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Graham Johnson: Los policías con los que hablé dicen que es como una corporación global con cientos, quizá miles, de empleados dentro de una jerarquía rígida. Tiene cientos de millones, quizás miles de millones de libras, si tomas en cuenta el valor de sus activos de negocio y las drogas que trafican. Se fundó en 1973 y, después de 40, sigue creciendo.¿Dónde tienen su base?
Empezaron en Liverpool y en gran medida todavía se controla desde Liverpool, pero tiene conexiones en Ámsterdam, España, Portugal, Turquía, Latinoamérica; los países de siempre. Entrevisté a la policía de Ámsterdam y lo primero que me dijeron es que investigan todos: triadas, pandillas de Europa del Este y a las mafias rusa e italiana, pero pelan los ojos cuando mencionas a los scousers (de Liverpool), porque son con los que tienen que lidiar constantemente.¿Cómo han logrado sobrevivir tanto tiempo sin recibir un fuerte golpe a su organización?
Han tenido que cerrar algunas partes, pero todas han sido reabiertas. Las personas al frente de la organización son unos capitalistas del desastre, así que cada que hay una recesión o un golpe a la economía, generan ganancias. Empezaron a importar grandes cantidades de cannabis en los años setenta, y la llevaron del mercado de culto que eran los estudiantes y los hippies, al mercado general, y al poco tiempo empezaron a importar heroína. La recesión de principios de los ochenta destruyó la economía, en particular en el norte, lo que permitió que el mercado negro creciera.
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Por eso fue que escribí este libro. Hay un enorme cambio estructural en el crimen organizado cada que hay una recesión, lo que lleva a 30 o 40 años de problemas. En 40 años, cuando un transbordador esté contrabandeando drogas a la luna, o algo, parte del comportamiento será resultado directo de lo que está sucediendo con la economía en la actualidad. En especial el desempleo entre los jóvenes, porque si alguien te ofrece cien libras al día por mover drogas en Birmingham o Nottingham, vas a tomar el trabajo.

Absolutamente. En mi libro hay entrevistas con personas que pasaron de vender un kilo en las calles, a gerentes para los cárteles. Es una profesión. Empiezas vendiendo mota en una bici cuando tienes 14. Después consigues un arma y empiezas a dispararle a la gente, atacas algunas casas y tiras algunas puertas, y te pagan en miles. Después te contratan para mover mercancía. Después para trabajar en Ámsterdam empaquetando las drogas, y después ya eres uno de los directivos.¿Existe la posibilidad de un mercado de drogas todavía más globalizado?
Sí. Fui a ver al embajador de México en Londres y me dijo que si el Cartel se alía con los cárteles mexicanos, entonces tendremos un enorme coctel, y eso podría convertirse en el futuro del narcotráfico. El consumo de cocaína en el Reino Unido está lejos de estar saturado, así que los cárteles mexicanos todavía ven a Europa como un mercado con mucho potencial, lo que implica que la siguiente generación tendrá acceso a cocaína de mejor calidad y menor precio.
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Sí, y eso es lo que hace que la policía de Merseyside sea especial; son la única fuerza policiaca fuera del Met con acceso “nivel tres”. Eso quiere decir que están autorizados para realizar operaciones internacionales.¿Crees que los esfuerzos por acabar con ellos darán resultado?
No. Sólo puedes destruir algo así si la demanda desaparece. Cuando la gente deje de inhalar coca o de meterse mefedrona, o lo que sea que consuman los fines de semana, entonces el Cartel se colapsará o invertirá en otro tipo de crimen organizado. No es un problema de seguridad, es un problema económico. El crimen organizado es resultado de la injusticia dentro de la sociedad. No se trata de escuchar rap, o de señalar a los padres, o a quien sea que la gente le eche la culpa. Se trata de pobreza e impotencia, porque todos estos cárteles están dirigidos por personas que no tuvieron acceso a otras oportunidades, como tú y yo.

Sí, he recibido las amenazas de siempre; la policía viene y me dice que hay alguien buscándome, y cosas así, pero es algo que ha disminuido. Toco madera.¿Suelen ser amenazas vacías?
La mayoría lo son, pero hubo dos que fueron en serio. Escribí otros dos libros, Powder Wars y Drug Lord, en las que expuse a un par de capos que habían comprado su perdón real, estafando a la Home Office para salir de prisión. Los acusaron de pervertir la justicia y los mandaron a juicio, así que tuve que ir a la corte y presentar evidencia y, durante el proceso, me hicieron saber que uno de los narcotraficantes había puesto un precio sobre mi cabeza.
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Sí, The Cartel II saldrá el próximo año y explicará el cambio de poder que está ocurriendo actualmente. Las personas con poder son las ratas de la calle, les dicen “criaturas”, y están armadas hasta los dientes. Van con los viejos padrinos y les dicen: “no nos importa tu reputación. Si no nos entregas estas drogas y nos dejas entra al Cartel, vamos a usar granadas para volar tu casa”. Así que la jerarquía se ha derrumbado y son las pandillas en las calles las que tienen el poder, porque las viejas organizaciones tienen miedo de enfrentarse a ellas.¿De dónde sacan todas estas armas?
Muchas granadas y explosivos llegan en contenedores desde China, África y Sudamérica. Si eres un dealer y meter mil kilos de coca en un contenedor, te queda mucho espacio, así que lo rellenas con 300 granadas. Puedes conseguir granadas de militares o ex militares. El ejército británico es está formado de jóvenes que vienen de lugares pobres en Liverpool, Manchester, Glasgow, Newcastle; estos cagaderos en el Reino Unido.
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