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¿Cuál es la mejor leche, de vaca o vegetal?

En estos tiempos, cualquier leche es mala y ninguna es suficientemente buena. ¿Qué leche debemos tomar, entonces?
8.12.15

Nos acusan de ser los únicos mamíferos en el mundo que beben leche en la edad adulta —y que beben leche de otro mamífero, también—. Ésta y otras denuncias nada amigables con la lactosa nos sugieren que optemos por beber deliciosos extractos vegetales —que no pueden llamarse leches—, provenientes de distintas semillas y cereales. Sin embargo, si eres una persona que se preocupa por la salud ambiental de este planeta, debes olvidar estas opciones.

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¿Qué leche es la mejor para consumir? Esta pregunta no sólo se ha vuelto difícil de responder, sino controversial.

LEE: La leche no le ayuda a tus huesos tanto como creías.

En México la leche de vaca se hizo su fama entre las mamás por ser el elixir cremoso y lleno de calcio que hace que los niños crezcan "grandes y fuertes". Hace unos años, una década quizás, el vaso de leche a la hora del desayuno y la merienda era indispensable para los niños, pues se consideraba la principal fuente de calcio para mantener sanos los huesos; incluso los adultos la bebían con regularidad por la misma razón. Ahora, sin embargo, los adultos jóvenes corren ante su presencia, incluso si es sólo para acompañar al café.

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Actualmente muchos mitos persiguen a la leche de vaca. Se dice que es la causa de un cutis de puberto por su alto contenido en grasa, y, entre otras cosas, que es un "provocador" de cáncer de próstata y cáncer de ovario, gracias a los estrógenos provenientes de la vaca.

Lo cierto es, confirmado por varios estudios científicos, que la leche de vaca no es la fuente principal de calcio. De hecho, su consumo excesivo está asociado con un mayor riesgo de fracturas óseas, pues se necesitan muchos otros nutrientes para mantener sanos los huesos, especialmente la vitamina D que permite que el calcio pueda absorberse correctamente. En realidad, el nutriente estrella de la leche es la caseína; su proteína. Cada litro de leche contiene aproximadamente 30 gramos de proteína; de los cuales, 21 gramos son de caseína.

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Una persona es perfectamente capaz de digerir la leche de vaca sin problemas, ya que el organismo produce una enzima llamada lactasa, que ayuda a digerir el azúcar de la leche, la lactosa. Oh, esa terrible bruja malvada de la que últimamente huímos, sin saber por qué realmente, sólo creyendo que es mala.

Y no, no lo es. A menos, claro, que seas intolerante a esta azúcar de la leche, lo cuál es muy raro y debe ser confirmado por tu doctor (no te inventes enfermedades que no tienes). Sí, es cierto, crecer no es fácil y con el tiempo disminuye la cantidad de estas enzimas, por lo que la digestión se vuelve más complicada. Pero no padezcas antes de tiempo. Disfruta mientras tu juventud te lo permita.

Un estudio de calidad de leches deslactosadas, realizado por el Laboratorio Profeco, explica que este tipo de leches tienen menos proteínas y regularmente tienen más azúcar que las leches con lactosa. Esto no lo sabías, ¿verdad? Así que si creías que la leche deslactosada es mejor para tí porque por alguna razón te hará engordar menos, estabas muy equivocado. El chiste de consumir cualquier alimento es que te nutra y te sepa bien, ¿cierto? Entonces, si no eres intolerante a la lactosa, ¿por qué prefieres las leches diluidas e insípidas en vez de al producto entero, cremoso, con mucho sabor lácteo y todos los nutrientes?

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Lo importante es que no dejes de consumir lácteos por completo sin saber cómo sustituirlos. Si no eres intolerante a la lactosa, entonces puedes continuar consumiendo leche entera, y que mejor si es de una "vaca feliz"; ya sabes, esas vacas de libre pastoreo a las que tratan bien; tan bien que además de buena alimentación tienen música, aseo y hasta masajes. Puedes creerlo o no, pero esa gozadera se saborea en la leche (orgánica), que suele tener más calcio, proteínas, vitaminas, minerales y ácidos omega de forma natural, sin hormonas ni antibióticos incluidos. Es posible que pagues algunos pesos más por este tipo de leche, pero es una buena inversión a la salud.

Y, si eres de los que cree que la leche de soya es mejor opción que la de vaca, sigue leyendo. La soya fue pionera en las alternativas de leche de origen no animal. Se introdujo al mercado con la promesa de cumplir las mismas demandas nutricionales que la leche de vaca; sin embargo, su propuesta no tardó mucho en ser rechazada por la FAO y la OMS. La mayor parte de leche de soya está hecha con grano transgénico, ya que Estados Unidos es el principal productor y proveedor de soya y el 90 por ciento de sus cultivos son GMOs —y ya sabemos las desventajas ambientales, sociales y nutricionales de los alimentos genéticamente modificados—. De hecho, hay estudios científicos que comprueban la relación de la leche de soya con malestares digestivos, alteración del sistema inmune, e incluso infertilidad (a largo plazo).

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Después la leche de almendra tomó la popularidad que dejó la de soya (aunque, insisto, no se puede llamar leche porque no es de origen animal). Como somos víctimas de las tendencias gastronómicas, todos comenzamos a comprar extractos naturales de granos y semillas, incluso algunos las hemos hecho en casa, después de que los veganos hipsters dijeron que las leches vegetales deberían gobernar el mundo. Pero a ver, las leches de almendra, coco, arroz, hemp, avena y otras vegetales son nutritivas, sí, pero no alcanzan los niveles nutricionales de la leche de vaca (la de almendra tiene 0.5 gramos de proteínas, la de vaca 3.5) además de que son mucho más caras y no son precisamente más amables con el medio ambiente. Según un artículo de The New Yorker, se necesitan 5 litros de agua para crecer una sola semilla de almendras, así que su impacto ambiental no es nada inocente, y se agrava con el aumento de demanda y producción.

La leche no es un alimento imprescindible. De hecho, ninguno lo es realmente, pero sí es un elemento importante en la dieta. Y, como cualquier alimento, requiere de una decisión responsable de consumo, tanto en términos de salud como de ambiente.