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El incesante aumento de los 'influencers de la productividad'

¿Por qué, en medio de una pandemia, la gente se esfuerza más que nunca?
27.1.21
Influencer de la productividad durante el confinamiento
Foto: una foto tomada del canal de YouTube de Ali Abdaa

En algún momento de la última década, la palabra "productividad" adquirió un significado completamente nuevo. Si bien antes solo escuchabas hablar de este tipo de temas en tu evaluación de desempeño en la oficina, ahora también son parte del léxico del “ingreso extra”, una cualidad aspiracional que todos podemos desarrollar con la cantidad adecuada de trabajo.

Los líderes de la tecnología (Jack Dorsey, Steve Jobs, Mark Zuckerberg) y algunas estrellas de Hollywood de alto perfil como Mark Wahlberg han sido los pioneros de la productividad extrema. En deuda con las jornadas laborales de 12 horas, los cerebros detrás de las plataformas de redes sociales y los aparatos electrónicos de lujo son famosos por tener rutinas súper productivas: ir a reuniones, hacer ejercicio, meditar, tomar siestas, etc.

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El fundador de Twitter, Dorsey, por ejemplo, se levanta a las 5 de la mañana para meterse al sauna, tomar un baño de hielo, meditar durante una hora y caminar ocho kilómetros hasta las oficinas de Twitter, todo antes de que comience la jornada laboral. Solo come una vez al día. “Saltarme el desayuno y el almuerzo me permite concentrarme más”, dijo una vez sobre su dieta extrema.

En los últimos años, la popularidad de la productividad se ha diversificado más allá de los técnicos de Silicon Valley, generando el surgimiento de un nuevo nicho de influencers: los gurús de la productividad. Estos creadores de contenido han ganado miles de seguidores publicando tips para ahorrar tiempo, life hacks y consejos sobre productividad.

Dado que ahora mucha gente estudia o trabaja desde casa por la pandemia, y otros intentan ocupar su tiempo libre, los datos de tendencias de Google muestran que las búsquedas de "productividad" y "gestión del tiempo" alcanzaron un máximo de cinco años en 2020, llegando a su punto máximo en septiembre. Según YouTube, el 78 por ciento de las personas que usaron el sitio durante 2020 vieron contenido educativo, y el 82 por ciento vio videos para aprender algo nuevo. El contenido educativo, desde videos de “estudia conmigo” transmitidos en vivo hasta planes detallados para aprovechar al máximo la escuela en línea, ha tenido un gran éxito. Hace poco, un video para estudiar de diez horas del canal KharmaMedic recibió más de 2 millones de visitas.

Mientras tanto, sin el registro de entrada y salida de las oficinas, o el horario de cierre de los bares o las clases de gimnasia después de la escuela, el tiempo durante el confinamiento se ha sentido como un círculo plano, nos la pasamos viendo contenido y navegando a través de las noticias. Los influencers de la productividad ofrecen una alternativa atractiva: una vida organizada en calendarios de Google y libretas cuidadosamente codificadas por colores.

Al igual que Dorsey, el gurú de la productividad y doctor Ali Abdaal también se levanta temprano. Antes de bañarse, revisa la información más reciente en su anillo inteligente, luego practica la atención plena mientras se prepara el café. No pierde ni un segundo: en su trayecto al trabajo, escucha un audiolibro que se reproduce a 1,5 velocidades para un consumo más rápido. Todo esto lo detalla en los videos de su canal de YouTube, al cual están suscritas 1,36 millones de personas.

Sus suscriptores de YouTube aumentaron a 877.000 en 2020, mientras que su curso de productividad Skillshare tiene 72.000 usuarios inscritos. "Todo explotó desde que comenzó la pandemia", me dice a través de Zoom. “Creo que es porque mucha gente ahora tiene más tiempo libre. En lugar de quedarse en casa sin hacer nada, se preguntan: "¿Qué puedo hacer para mejorar mi vida o mejorar mis habilidades?"

Asimismo, el YouTuber de productividad y minimalismo Nate O’Brien ha disfrutado de un aumento del 200 por ciento en su audiencia desde que empezó la pandemia, lo que él atribuye a que las personas se han vuelto más reflexivas durante el confinamiento: "Pasar las 24 horas del día en tu casa te hace darte cuenta de la importancia de la organización y el poder del minimalismo".

También están los YouTubers como Amy Landino que hacen videos divertidos sobre el espíritu empresarial y los ingresos extras, entrenando a los espectadores sobre las mejores formas de crear y mantener múltiples fuentes de ingresos. "Vivo en mi calendario de Google", dice. “Literalmente programo mis horas de sueño. El tiempo es un recurso finito".

¿No suena atractivo tomar el control de todo, dado el actual estado de caos en el mundo? Por supuesto que sí: marcar una lista de tareas pendientes es satisfactorio y, como explica la psicoterapeuta Zoe Aston, mantenerse ocupado asegura que nuestros cerebros estén ocupados, en lugar de estar pensando constantemente en cosas malas. "Mantener la productividad alivia algunas de las difíciles y desafiantes emociones con las que tenemos que lidiar en este momento", dice. "Como resultado, los niveles de estrés se reducen, dormimos mejor y nos sentimos más saludables".

También hay otros beneficios: los estudiantes solitarios que se enfrentan a a las clases en línea recurren al contenido de los influencers que hablan sobre la productividad en la escuela. "Creo que la popularidad del contenido sobre el estudio tiene que ver con la necesidad de sentirse acompañado mientras se aprende en casa", dice Fatimah, también conocida como StudyChaii, cuyas hermosas notas escritas a mano, ensayos y bullet journals han hecho que gane 223.000 seguidores en YouTube e Instagram. “Estamos muy acostumbrados a trabajar en un salón de clases y a estar rodeados de personas con perspectivas diferentes. Tener un entorno así de interactivo es motivador, pero es lo que le está faltando a muchos estudiantes".

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Por suspuesto, no todo el mundo quiere, o puede, vivir como un emprendedor tecnológico, y el boom de los influencers de la productividad pandémica se ha enfrentado a las críticas. Mientras que algunos YouTubers se inclinaron hacia este nicho, Tiffany Ferguson criticó esta tendencia de productividad. El año pasado, Tiffany estaba tratando de equilibrar sus compromisos laborales y universitarios mientras lidiaba con la ansiedad por la salud. Lo último que tenía en mente era obligarse a ser productiva.

"No tengo ningún deseo de trabajar pesado las 24 horas del día, los 7 días de la semana y agotarme", dice. “He sufrido de agotamiento muchas veces, así que he tratado de eliminar esas ideas tóxicas de la 'cultura del ajetreo' de mi mente. Mi objetivo era sobrevivir cada día, a veces haciendo lo mínimo".

A finales de marzo del año pasado, Tiffany hizo un video desafiando la avalancha de contenido enfocado en la productividad. "Aunque sé que mi valor no está relacionado con mi productividad, a menudo necesito recordármelo", dice. "También quiero animar a otras personas a cuestionarse estas ideas, como la cultura del ‘ajetreo’ o del exceso de trabajo".

No todo el mundo considera que la productividad, especialmente en relación con el trabajo y las actividades que producen dinero, tiene que equivaler a la autoestima. El tipo de cultura del "ajetreo" al que hace referencia Tiffany promueve la idea de que las actividades lucrativas son las únicas que merecen tu tiempo, y los placeres simples son para los perdedores que malgastan el tiempo y no tienen la fuerza interna que se necesita para tener un estilo de vida como el de Dorsey. La cultura del ajetreo antes de la pandemia parecía estar en todas partes, y el aumento de los influencers de la productividad podría ser una señal de su regreso.

"Si nos volvemos dependientes de nuestra productividad para decirnos cuánto valemos como seres humanos, nos resultará muy difícil mantener un sentido de valor cuando descansemos", argumenta Zoe Aston, explicando que necesitamos tener límites y equilibrio para entender las diferencias entre las cosas que hacemos. Es más, centrarte en volverte más productivo no deja mucho espacio para nada más; hablando de los influencers de la productividad, está claro que sus horarios ultrarregulados no se llevan nada bien con la casualidad, la espontaneidad o la diversión a la antigua.

“Hubo un momento en el que a mi audiencia le preocupaba mucho que mi esposo y yo no estuviéramos teniendo suficiente sexo”, admite Amy. Mientras tanto, Ali dice que su horario reglamentado ha frustrado su capacidad creativa, lo que significa que el libro que está escribiendo está avanzando más lento de lo esperado. Resulta que es difícl explorar la creatividad bajo presión.

A medida que batallamos con otro confinamiento, es comprensible que la gente esté buscando una estructura en su vida que de otro modo parecería no tener rumbo. Pero vale la pena recordar que la vida es algo más que baños de hielo, reuniones y comer una vez al día.

@chubblecreative