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Cultură

Podemos estar de acuerdo en que el sistema está jodido

La transformación de Occupy Wall Street de unos pocos tipos de izquierda que acampaban en Zuccotti Park a un moivimiento global fue tan sorprendente como predecible. Predecible porque la crisis financiera global
13.1.12

La transformación de Occupy Wall Street de unos pocos tipos de izquierda que acampaban en Zuccotti Park a un moivimiento global fue tan sorprendente como predecible. Predecible porque la crisis financiera global, los rescates financieros con dinero de los contribuyentes y las astringentes medidas de austeridad que siguieron, son el equivalente político de derramar gasolina sobre el mundo Occidental; es sorprendente porque nadie hubiera imaginado que una demostración en casas de campaña instigada por la revista Adbusters y Anonymous hubiera sido el detonante del incendio. Mientras que el movimiento Occupy, carente de líder, se esparció a 2,400 ciudades en todo el mundo, poco a poco se organizó y ahora trata de obtener un consenso sobre lo que quieren cambiar a través de millones de asambleas con música de bongó de fondo. Hasta que saque un comunicado digno de consumo público, sólo nos podemos imaginar cosas del sin fin de reformas que se proponen en los foros, transmisiones en vivo y cuentas de Twitter de Occupy. Debajo hay resúmenes de algunas de las propuestas, algunas muy sabias y otras irreverentes, que el movimiento Occupy ha presentado, junto con comentario de Richard Beardsworth, profesor de Filosofía Política y Relaciones Internacionales en la Universidad Americana de París, y Martin Kragh, profesor asociado en la Escuela de Economía de Estocolmo. UN MUNDO SIN DINERO Muchos manifestantes creen que un mundo sin dinero sería un mejor lugar para todos, ya que todos los problemas podrían ser arreglados sin que nadie diga: “eso es muy caro”. Adicionalmente, se dice que en una sociedad basada en el trueque donde la gente compartiría sus habilidades, el crimen “se reduciría de una manera pronunciada”. Richard Beardswordth: Sin dinero como medio para intercambiar y acumular valor, no habría intercambio internacional ni inversión, y por lo mismo, tampoco crecimiento. Un mundo sin dinero no sería un mundo. Al igual que propuestas similares durante crisis de la modernidad, la propuesta es metafísica y no trasciende a la historia. Martin Kragh: La idea de un mundo sin dinero ha circulado durante varios siglos. Sin embargo, estudios arqueológicos y antropológicos sugieren que en toda sociedad desarrollada se ha utilizado algún tipo de dinero. Conchas, semillas de coco y varios metales son ejemplo de dinero utilizado hace miles de años. Hoy, la mayoría de las transacciones se hacen electrónicamente. Se podría, probablemente, cambiar alguna parte del sistema monetario; pero mientras haya intercambios entre personas, el dinero estará con nosotros. REINSTAURAR EL GLASS-STEAGALL ACT El Glass-Steagall act, aprobado en 1993, separó la banca comercial de la banca de inversión, previniendo que los bancos donde la mayoría de las personas tenían su dinero, fuera utilizado para especulación de riesgo. Muchos componentes del ordenamiento Glass-Steagall fueron derogados en 1999 con la aprobación del Gramm-Leach-Bliley Act. Algunos miembros del movimiento Occupy piensan que reinstaurarlo ayudaría a controlar la especulación en productos financieros de riesgo como los derivados, que creen han ayudado a ocasionar el colapso financiero. Richard Beardsworth: El Gramm-Leach-Bliley Act quitó barreras que había entre estrategias de inversión y suspensiones temporales de depósitos, permitiendo que los banqueros confundieran e ignoraran sus responsabilidades y tomaran riesgos excesivos con las deudas y ahorros de otras personas. Argumentar a favor de la reinstauración de la divisón entre banca comercial y de inversión, tiene mucho sentido político dentro de este contexto; pero no puedo dar argumentos financieros a favor. Pero eso lo considero mala política. Martin Kragh: Hay, actualmente, una discusión en el Reino Unido sobre implementar una ley que separaría la banca comercial y la de inversión. Este es un proceso político, y uno muy difícil de predecir. Pero resulta claro que todas las economías occidentales emergerán de la actual crisis con una nueva regulación. Todavía no sabemos cuál. COMPORTAMIENTO RESPONSABLE Algunos de Occupy llegan a decir que debería haber un tope de dinero que se puede acumular, digamos, 1 billón por persona, y qué tan grande debe ser el mercado de una compañía, digamos, diez por ciento. Alguien que escribe en los foros de Occupy con el nombre de apacheman lo plantea así: “No hay argumento moral, ético o legal para sostener el derecho a riqueza ilimitada de un individuo o corporación. Establecer un tope individual y corporativo es necesario para el mejoramiento de todos”. Richard Beardsworth: La disparidad de la riqueza entre ricos y pobres ha incrementado substancialmente en los últimos 20 años, aunque es importante señalar que la pobreza relativa ha declinado durante el mismo período, en mayor parte debido al crecimiento acelerado de economías emergentes. Una respuesta a esta disparidad de crecimiento es crítica por muchas razones morales. Sin embargo, no creo que debamos limitar a la riqueza individual per se, sino ponerle un impuesto, progresivamente y a través de instituciones; en otras palabras, no hay que dar sermones morales sobre creación de riqueza, sino institucionalizar sus límites. ¿Cómo se limita el mercado corporativo global sin leyes antimoniopolio globales, algo que requiere un gobierno global? La sugerencia no es factible sin un orden mundial constitucional, con mecanismos que aseguren su observancia, en el cual el mercado global esté integrado. Consecuentemente, cada propuesta es moral e históricamente inapropiada. Martin Kragh: ¿Cómo saben que mil millones es el número mágico? No entiendo. y ¿este número se ajusta conforme a inflación y tipos de cambio? Y si una corporación tiene una gran parte del mercado acaparada, ¿no puede ser porque el público prefiere sus productos? Los gobiernos no deben regular si la persona puede comprar un iPhone o un Samsung. Estoy a favor de los impuestos progresivos, pero también se necesita apoyar a las empresas e inversiones. Para que esto suceda, necesitamos aceptar el hecho de que hay personas exitosas que ganan más dinero. RESPONSABILIDAD GLOBAL Algunos integrantes de Occupy quieren que los sectores financiero y energético del mundo sean investigados por fraude, sobornos, insider trading, violaciones de leyes ambientales y conflictos de interés. Los resultados de estas investigaciones serían publicados y los violadores, incluyendo políticos, serían castigados. Este argumento habla del sentimiento de los manifestantes que la corrupción y actividades ilegales han llevado a la economía a la bancarrota. Richard Beardsworth: Las cosas nunca son tan blanco y negro, y las pretensiones universales detrás de esa propuesta son utópicas y moralistas. Que debería haber un ente universal que investigara fraudes articulados globalmente es, sin embargo, una sugerencia razonable. El primer paso, el que se podría llevar a cabo, sería eliminar paraísos fiscales. Martin Kragh: Este suena muy bonito. Sin embargo, temo que la mayoría del desastre financiero actual fue provocado por personas que actuaron completamente dentro del marco legal actual. Así que primero que nada necesitamos un buena dirección y regulación cuerda. CONTROLAR NUESTRO PROPIO DINERO Otra idea de los manifestantes en los grupos de discusión, es que los contribuyentes deben tener más opinión sobre cómo se gasta su dinero. Esto podría lograrse con centros de recaudación de impuestos a donde el contribuyente iría a qué programas del gobierno apoyar. El gobierno podría presentar propuestas al electorado, pero sería la ciudadanía la que proveería los fondos. Richard Beardsworth: Una democracia de participación directa con respecto a una política fiscal, puede tener mucho sentido a nivel local. Pero no tiene sentido a nivel nacional, dada la complejidad técnica de los problemas. Esto no es para excusar la tecnocracia, Obama no pudo reformar Wall Street por apoyarse en consejos técnicos de insiders, pero uno debe tener en cuenta que politizar problemas técnicos es un proceso muy complejo. Las decisiones tomadas directamente por los ciudadanos no son la respuesta. Generalmente, necesitamos reinventar la república para la era global, y no reducir problemas complejos a un modelo democrático de participación estilo ciudad-estado. Martin Kragh: Esta idea me parece muy peligrosa. No queremos que el pueblo negocie quien recibirá tratamiento médico o educación. Elegimos gobiernos a nivel local y parlamentario; si no les gustan las decisiones que toman, elijan a alguien más. IMPUESTO ROBIN-HOOD El llamado impuesto Robin-Hood es una propuesta que impondría un impuesto a transacciones financieras como venta de acciones e intercambio de divisas. El impuesto sería tan bajo como 0.05 por ciento, pero los proponentes dicen que dejaría miles de millones de dólares al año. Ha sido respaldado por economistas de alto perfil, políticos e incluso el Vaticano. Richard Beardsworth: Es una idea muy atractiva que se remonta, específicamente a los 70s y ha tenido mucho respaldo. La pregunta es cómo instaurar esta medida asequible y efectivamente. Algunos sugieren que el FMI sería una institución capaz de coordinar la recolección de este impuesto, aunque muchos países del sur no crean que el FMI es lo suficientemente imparcial. Con su reciente cambio de políticas y nueva dirección, creo que el FMI es la institución correcta para coordinar la recaudación. Concentrar enfoque en esta propuesta parece valer la pena en este momento de incertidumbre financiera e ideológica. Martin Kragh: Los economistas creen que se puede recaudar un impuesto para dirigir incentivos de los contribuyentes. La idea de la recaudación a partir de transacciones financieras, también conocido como el impuesto Tobin, puede sonar muy razonable; aunque puede ser difícil de llevar a la práctica. Los bancos de hoy financian sus actividades en mercados a corto plazo, lo que significa que se apoyan en pedir a otros bancos, locales y del extranjero. No estoy seguro de que queramos quitarles esa libertad. También está el riesgo de que lugares como la UE utilicen ese impuesto para financiar sus gigantescos déficits, lo que implica más riesgo de federalismo, algo que la mayoría de los europeos no quiere. Tal vez haya maneras más eficientes de regular la especulación a nivel doméstico.