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Sexo

El Autoblow 2 es como un transformer para tu pito

Las máquinas saben cómo chuparla chingón.
12.8.14

Fotos por Amy Lombard.

Cuando iba en primaria me hacía bolita e intentaba chuparme el pito. Nunca lo logré. Ahora, gracias al nuevo robot llamado el Autoblow 2, mis fantasías de quinto año ¡por fin se vuelven realidad!

El Autoblow 2, inventado por Drian Sloan (quien fue abogado anteriormente), es una máquina para hacer felaciones “sorprendente buenas” a los chicos. A principios de año, este juguete sexual se volvió un fenómeno viral cuando Sloan recaudó dinero en IndieGoGo para producir comercialmente este artefacto.

“Creo que si le preguntaran a los hombres cómo sería su artefacto para mejorar la masturbación, muchos dirían: ‘Algo que haga el trabajo por ti y que no tengas que hacer nada”, le dijo a VICE a principios de año.

Estoy de acuerdo con la opinión de Sloan y la del otro chico. Nunca he tenido un novio, así que, cuando quiero que me laman las bolas, tengo que entrar a una aplicación de mi smartphone. Muchas noches he terminado con una cantidad obscena de lubricante en mis nalgas mientras escucho a un afeminado presumir cuánto ama los deportes como si fuera masc 4 masc. Aparte, el sexo gay es una actividad sucia que a menudo implica alguna clase de mezcla entre lubricante, saliva, popó, mecos y sangre. Es desagradable, pero tener sexo con alguien que te gusta (aunque los acabes de conocer por teléfono) siempre es mejor que masturbarse solo. Entonces, cuando Sloane me preguntó si quería un ejemplar de prueba del Autoblow 2, sin pensarlo dos veces, aproveché la oportunidad de obtener una felación sin tener que tratar con otro ser humano o con el desastre que resulta después del sexo gay.

La preparación para usar el Autoblow 2 implica un proceso tan largo como el que se necesita para el sexo gay. Antes de usar el Autoblow 2 tuve que limpiar la funda que iba a succionar mi verga (una bolsa de color beige que en la punta tiene la forma de una boca y la parte de atrás tiene forma de un pene). Al poner la funda en el agua caliente me sentí como una novicia que lava las sábanas de su cama por primera vez.

Sloan dijo que mi funda era talla B, para los penes de tamaño promedio, pero en la bolsa del pene cabía mi brazo completo, entonces no estoy seguro de qué penes de tamaño promedio ha visto Sloan.

En mi Autoblow venían incluidos la funda, el cable eléctrico y un galón de lubricante. Al principio me pareció algo extraño pero conforme fui preparando el Autoblow 2, me di cuenta de que requiere tanto lubricante como el culo de una virgen.

No puedes meter un pene flácido al juguete, así que bañé mi mano con lubricante y me la jalé viendo un video de un chico vestido con shorts cargo que se cogía a otro chico. Escogí este video y no el de dos afeminados haciéndolo porque lo mejor de la masturbación es que te puedes imaginar a ti mismo cogiendo con alguien que ni siquiera te daría un beso en la vida real.

Después de que los hermanos de la fraternidad me ayudaran para que mi verga llena de lubricante alcanzara una erección inmensa, conecté el Autoblow 2 a la toma de corriente. Mientras sostenía el artefacto sobre mi pene, el lubricante escurría de la misma forma que lo hacía la sangre la primera vez que un güey me cogió por el culo. Hasta ahora, y para mi gusto, el sexo con el Autoblow 2 era muy similar al sexo de verdad, pero aún así metí mi verga en la máquina y moví el interruptor a “encendido”.

Al instante sentí cómo el artefacto chupaba mi verga, la succionaba y parecía que quería arrancármela. La mamada se sentía muy brusca. Me recordó a la que me hizo un estudiante graduado de la universidad de Columbia que usó demasiado sus dientes. Sin embargo, a diferencia del estudiante lleno de baba, los labios de la funda eran suaves. Me recosté y disfruté del Autoblow 2. “Esta noche me voy a venir dentro de la boca de alguien sin que se me roce la verga”, pensé, al menos hasta que recordé que el Autoblow 2 hacía un sonido ensordecedor.

Moví el interruptor para que se callara el robot (no quería que mis compañeros escucharan que tenía sexo con un robot) y en vez de apagarse, empezó a hacer sonidos más fuertes y el ritmo de la felación aumentó. Sentí como si Optimus Prime se estuviera transformando en mi pene. Sin embargo, a diferencia de la transformación del mejor amigo de Shia Labeouf, quien a menudo se ve involucrado en la destrucción de la ciudad, el Autoblow sólo hizo que mi columna se curveara como la de un chicho gay de 13 años que ve bailar a Hugh Jackman por primera vez. Al final acepté el ruido y me dejé llevar por los labios del robot. Chicos, al diablo con la moral de Terminator 2. Las máquinas saben chuparla muy bien.

Claro, casi nunca puedo venirme sólo con una mamada. En una noche promedio, saco mi pene de la boca de un chico y luego lo meto en su culo. Mi noche con el Autoblow 2 pudo haber sido genial si también funcionara como una maquina que imitara un culo, pero el artefacto es la NeXT Computer de los juguetes sexuales robóticos, no la tablet.

Entonces, hice a un lado el Autoblow 2 y terminé de hacerlo con mi mano. Como usé lubricante para masturbarme en vez de una playera vieja como lo hago usualmente, me vine y me manché todo. El sexo con el Autoblow 2 fue igual de sucio que el sexo gay pero le faltó la diversión de cogerse un culo.

Esto no quiere decir que haya dejado de usar el Autoblow 2. Unos días después, volví a usar el aparato en mi verga (esta vez sin la ayuda del porno). Aunque de nuevo no pude tener un orgasmo sólo con la máquina. Tuve que sacarla, jalármela y luego volverla a meter a la máquina justo antes de venirme. La felación estuvo increíble pero cuando terminé, me quité la máquina de encima y mi verga estaba cubierta con semen y lubricante mucho más de lo que nunca antes había estado. Lo peor fue que después tuve que limpiar mi semen de la funda, algo que es horrible puesto que ni siquiera limpio mi culo inmediatamente después de que me toca estar abajo.

El Autoblow 2 me hizo una de las mejores (y más ruidosas) mamadas de toda mi vida. Aun así, las noches con el robot son tan solitarias como las clásicas sesiones de jalársela e igual de sucias que el sangriento sexo anal. Nunca nada va a ser tan sencillo como una noche con mis manos.

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