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Salud

Perdí casi dos kilos en dos días con la dieta sexy de la piña

Un libro danés de 1970 prometía ayudarme a perder peso y a darme más energía y “capacidad sexual”.

por Søren Peter Knudsen
15 Febrero 2017, 5:00am

Este artículo se publicó originalmente en VICE Dinamarca.

Por lo general, enero es el mes en el que nos proponemos cambios de estilo de vida de corta duración. Y ¿qué sería de estos cambios sin una buena dieta de moda que los acompañe? La verdad es que, como supongo que le pasará a mucha gente, toda esa avalancha de información sobre qué podemos y qué no podemos comer resulta tremendamente confusa, así que suelo acabar por ignorarla. Hasta que un día me encontré con un antiguo libro danés sobre dietética que llevaba el intrigante título The Sexy Pineapple Diet. Escrito en 1970 por el psicólogo, sexólogo y escritor Sten Hegeler y su esposa, Inge Hegeler, el libro se había publicado anteriormente con el título Verdens Bedste Slankekur (La mejor dieta del mundo).

El régimen es bastante sencillo: se trata de escoger dos días a la semana en los que no puedes comer nada más que piña fresca. Los cinco días restantes puedes comer lo que quieras mientras te mantengas en tu nuevo peso. La dieta prometía un cuerpo más delgado, más energía y un aumento de la "capacidad sexual". Para enfatizar este último beneficio, incluyeron la palabra erogético en la cubierta. No estoy del todo seguro de su significado. ¿Que si quiero averiguarlo? Por supuesto que sí.

Como la piña y la capacidad sexual son cosas que me encantan y además nunca he probado ninguna dieta, pensé que la dieta sexy de la piña sería una buena forma de iniciar el año de forma saludable. Me compré el libro y unas cuantas piñas y me dispuse a comprobar si 47 años de regímenes de todo tipo podrían desaparecer de un plumazo con esta dieta.

Todas las fotos por Amanda Bødker

Día 1: día de piña. Peso: 82,8 kg

Según el libro, debería esperar a tener mucho apetito para comerme la primera ración del día. Un consejo no muy bueno para mí, que suelo ponerme de mala uva cuando tengo hambre. Pero bueno, estoy dispuesto a correr ese riesgo si con ello logro averiguar qué significa ser erogético. Vamos allá:

10:14. Todavía no he comido nada, pero es pronto. Noto la mente más despejada de lo habitual. De repente me surge la duda acerca de la procedencia de las piñas, pero decido no buscarlo por internet y reflexionar sobre ello un rato.

13:25. Tal vez se me esté consumiendo la mente de no comer nada. ¿No será que, más que pensar con más claridad, lo que me pasa es que estoy pensando menos? Porque claro, si no hay tantos pensamientos, los pocos que haya por fuerza tienen que ser más lúcidos. ¿Será bueno o malo? Creo que ya no puedo pensar con claridad.

14:23. Me siento pesado y embotado. La gente me habla y yo tengo la sensación de que les contesto, pero realmente no abro la boca.

15:41. Muchas veces no soy capaz de recordar lo que comí o cené el día anterior. Bien, pues prometo que a partir de hoy voy a apreciar mucho más cada comida, a mostrarme agradecido por poder disfrutarla.

16:13. Tomo la primera ración del día: tres rodajas de piña natural.

16:37. No me siento especialmente sexy ni capaz de realizar ningún tipo de actividad sexual. A decir verdad, no me siento capaz de absolutamente nada.

18:03. Vale, he leído un poco más. El libro dice que puedo consumir otros alimentos siempre y cuando no superen las 500 kcal. Entonces, ¿por qué la llaman la dieta sexy de la piña? Tendría que haber leído esto antes.

19:12. Mi novio no está al tanto de mi nueva dieta y ha comprado pizza congelada para cenar. La caja dice que 100 gramos contienen 225 kcal. Si la pizza pesa 350 gramos, son un total de 787 kcal. Se pasa un poco de las 500, pero teniendo en cuenta que mido casi dos metros, no creo que importe mucho si ingiero unas calorías de más. Que nadie me juzgue por ello.

19:31. En su momento, el pequeño exceso que cometí me pareció razonable, pero ahora siento fatal y sucio por haber hecho trampas. Ojalá no lo hubiera hecho. Ojalá tuviera más pizza. Siento una profunda lástima por la gente que calcula hasta el último gramo de sus comidas y aun así se sienten mal consigo mismos. Tiene que ser horrible.

22:11. Vuelvo a flaquear: me he comido un tazón de leche con avenas y pasas. Nunca antes me había sentido tan culpable por comer unos pocos cereales y frutos secos.

Día 2: día de piña. Peso: 82,1 kg. Peso perdido: 635 g

Según el libro, lo peor ya ha pasado. Dice que me despertaré "fresco, feliz y contento, dispuesto a afrontar el día con energía". No me sorprende comprobar que no ocurre así, teniendo en cuenta que no he seguido la dieta a rajatabla; ¿qué esperaba? "Sigue pellizcándote la cintura y pensando en tu repulsivo sobrepeso. Pero sobre todo, ¡sigue con la dieta!".

El libro no parece aclarar en ningún momento por qué tengo que atiborrarme de piña para obtener ese cuerpo erogetizado que todo el mundo desea. De todos los alimentos que existen en el mundo, ¿por qué la piña? Finalmente, hacia la mitad del libro, encuentro un párrafo titulado "¿Por qué la piña?" que dice lo siguiente: "Además de ser una fruta elegante y exótica, tres piñas grandes son  una cantidad de alimento considerable para dos días", y añade que además "no provoca sed", con lo cual, según los autores del libro, no caerás en la tentación de consumir alcohol durante los días en los que comas solo piña. Ah, la ciencia, esa disciplina indiscutible.

Actualmente, el autor del libro tiene 93 años, edad que no parece impedirle seguir ejerciendo como psicólogo en su consulta privada en Copenhague. Han pasado 47 años desde la publicación del libro, pero cuando le llamo por teléfono, asegura acordarse bien de aquel día. Por desgracia, Sten no es capaz de aportar más información sobre por qué la piña es la clave de una vida saludable y sexualmente plena. "La verdad es que no lo sé", confiesa. "En aquella época, la piña con nata era el postre de moda. Pensé que uno podría hincharse a comer piña durante dos días y la idea me pareció espléndida".

Cuando le dije que a mí no me pareció tan espléndida y que hice trampas el primer día, se quedó un poco decepcionado. "Entonces, no cuenta", me dijo. "Tienes que ceñirte a la dieta. Si solo comes piña, perderás 1,8 kg", dice con vehemencia. "Es muy efectiva".

Día 3: comidas normales. Peso: 81,8 kg. Peso perdido: 997 g

Pese a haber devorado una pizza el primer día y haber picado algo para la comida y la cena el segundo, he conseguido perder 997 gramos. Por la mañana me miro al espejo y sí que me veo un poco mejor que de costumbre. Me pregunto si estaré empezando a sentir la famosa erogética en mis propias carnes.

Decidí contactar con el experto en nutrición Per Brændgaard, quien me aseguró que no entendía lo de la piña: "Ni adelgaza ni engorda", me explicó. "Supongo que ese característico sabor ácido y dulce ha dado a la piña la fama de ser adelgazante, desintoxicante y sexy, pero no hay pruebas que lo respalden. Es lo mismo que recomendar a la gente que solo coma manzanas o plátanos dos días a la semana".

Es gracioso que Brændgaard lo mencionara, porque fue exactamente lo que leí más adelante en el libro. Si eres alérgico a la piña o te cansas de comerla a todas horas, el libro propone alternativas como higos, manzanas, peras, melón, ensalada de pepinos, plátanos, naranjas, gambas, hamburguesas de ternera con champiñones o queso cremoso. Cualquier cosa que no exceda las 500 calorías, porque… bueno, pues porque sí.

Brændgaard explica que las dietas basadas en el consumo de un único alimento no son nada nuevo; se denominan monodietas. "A lo largo del tiempo se han inventado monodietas de todo tipo, incluso a base de pepino y vino blanco", afirma. En su opinión, comer lo mismo durante un día entero es una forma de hacer creer al estómago que está lleno, haciendo que comas menos. "Saciarse simplemente con el sabor y la textura de un tipo de alimento se llama saciedad sensorial específica", añade.

Bien, hemos visto, pues, que la piña no es la única fruta adelgazante, pero lo de sexy sí es verdad, ¿no? Terminaré siendo erogético, ¿verdad? Para mi decepción, Sten Hegeler reconoce que esa parte de la dieta tampoco estaba basada en ningún hecho probado. "Lo cierto es que lo de sexy es algo que se inventaron en la editorial estadounidense. Yo no tengo nada que ver con ello", afirma. "De hecho, es la misma dieta que ahora llaman del 5:2. Que, por cierto, debería reconocérseme el mérito y nadie me ha dicho nada".

El último atisbo de ilusión se esfumaba así. Aunque todavía podía aferrarme al hecho innegable de que había perdido casi dos kilos. "Ten en cuenta que el primer medio kilo que pierdes es básicamente hidratos y agua", me dijo Brændgaard. "Un gramo de hidratos de carbono en forma de glucógeno en los músculos retienen tres gramos de agua. Cuando se queman, liberan esa cantidad de agua, lo cual, evidentemente, se refleja en la báscula". ¿Quiere eso decir que es probable que recupere ese peso? "Sin lugar a dudas, lo recuperarás en cuestión de dos o tres días".

Pues ahí queda la dieta sexy de la piña. Ahora, si me disculpáis, voy a pasar el resto del año comiendo lo que me apetezca.

Traducción por Mario Abad.