En imágenes: las heridas del terremoto en Ecuador un mes después

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En imágenes: las heridas del terremoto en Ecuador un mes después

A un mes del devastador terremoto que azotó la costa ecuatoriana, residentes, activistas y funcionarios trabajan codo con codo para recomponer el daño provocado. Acompañamos a Oxfam Intermón a documentar las necesidades urgentes.
18.5.16

Hoy 18 de mayo, ha vuelto a temblar en Ecuador. El nuevo sismo de magnitud 6,7 ha golpeado la zona costera de este país en la madrugada de este miércoles, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.

El epicentro se ha situado en Mompiche, a 155 kilómetros al noroeste de Quito, a una profundidad de 32,4 kilómetros. Según indican las autoridades, no se han producido daños personales y los materiales son de poca consideración.

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El temblor ha hecho recordar el que se produjo el pasado 16 de abril cuando faltaban un par de minutos para las 7:00 de la noche y una sacudida en el Cinturón de Fuego del Pacífico devastó las poblaciones costeras de las provincias de Manabí y Esmeraldas.

El sismo dejó 660 muertos, 4.605 heridos y 28.439 personas sin casa que viven hace un mes en refugios provisionales. En total, más de 350.000 personas necesitan ayuda para reconstruir hogares, centros de trabajo e infraestructuras.

El equipo de Oxfam Intermón que está ubicado en la zona crpitica de afectación, se ocupa principalmente de hacer llegar agua potable y facilitar el saneamiento y la salubridad en los refugios donde se han instalado buena parte de los afectados. En este momento su ayuda llega a 18.500 personas. Sin embargo, la meta es asistir a los 35.000 damnificados.


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El crujir de una viga que aun resiste en su lugar. El golpe de ladrillo al desplomarse. Los pasos de una animal atraído por los olores. Estos son los sonidos de un pueblo abandonado tras un devastador terremoto. Durante los primeros días después del temblor, las personas rebuscaban entre los escombros un colchón, una olla, un recuerdo. Al mismo tiempo los equipos de rescate intentaban encontrar supervivientes.

Casas semidestruidas por la naturaleza e imposibles de reconstruir esperan ser demolidas.

Después del varios días, los socorristas recomendaron a las personas sacar todos los objetos de valor ante una posible réplica o posibles robos.

Recuperar los muebles en buen estado sirvió para acondicionar los refugios provisionales.

Un mes después del desastroso 16 de abril, los supervivientes, junto con sus pertenencias, se han instalado en refugios provisionales. Muchas veces son simples lonas que obstruyen el sol y cubren de la lluvia. No proporcionan intimidad ni protección. En adición, la situación es muy preocupante, ya que más de 400.000 personas necesitan ayuda para reconstruir sus hogares.

Uno de estos refugios es el aeropuerto de Portoviejo. Allí Naciones Unidas ha instalado sus albergues sobre el cemento que se recalienta con el sol.

Sobre el cemento y con techos de plástico, el calor se hace asfixiante.

La gente va y viene en estos refugios. Los que tienen parientes en ciudades no afectadas se marcha con ellos. Los que se han cansado de esperar a que la ayuda llegue a los pueblos más remotos, se instalan en los albergues. Para los que no hay espacio, quedan los andenes y las calles.

Toda una familia instalada en el borde de una carretera.

Es un reto conseguir agua potable. También hacer que las personas vivan en condiciones de higiene, que haya suficientes baños para todos. Por otro lado, ha sido fundamental mantener el orden para que los niños, niñas y mujeres se sientan protegidos en un entorno donde son fáciles los abusos.

Los refugios carecen de intimidad.

Voluntarios y policías también reparten la asistencia a los pueblos vecinos no afectados.

Sin embargo, esta ayuda cubre solamente las necesidades más urgentes. No es suficiente para volver a humanizar las calles de Jama o Canoa. Se está a la expectativa de las futuras medidas gubernamentales, como el aumento del IVA o la aportación puntual de un día de sueldo por cada 1.000 dólares de salario mensual, para atender a la reconstrucción de las zonas afectadas.

Reconstruir casas y reparar infraestructuras harán posible que el carro vuelva a andar. (Imagen por Pablo Tosco/Oxfam Intermón)

Oxfam Intermón, una de las ONG que trabaja en los refugios provisionales, intenta promover la higiene y dar mayor seguridad instalando tanques de agua potable, distribuyendo kits de higiene y habilitando letrinas y duchas; entre muchas otras tareas.

Este artículo fue publicado originalmente en VICE News, nuestra plataforma de noticias.

Todas las imágenes por Pablo Tosco/Oxfam Intermón. Síguelo en Twitter: @PavlobskiRoisen