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Música

Esta abuela islandesa ha publicado más discos que Giorgio Moroder y tiene como fan a Björk

Os presentamos a la abuela lo-fi.
28.1.15

Los setenta años es la edad a la que muchos de nosotros exploramos nuestras pasiones ocultas: jugar a golf, aprender a aplicar aceites exóticos a los bonsáis, escribir nuestras sórdidas memorias o convertirnos en los amos del dominó.

Pero en Islandia la cosa funciona de otra manera. Sigridur Nielsdottir nació antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, pero su edad no la detuvo cuando, en el 2001, decidió grabar su propia música para acabar convirtiéndose en una figura de culto conocida como Grandma Lo-Fi.

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Aunque a lo largo de su vida había hecho sus pinitos en la música, se metió al público de todo el mundo en el bolsillo –incluida la mismísima Björk- con su mezcla única de pop melódico, que empezó a grabar en una serie de discos que ya superan a los de Lil B o Prince. Sin embargo, al cabo de seis años Grandma Lo-Fi decidió dejar de hacer música por considerar que la gente ya se habría cansado de su sonido, una respetable decisión de la que muchos artistas más jóvenes que ella deberían tomar nota.

Sigridur murió en 2001 a los 81 años. Sin embargo, su memoria perdura gracias a una de sus más grandes seguidoras, Kristín Björk Kristjánsdóttir, quien incluso formó un grupo en su honor para llenar el vacío que había dejado Grandma Lo-Fi y grabó un documental en homenaje a su vida. Lo puedes comprar en Vimeo.

Hablé con Kristín sobre la música de Grandma Lo-Fi, sus trucos de audio y sobre cómo Björk llegó a convertirse en su mayor fan.

Noisey: ¿Podrías hablar un poco sobre Grandma Lo-Fi y su vida, para los que no la conozcan?

Kristín: Era una abuela encantadora, muy alegre y sabia, que empezó a componer música a los 70 años. Grabó y publicó 59 discos en seis años. Irradiaba pasión y entusiasmopor la música y exploraba constantemente su entorno para inspirarse y crear temas totalmente apartados de la máquina de la industria musical. Era una artista autosuficiente de la cabeza a los pies.

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¿Cómo describirías su música?

Es divertida y curiosa, un elixir genuino de pop pegadizo y extravagancia de otro mundo. Tocaba un pequeño Casio y exploraba todo su potencial: bossanova, samba, baladas… Cantaba odas a sus seres queridos con voz infantil, sincera y quebradiza, a las que añadía las grabaciones que hacía en casa. Añadía samples de sus mascotas ronroneando y emitiendo arrullos y gritos en sintonía con sus ritmos. Sus temas rebosan sentido del humor. Grandma Lo-Fi se lo pasaba en grande componiendo temas y eso se deja entrever en todo momento. También era una gran cuentacuentos.

¿Por qué empezó a componer música a los setenta?

Sus hijas le regalaron un teclado y un reproductor de casete doble para su cumpleaños.

Cincuenta y nueve álbumes son muchos álbumes. ¿Cómo pudo una persona producir tanta música en ese periodo de tiempo?

Componer la hacía más feliz de lo que había sido en mucho tiempo, por lo que podría decirse que experimentó un renacimiento a través de su creatividad. Después de llevar una vida solitaria y sencilla, de repente creó un puente entre ella y el mundo exterior que permitió a desconocidos y amigos llenar su vida de color. Llegaba gente de todo el mundo a llamar a su puerta y saludarla.

¿Cómo descubriste su música?

Acabó convirtiéndose en un personaje de culto en Reikiavik; la señora misteriosa, fuente inagotable de música maravillosa que publicaba en forma de álbumes caseros con portadas dibujadas por ella misma. Era imposible no sentir curiosidad por conocer a esa persona, a la maestra responsable de tanta bondad.

¿Cuáles de sus trucos de audio son tus preferidos?

Le encantaba imitar el sonido del fuego con papel de aluminio. ¡Y su entusiasmo era muy contagioso!

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Es verdad. Entonces, empezó a grabar música para sus hijas, pero ¿cómo acabó componiendo para otras personas?

Por mediación de una chica que trabajaba en una tienda de discos, que le preguntó por qué compraba tantos casetes. Se ofreció a ayudarla a grabar CD y venderlos en la tienda. Cuál fue su sorpresa cuando empezaron a vender los discos como churros.

¿Qué opinaba ella del éxito?

Se sentía emocionada y halagada, pero no le gustaba presumir de ello. Era muy modesta.

¿No tenía una superfan en Islandia?

Björk coleccionaba sus discos. Creo que es de las pocas personas que los tienen todos.

¿Alguna vez se conocieron?

No creo. Sigridur no escuchaba música, veía la tele ni leía periódicos. Sabía de la existencia de Björk y ya está.

¿Alguna vez tocó en directo?

¡Nunca! Era demasiado tímida. De ahí la importancia de rendirle un homenaje.

¿De dónde salió la idea de grabar un documental?

Un día la invitamos a tomar leche con cacao y galletas, mientras formábamos la Sigridur Nielsdottir Experience, una banda creada como tributo y para tocar su música en directo. Queríamos conocer a la maestra y saber cómo obraba su magia. Al final pasamos los siguientes ocho años haciendo una película sobre ella.

¿Qué le pareció vuestra banda y la idea del documental?

Me dijo que nada la hacía más feliz que saber que mis amigos y yo queríamos tocar sus canciones. Se lo pasó muy bien haciendo la película.

¿Cuál es tu recuerdo más vívido de ella?

Quizá cuando estábamos grabando samples en la cocina. Yo recopilaba sonidos para The Experience con ella y era divertido dejarse llevar a su mundo de sonidos.

¿Qué te parece la nueva recopilación de su trabajo?

Les dejamos usar la cinta original que creamos para The Greatest Hits of Grandma Lo-Fi, que se publicará en CD junto con el DVD con nuestro documental. Los tres que hicimos la película seleccionamos los temas con mucho amor. Había casi 700 de ellos entre los que elegir. Creímos que era lógico sacar su música en el mismo formato en que fue grabada.

¡Gracias por tu tiempo, Kristín!

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