzo 2016, 5:03pm

Photo by Eric Bolte-USA TODAY Sports

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Tres segundos no son nada. En tres segundos apenas da tiempo para pestañear o pronunciar una sola palabra. En tres segundos apenas da tiempo de encender un ordenador o sacar un móvil del bolsillo. En tres segundos apenas da tiempo de respirar.

Tres segundos lo son todo. En tres segundos puedes saber si te han elegido para un puesto o si has aprobado un examen vital. En tres segundos puedes tomar las decisiones más importantes. En tres segundos puedes besar por fin a esa persona.

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En el momento en que recorre la rampa, Lydia Lassila ya puede saber si sus largos años de entrenamiento han valido la pena o si está a punto de experimentar un dolor indescriptible en las rodillas. Esta esquiadora australiana dedicada al salto es consciente de la volatilidad tremenda de su deporte: en tres segundos puedes estar en todo lo alto... o en lo más bajo.

"Cuando te acercas a la rampa necesitas ir a buena velocidad", relata Lassila. "Debes apretar los músculos del abdomen para poder despegar tan recto como sea posible, y después utilizas tus brazos para girar en el aire. Si todo eso funciona tienes tres segundos para realizar tu movimiento antes de aterrizar, un movimiento que requiere usar todo el cuerpo para absorber el impacto".

Seguramente, la carrera de Lassila alcanzó su cénit en los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010: allí la australiana se llevó una medalla de oro en la categoría de esquí acrobático. Lydia, sin embargo, no siempre se había dedicado al esquí: de pequeña comenzó practicando gimnasia rítmica, pero una lesión la obligó a dejarla de lado.

El esquí acrobático le ofreció una segunda oportunidad, y Lassila la tomó sin dudarlo: "Estuve unos 18 meses entrenando antes de competir en un evento olímpico", explica ella misma, que participó por primera vez en unos Juegos en 2002. En Sochi 2014, Lydia compitió en su terceras Olimpiadas; solo faltó a la cita de Turín 2006 debido a una grave lesión.

Lydia Lassila celebra su medalla de oro en los JJOO de invierno de Vancouver 2010. Foto de Andy Clark, Reuters

A nivel profesional, y más en un deporte de una exigencia tan brutal como el esquí acrobático, las cosas no siempre salen según el plan trazado. Lydia lo sabe bien: a lo largo de su carrera se ha roto el ligamento cruzado anterior dos veces y ha requerido cirugía reconstructiva para sus rodillas en varias ocasiones. Ello no la ha detenido, pero sí que la ha hecho más prudente ante los saltos.

"Constantemente tengo que recordarme cuando estoy compitiendo que estoy físicamente preparada y que poseo una gran técnica", explica.

Cabe mencionar, a modo de apunte, que en Australia las instalaciones disponibles para los esquiadores consisten en una rampa y un charco con agua para los aterrizajes, lo cual implica que los atletas australianos no pueden practicar demasiada variedad de saltos sobre la nieve... y eso, como es bastante evidente, es un problema notable en un deporte teóricamente de montaña.

Lassila compitiendo en la ronda clasificatoria de la Copa del Mundo de salto acrobático en Utah, EEUU. Foto de Jim Urquhart, USA TODAY Sports

Lassila consolidó su nombre en la historia del esquí acrobático durante las Olimpiadas de invierno de Sochi 2014 cuando intentó un triple mortal con cuádruple pirueta, algo que apenas había practicado. Era la primera vez que una mujer conseguía completar ese truco aéreo en unos Juegos. "No tuvo que ver con el tamaño de mi cuerpo o la técnica, lo hice porque siempre se presuponía que las mujeres no lo intentaríamos", explicó después Lydia.

A pesar de que Lydia no logró aterrizar a la perfección, su atrevido despliegue fue suficiente para obtener la medalla de bronce por la dificultad del truco. El intento le garantizó un lugar en los libros de récords como la primera y, hasta la fecha, única mujer en realizar dicho movimiento en el esquí acrobático.

"Era todo o nada, aposté al todo... y al final fue la decisión correcta", sonríe.

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