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Resistid el hambre y actualizad vuestro estado

Es fácil comparar a Anna Hazare, quizá el activista más famoso de India, con Mahatma Gandhi. Como Gandhi, el vestuario de Hazare consiste en unos sencillos dhotis de algodón, anteojos y sandalias.
23.12.11

El cruzado anticorrupción Anna Hazare es tan querido en India que la gente pone caretas de su rostro en palos y los pasean por las calles. Es fácil comparar a Anna Hazare, quizá el activista más famoso de India, con Mahatma Gandhi. Como Gandhi, el vestuario de Hazare consiste en unos sencillos dhotis de algodón, anteojos y sandalias. También emprende huelgas de hambre públicas y protestas de un solo hombre como, por ejemplo, rehusar salir de su celda durante largos periodos de tiempo. Hay, eso sí, una importante diferencia: mientras Hazare aborda actos de desobediencia civil al estilo tradicional, su gurú mediático se ocupa de actualizar regularmente el estado de Hazare en su página de Facebook.
Esta poderosa combinación de activismos del siglo XX y XXI ha calado entre muchos hindúes, quienes recientemente se han estado organizando en grupos muy numerosos para protestar contra la corrupción sofocante que está estrangulando el país.
La última acción de Hazare fue un voto de silencio de 19 días que rompió declarando su intención de presentarse a las próximas elecciones asamblearias si en la sesión de invierno del Parlamento no se aprobaba el acta Jan Lokpal, una ley anticorrupción que crearía un departamento independiente para investigar posibles fechorías del gobierno. Los activistas llevan décadas porfiando por la instauración de algo parecido al acta Jan Lokpal, pero esta campaña tiene visos de tener más éxito que cualquiera de las anteriores. La popularidad del gobierno de Manmohan Singh, guiado por el Congreso, ha caído en picado desde que Hazare organizara el pasado mes de enero el movimiento “India contra la corrupción”.
Shivendra Chauhan, el gurú de 34 años en buena medida responsable de la presencia online del movimiento, cree tanto en la causa que pidió una excedencia en su trabajo como periodista para centrarse en su altruista labor social-mediática. “Hemos tocado la fibra sensible de los que están hartos de corrupción”, dice. “De los errores y el bochorno de los Juegos de la Commonwealth de 2010 a la estafa “espectro 2G”, de la que se dice que nos ha costado a los hindúes 38 mil millones de dólares, y a la inflación en productos básicos como la gasolina y las cebollas”.
La página en Facebook del movimiento tiene medio millón de seguidores, que parecen muchos hasta que recuerdas que India tiene 1.241 millones de habitantes. Chauhan, no obstante, dice que los números no importan.
“Lo que marca una diferencia es lo que haces con esos números y la calidad de las personas que te siguen”, explica. “La gente de clase media juega un papel crucial, porque les corresponde a ellos. Los pobres no tienen ni el tiempo ni posibilidad de acceso a los movimientos sociales, y a las clases altas simplemente no les preocupa”.
Vikram Sharma, un agente inmobiliario de Nueva Delhi, es una de esas personas de clase media. Tiene muchas esperanzas puestas en Hazare. “Si el movimiento de Anna Hazare tiene éxito, cambiará el estándar de vida de la gente como yo”, dice. “Hoy, si tienes que tratar con algún departamento gubernamental para que algo se haga, es un infierno. Tienes que pagar sobornos por cualquier cosa. Son todas esas cosas las que impiden que prosperen los pequeños empresarios como yo”.