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Sexo

Tuve una sesión de Terapia Desnuda™

En la Terapia Desnuda™ el cliente y/o el terapeuta se desnudan para facilitar ideas más honestas y únicas a través de la experiencia de la excitación.
7.10.14

“La Terapia Desnuda”™ es una experiencia que combina elementos de la terapia de conversación positiva y centrada en la persona, terapia experimental y terapia de juego creativo, con el componente añadido de que el cliente y/o el terapeuta se desnudan para facilitar ideas más honestas y únicas a través de la experiencia de la excitación".

—Sara White, la Terapeuta Desnuda™.

Sarah White, la Terapeuta Desnuda™. Foto por Francesco Sapienza.

Sufro de depresión.

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Me tomó mucho tiempo poder admitirlo, y cuando finalmente lo hice, fue una lección de humildad. Pero también era increíblemente importante para comenzar a entender la enfermedad mental y qué tan complicada es. Antes de aceptar mi propia depresión, había pensado que la depresión era algo que los otros usaban como una excusa; no podía entender que la gente no “escoge” estar deprimido, como la gente no escoge desarrollar esclerosis múltiple. Henry Rollins recientemente escribió un editorial para el LA Weekly llamado “A la mierda el suicidio”, que se publicó a raíz de la muerte de Robbin Williams, y es un perfecto ejemplo de la ignorancia y estigmatización que rodean la enfermedad mental en el país, (Rollins ya pidió disculpas). La publicación de Rollins realmente me molestó al principio, pero recordé que hasta que yo consideré el suicidio, tenía la misma mentalidad que él. Lo que cambió mi perspectiva fue cuando releí la escritura abierta y transparente del comediante Rob Delaney sobre sus propias batallas con esta enfermedad mental frecuentemente malentendida. Esa publicación finalmente me persuadió a dejar de ser un imbécil y buscar terapia.

Llevo casi un año en terapia normal. Estoy extremadamente agradecido porque trabajo en la academia y las últimas dos universidades donde he trabajado han tenido un programa de asistencia al empleado que permiten cierto número de sesiones para los profesores y el personal. La mayoría de la gente no tiene este tipo de beneficios, lo que está muy jodido, porque la salud mental es igual de importante, sino mucho más, que un chequeo de rutina o una limpieza bucal semestral. A través de la terapia estoy aprendiendo los recursos que tengo para manejar mi depresión. Me estoy dando cuenta que he experimentado depresión severa múltiples veces en mi vida, aunque no habría podido reconocerlo en ese momento. Mi terapeuta en Richmond, Virgina, donde viví el otoño pasado, fue muy útil para poder salir de un pozo severamente profundo y oscuro. Ella fue una oyente increíble, 100% sexo positiva y me ayudó a confrontar mi desorden mental con mucha convicción.

“Pareja sonriente reconciliándose en una sesión de terapia en la oficina de la terapeuta” Derechos de autor. Free stock image.

Ahora que vivo en Nueva York continúo con una terapia regular y me siento considerablemente mejor de lo que me sentía el otoño pasado. Aunque no necesariamente sienta la “necesidad” de ir a una sesión, siempre es bueno hacer un inventario de qué cosas tengo en la cabeza. La terapia normal, para aquellos suficientemente afortunados de poder acceder a ella, es como ir al gimnasio. Aunque estés en buen estado físico, sigues yendo para mantener ese estado. Puede ser una mala comparación, pero la verdad no tengo idea de cómo es ir al gimnasio.

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Poco tiempo después de haberme mudado a Nueva York, estaba en una noche de presentaciones durante la exhibición de Los Nuevos Románticos en Eyebeam para ver a mi buen amigo Ann Hirsh mostrar su nueva obra. Después de la pieza de Ann, que fue fenomenalmente incómoda, me presentó a su amiga Leah Schrager. Schrager trabaja en varios medios, pero el proyecto que le ha ganado mayor atención es sin duda Sara White, la Terapeuta Desnuda™. Schrager ve a Sarah White como una ona, antes que como una persona, y explica ese concepto a profundidad aquí.

Después de haber investigado el proyecto y los textos de “Sarah” sobre los beneficios de una Terapia Desnuda™, obviamente estaba intrigado. En términos de arte contemporáneo, la hibridación de Schrager de varias prácticas incluyendo el arte escénico, prácticas sociales, en internet como contexto/interfaz, y una solicitud de audiencia participativa hace que su trabajo sea interesantemente difícil de definir concretamente. Con frecuencia, los intérpretes luchan para seducir a sus audiencias a participar. Es dolorosamente incómodo presenciar algo en vivo donde el autor literalmente está rogándole a su audiencia para que hagan esto o lo otro. Lo que resulta fascinante es cómo Schrager ha explotado la mirada masculina para obtener participantes que están dispuestos a pagar dinero para contribuir al desarrollo de su proyecto. Es algo evasivo y económicamente tenso el poder aproximarse a su trabajo de interpretación, mientras se evade una verdadera explotación individual, al mantener el valioso anonimato de sus participantes.

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Mientras que la ona de Sara White es físicamente hermosa, me atrajo la manera como ella describe la motivación del proyecto, realmente dirigiéndose con perfecta articulación a las paradojas que genuinamente siento cuando exhibo mi sexualidad de manera responsable y progresiva. Mi Facebook está lleno de reportes de amigas identificadas como femeninas, sobre el constante acoso que sienten en sus vidas diarias y me hace consciente (a veces demasiado) de mis interacciones con las mujeres que conozco.

Todos los clientes de Sarah son hombres, algo que la enorgullece. Su enfoque pone énfasis en los beneficios de la excitación, un estado que ella argumenta, permite que uno pueda “sanar, descubrir, aprender y volverse más consciente de las cosas que de otra manera no puedes ver, porque éste es un estado único en la mente humana, como lo es el estado inconsciente del sueño”. La sección de preguntas frecuentes de su página web es bastante completa, y aquí hay una muestra de las preguntas que responde y que apuesto te estás preguntando en este momento:

¿Te desnudas totalmente?
Sí, si así lo deseas.

¿Qué tan explicita te pones?
Eso depende de qué considere que es terapéuticamente relevante.

¿Me puedo desnudar durante mi sesión?
Sí.

¿Me puedo masturbar durante mi sesión?
Sí.

En sus textos, ella señala que aunque un gran número de hombres han experimentado crisis y desórdenes mentales, muy pocos buscan un tratamiento. Esto no es sólo resultado del estigma social que tiene la terapia, explica, sino también porque “la terapia no entiende a los hombres”. Y aunque yo personalmente me he beneficiado mucho de la terapia, sí entiendo su punto. Antes de tragarme mi ego y admitir que necesitaba una ayuda, no me podía imaginar que hablar con un terapeuta me ayudaría en absolutamente nada.

La primera sesión de terapia que tuve fue una experiencia terrible, rozando con lo traumático; la terapeuta era perfectamente sexo negativa y, para ser francos, me hizo sentirme muy mierda cuando le dije sobre qué quería hablar con ella. Afortunadamente, me lo aguanté, y me forcé a mi mismo a tratar de nuevo con un terapeuta diferente, el de Richmond, que terminó siendo fenomenal. Entonces no estoy totalmente de acuerdo con que “la terapia no entiende a los hombres”, aunque solamente soy capaz de basarme en mis propias experiencias, pero sí he conocido a terapeutas que me han hecho sentir terriblemente culpable de mí mismo como persona sexual, principalmente como resultado de su aversión y desaprobación hacia las cosas que trataba de discutir.

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Me encontré con Schrager recientemente y le mencioné que había leído sus textos —o más bien los de Sarah White— sobre la Terapia Desnuda™, y que me habían interesado, tanto lo que había dicho sobre la excitación como en que se trata de un proyecto de arte escénico completamente extraño. Me alentó a pedir una cita en la página web de Sarah White, y lo hice. Desde entonces dejé de comunicarme con Schrager para hablar exclusivamente con White, un papel que hace tan bien que más o menos se me olvidó que era una construcción artística.

Recibí un correo que incluía los términos y condiciones de la sesión, y también una serie de preguntas preliminares. Estas incluían una indagación sobre las razones por las cuales había acudido a la Terapia Desnuda™ —a lo que probablemente contesté con demasiada franqueza— y también me preguntaba qué era lo que quería que se pusiera durante la sesión. La ansiedad que sentí mientras escribía un correo en donde le decía qué ponerse, se convirtió en excitación cuando pulsé “enviar”. Antes de que hubiéramos tenido la primera sesión, ya me estaba sintiendo bastante caliente. Generalmente White no permite que el cliente grabe la sesión, pero como le dije que estaba planeando escribir sobre nuestra sesión para VICE, me permitió hacer capturas de pantalla periódicas, según progresaba la sesión.

Mira que tan lindo es Portland, Oregón. Aún me sorprende por qué me mude a este basurero de Nueva York.

La fecha de mi sesión programada, estaba en mi primer día de vacaciones en Portland, Oregón. Me desperté temprano esa mañana, caminé por la ciudad un rato, visité muchos de mis lugares favoritos de cuando viví ahí hace unos años. Sin embargo, sin importar a dónde fuera, no podía quitarme el sentimiento simultáneo de ansiedad y emoción por tener la Terapia Desnuda™ esa tarde. Honestamente, estaba increíblemente nervioso por desnudarme en frente de una persona que es más o menos una perfecta desconocida, y estaba aún más nervioso sobre el incómodo monólogo inicial que una persona da sobre todo lo que está mal la primera vez que conoce a un terapeuta. También estaba muy caliente. Si no has experimentado este cóctel de emociones, te lo recomiendo.

Empezando la sesión de la Terapia Desnuda™.

A las 2PM, inicié sesión en Skype. White estaba conectada y me mandó un mensaje para ver si estaba listo para empezar. Tomé una inhalación profunda, me senté y le contesté “claro”, y un momento después me llamó. Contesté muy torpemente. Ella estaba sentada en su sofá, vestida impecablemente, mientras intercambiábamos comentarios amables. No siento que hablar en público sea angustioso para mí; aunque yo sea una persona muy ansiosa, generalmente no me siento de esa manera cuando estoy hablando con personas. Pero estaba tartamudeando, murmurando y teniendo mucha dificultad actuando como una persona normal hasta que finalmente dije: “Lo siento mucho; estoy muy nervioso en este momento”. White me preguntó por qué, y mientras descruzaba las piernas, una avalancha de lo que sonaban como tonterías salió de mi boca. Durante esto, que comenzó después de haber sido incapaz de hablar unos momentos antes, ella se movía sutilmente sobre el sofá. Era fácil detectar que ella sabía exactamente lo que estaba haciendo con su cuerpo y mi manera de reaccionaría al estimulo visual. Fue algo extraño, pero completamente excitante.

Estoy teniendo mucha dificultad articulando por qué este estado particular de excitación era diferente a cuando estoy viendo porno o cuando estoy con alguien, pero sí, era diferente. Sarah se quitó la camisa y yo seguía balbuceando. En un par de minutos probablemente dije lo que normalmente me tomaría la mitad de una primera sesión, simplemente porque me sentía extraño y caliente. Como cualquier otro terapeuta hubiera hecho, me permitió hablar todo lo que quería para sacar todos mis pensamientos iniciales, y luego me empezó a hacer preguntas sobre lo que le acababa de comunicar.

Hablamos sobre como casi exclusivamente salgo con chicas que he conocido en OkCupid o Tinder porque siento que es agresivo o anormal hablarle a una chica en un bar y tratar de comprarle un trago. Mientras White se paró para quitarse la camisa, me dijo que me podía quitar la ropa si quería. Me quité la camisa torpemente. Mientras lo hacía, me dijo que, por lo que podía ver, yo no era ni repulsivo ni agresivo y que probablemente tenía el tacto suficiente como para darme cuenta si una chica estaba interesada en mí o no, en caso que decidiera acercarme a ellas y hablarles.

En el transcurso de la sesión de una hora, empecé bajar la guardia y me sentía exponencialmente más cómodo. Aunque estábamos discutiendo cosas serias que regularmente tengo en la cabeza, no podía dejar de pensar que toda la situación fue tranquilizantemente divertida. Para cuando los dos estábamos completamente desnudos, parecía demasiado ridículo sentirse apenado o extraño de hablar sobre algún tema del que yo quisiera. En lugar de sentirme ansioso de estar desnudo en frente de alguien que escasamente conozco, me permití sentirme excitado y desinhibido.

Ahora me doy cuenta que en una terapia normal, incluso cuando me siento completamente relajado, probablemente exhibo un lenguaje corporal algo cerrado, con las piernas o los brazos cruzados, a menudo mirando algún punto lejano en el espacio, en vez de conectarme en la mirada del terapeuta. Pero estar desnudo me permitió bajar la guardia, y el hecho de que White también estaba completamente desnuda (periódicamente parándose para caminar de manera seductora) me hizo sentir completamente presente desde que acepté que el punto era, en efecto, excitarme.

Para el final de la sesión me sentía increíble. Hablar sobre las ansiedades relacionadas con el sexo y las relaciones, las mismas ansiedades que la mayoría de nosotros sentimos, mientras uno se siente sexualmente excitado con alguien más, tiene mucho sentido. En una sola sesión, muchas de las cosas que había tenido demasiada pena de hablar con cualquier otra persona salieron y se manejaron de manera efectiva. Todavía continúo asistiendo a sesiones de terapia regulares, mientras tengo el privilegio de hacerlo, ya que no voy a ignorar lo afortunado que soy de tener este beneficio. Tal vez la Terapia Desnuda™ no es para todos, pero si eres alguien que ha estado luchando con cualquier tema relacionado al sexo que yo haya mencionado en este texto, te alentaría a que contactaras a Sarah White. Tiene razón cuando dice que la excitación es un estado único, y me alegro mucho de haber tenido la oportunidad de ver como se puede canalizar de una manera que no sea estrictamente relacionada con la intimidad física tradicional.

Ah, y sí, me masturbé.

Sean J. Patrick Carney es un comediante concreto, un artista visual y un escritor con base en Brooklyn. Es el director y fundador de Social Malpractice Publishing y, desde el 2012, ha sido un miembro de los Investigadores GWC, un equipo de investigación colaborativo sobre lo paranormal. Carney ha enseñado en la Pacific Northwest College of Art, the Virginia Commonwealth University, the Bruce High Quality Foundation University, and New York University. Síguelo en Twitter.