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El aumento de los personajes femeninos libres de ser un glorioso desastre

¿Quién dice que las mujeres no pueden estar trastornadas y ser fabulosas?
23.2.16

Jon Hamm y January Jones en Mad Men.

Advertencia: Este artículo contiene spoilers de la segunda temporada de Fargo, de la primera temporada de Mr. Robot y de la película Gone Girl.

En la historia de la televisión y el cine, hay una lista muy corta de estereotipos de personajes femeninos. Incluso en las producciones modernas aclamadas por los críticos, las mujeres siempre terminan interpretando papeles secundarios, como la esposa que mantiene unida a la familia mientras que el protagonista masculino imperfecto se lleva todas las buenas historias, o sirve para agregar sex appeal y sensibilidad mientras vemos la eterna lucha de ser joven, blanco y hombre en este mundo.

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En los últimos años hemos empezado a ver un cambio. En programas como Orange Is the New Black y Broad City vemos a mujeres actuando de forma grosera, fracasando y cagando. Mujeres con problemas reales, no problemas como que el novio la dejó y por eso fue a su casa, en la lluvia, llorando incontrolablemente mientras sostiene una foto de cómo habría sido su bebé y canta algo de Adele. Las nuevas mujeres de la televisión son desordenadas y caóticas, y sólo se ponen locas cuando están muy, muy drogadas.


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La necesidad de esta clase de personajes crece con cada temporada televisiva y las actrices de comedia, en particular, abrieron la puerta para dejar entrar personajes moralmente más ambiguos y oscuros en el drama. Y ahora surgió un nuevo tipo de personaje femenino hecho de glamour, inestabilidad y sombra para ojos. Estas mujeres son despiadadas en sus acciones y desequilibradas en su temperamento, pero siempre se ven como si acabaran de salir del salón de belleza.

Kirsten Dunst como Peggy Blomquist en Fargo.

La encarnación televisiva de estas Ofelias muy bien peinadas es Peggy Blomquist, la reina de belleza interpretada por Kristen Dunst en la segunda temporada de Fargo. Peggy es un poco como Amber Atkins, la chica obsesionada con los concursos de belleza que interpretó Dunst en Drop Dead Gorgeous de 1999, pero a sus treinta y tantos. Peggy es despiadada y de sangre fría pero nunca tiene un pelo fuera de lugar. Después de asesinar a un hombre con su Chevrolet Corvair, conduce con calma a su casa, prepara la cena y evade las preguntas de su esposo sobre si deberían tener o no un hijo.

Unas semanas después está muy metida en una telenovela en blanco y negro como para darse cuenta que el hombre atado junto ella se escapó. Más tarde, ese mismo hombre suplica al sheriff que lo salve de Peggy porque una vez le enterró un cuchillo tranquilamente mientras preparaba el almuerzo.


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Ninguna de las transgresiones de Peggy afectan su porte. Sus tendencias sociópatas no son sólo una caracterización simplista. Fargo no se enfoca en estos ataques violentos que suceden raramente, sino en lo importante que es para ella vencer a los demás. Como dijo la misma Dunst: "No puede dejar que nada la detenga en su búsqueda por una vida mejor".

Era muy frustrante ver a Peggy cuando se negaba a admitir que la había cagado y ponía en un grave peligro a su esposo inepto pero devoto y a ella misma. Peggy fue uno de los personajes femeninos más interesantes y emocionantes de la televisión en los últimos 12 meses.

Amy Elliot Dunne en Gone Girl.

Si Peggy tuviera una hermana en el cine, sería Amy Elliot Dunne interpretada por Rosamund Pike en Gone Girl, la adaptación de 2014 del famoso thriller de Gillian Flynn. Amy es fría e insensible, una mujer que planea la venganza más cruel contra su marido infiel al fingir su propia muerte. Luego se hospeda en habitaciones de hotel de mala muerte y rellena su rostro cada vez más pálido e hinchado con papas fritas mientras ve cómo la prensa destruye la imagen de su esposo. Su venganza está perfectamente planeada y verla dándose gusto con las noticias día tras día es algo invasivo y perturbador. Vive para verlo sufrir y, por más raro que suene, se forma una intimidad retorcida a medida que llegamos a conocer a un personaje que es invisible.


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Cuando decide regresar con su esposo, lo primero que hace es ponerse en forma y elegante una vez más. Es una mujer que sabe lo que quiere y sabe cómo obtenerlo. Conforme regresa a su propia casa, cubierta de la sangre de un ex novio al que le cortó la garganta, se lanza a los brazos de su esposo, otra vez con todo bajo control.

Tal vez haya quien diga que estas mujeres promueven una versión útil de diferentes tipos de trastornos mentales, ya que siempre conservan el glamour a pesar de perder la cabeza. Son una "mala influencia", una etiqueta que casi nunca aplica en los hombres. A nadie le molesta que Don Draper sea un alcohólico compulsivo y mujeriego que huele increíble y nunca se pedorrea. Y tampoco nadie dice nada cuando Elliot Alderson de Mr. Robot logra hackear las encriptaciones de seguridad más difíciles del mundo mientras está drogado y padece de diferentes tipos de sicosis, tanto que a menudo se pone a platicar con sus alucinaciones. ¿Quién dice que las mujeres no pueden estar trastornadas y ser fabulosas?

En un ámbito menos serio, este tipo de personajes ya se había establecido. La Hannah ególatra en Girls o la chica fiestera y egocéntrica en la comedia Don't Trust the B---- in Apartment 23 son capaces de interpretar un papel protagónico a pesar de ser totalmente insoportables. Mientras más manipuladores son los personajes, más nos acostumbramos a ver a mujeres complejas en papeles principales. Aunque suene contradictorio, quizá ver mujeres que se equivocan y se salen con la suya en la televisión es una forma de progreso.

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