Entrevistas con gente que suele drogarse con sus padres
Cultura

Entrevistas con gente que suele drogarse con sus padres

"Es un regalo tanto para ti como para tus padres. Mi madre cambió mucho: ahora es una persona muy diferente y mucho más cariñosa".
11 Julio 2016, 3:00am

Ilustraciones por Fernando Leon

Hay quienes se llevan muy bien con sus padres y quienes no los soportan. Pero al margen de lo bien o mal que te lleves con tus padres, siempre hay cosas que preferirías hacer sin ellos, como drogarte, por ejemplo. Y aun así, hay quienes no tienen ningún reparo en echarse unas rayitas con sus progenitores. ¿Cómo es esa experiencia? Para averiguarlo, hablé con algunas personas que han tomado drogas con las personas que las engendraron y trajeron al mundo.

Robin, 21 años, de vez en cuando esnifa coca con su padre

VICE: ¿Qué te decían tus padres sobre las drogas cuando eras más joven?
Robin: Mi familia es muy relajada. Tanto mi padre como mi madre fueron camellos un tiempo. Antes iban mucho al RoxY [legendario club de Ámsterdam] y siempre me lo cuentan todo sobre su pasado y las cosas que probaron. Mi padre quería que yo fuera totalmente sincero con él, sobre todo respecto al consumo de drogas. Pero las primeras veces no se lo dije porque me sentía incómodo y me daba miedo. Tenía 16 años la primera vez que me tomé una pastilla y obviamente mi padre se dio cuenta cuando llegué a casa porque conocía perfectamente los síntomas.

¿Cómo reaccionó?
Se enfadó porque no le dije antes. Quería asegurarse de que conocía bien los riesgos de consumir y de que no cometiera alguna estupidez, como tomarme una pastilla mala, por ejemplo.

La primera vez que te drogaste con tu padre, ¿fue algo planeado o espontáneo?

No fue nada planeado. Cuando tenía 18 años, mi padre me dio una bolsita de coca para llevar a una fiesta con un amigo. Aquella fue la pauta durante el resto de nuestra relación. Faltaba poco para Navidad y después, ese mismo amigo vino a cenar con nosotros. Al final tuvimos una blanca Navidad (con un poco de coca) con mis padres.

¿Cómo fue?
Fue muy divertido. Tuvimos conversaciones muy interesantes y hablamos de cosas de las que no hablaríamos normalmente, porque me sentía más abierto a compartir cosas con ellos.

Cuando tenía 18 años, mi padre me dio una bolsita de coca para llevar a una fiesta con un amigo

¿Qué opinas de eso ahora que ya han pasado unos años?
Creo que mi padre lo ve como una forma de acercarse a mí, de fortalecer nuestro lazo de padre e hijo. No sé hasta qué punto era espontáneo por su parte. Él lo ve como un sustituto de la conexión emocional que nos falta. Hasta hace uno o dos años, estaba encantado de poder hacerlo juntos, pero ahora lo veo diferente, porque no creo que deba ser la base de nuestra relación.

¿Qué opinan tus amigos de que consumieras drogas con tus padres?
Mis amigos también han consumido con mi padre y creen que es muy guay. Algunos piensan que es raro, y lo entiendo, porque su entorno es muy distinto.

¿Alguna vez pasó algo raro?
Pues una vez me pasé por casa de mis padres con unos amigos después del desfile del orgullo gay y nos metimos unas rayas juntos. Esa vez me hizo pasar mucha vergüenza porque no paraba de decir a gritos lo geniales que eran mis amigos.

Timo, 28 años, probó MDMA con su madre en un festival

VICE: ¿Qué te dijeron tus padres sobre las drogas cuando eras niño?
Timo: Eran un gran tabú. Me dijeron que las drogas eran malas y adictivas. Mi concepto de una persona que consume drogas era el de un adicto a la heroína tirado en el suelo e inyectándose, es decir, nada positiva.

¿Y aun así decidiste probarlas?
Sí. Tenía como 23 años y acababa de terminar una relación. Mis amigos me llevaron a un festival en Bélgica y ahí fue la primera vez que probé el éxtasis. Fue una experiencia abrumadora. Nunca antes me había sentido así y no sabía que era posible. Fue el principio de algo nuevo para mí. Todo lo que me habían dicho de las drogas era mentira. No te convierten en un yonqui ni en mala persona, al contrario, te hacen ser más abierto, comprensivo y amable. Eso despertó mi curiosidad y probé todo el catálogo.

¿Cómo entraron tus padres en esto?
Se lo dije a mi madre unos tres meses después del festival. Estaba muy nervioso porque no sabía cómo iba a reaccionar. Se lo dije cuando estábamos en el gimnasio y se mostró muy comprensiva. Le dije que era la mejor experiencia de mi vida. La imagen que le pinté fue tan bonita que poco después me dijo que le gustaría probar el MDMA algún día.

Fue una experiencia abrumadora. Nunca antes me había sentido así y no sabía que era posible

¿Qué hiciste?
Tenía muchas ganas de que viviera esa experiencia. Me puse a pensar en qué situación sería la mejor para que lo probara y decidí que tenía que ser al aire libre, en un día de verano y en un lugar donde no se sintiera como una "madre vieja". Al final escogí un festival de dance donde nadie se iba a preguntar por qué iba con mi madre. Ya había ido un par de veces: la música es accesible, un house alegre, y hay gente de todas las edades.

¿Y luego?
Le di a mi madre, que entonces tenía 51 años, una cápsula con un cuarto de dosis de MDMA. Lo probé antes y calculé la dosis basándome en su peso porque le preocupaba mucho eso y no quería que se sintiera insegura. Pero no le fue tan bien; le empezó a doler la cabeza y no se sentía muy feliz. Al final le di otro cuarto y después todo fue bien. Se puso a bailar y se dejó llevar. Ese era el objetivo: está obsesionada con el control y quería que se relajara un poco.

¿Cómo reaccionó la gente a tu alrededor?
Mis amigos también estaban en ese festival y les gustó. Le dijeron a mi madre que fue muy agradable tenerla ahí. Pero también hubo muchos que no podían imaginarse hacer lo mismo con sus madres.

¿Cambió en algo la relación con tu madre?
Fue un poco arriesgado porque invertimos los roles. Ella era la niña y yo tenía que cuidarla. Pero es un recuerdo feliz porque ella confió en mí y eso es increíble. Desde ese día, nuestra relación es más fuerte.

¿Lo has vuelto a hacer?
Claro. Aquella experiencia despertó su curiosidad porque no estuvo tan bien al principio. Volvimos a ir al festival de dance un año después y le di una dosis mayor pero todo salió bien. Estaba muy contenta y hablamos mucho. Me dijo que era muy buen hijo y me sentí genial. He tenido ese tipo de conversaciones con amigos pero nunca con mi madre.

Fue una experiencia muy especial con mi padre. Creo que es algo bueno porque compartimos una experiencia inolvidable

¿Pasó algo vergonzoso?
No, ella tenía que sentarse cada cierto tiempo, pero eso fue todo. Estuvo muy bien. No era del rollo estar abrazados todo el tiempo y así, pero nos sentamos en el césped y tuvimos una bonita charla.

¿Recomendarías la experiencia?
Si puedes tener una experiencia intensa con tus padres que van a recordar por el resto de sus vidas, adelante. Son recuerdos que vas a guardar con cariño. Es un regalo tanto para ti como para tus padres. Mi madre cambió mucho: ahora es una persona muy diferente y mucho más cariñosa.

¿Por las drogas?
Sí. Mi madre está acostumbrada a las fiestas donde todos están ebrios y la gente se enfada cuando tropiezas con ella. Pero aquí la gente se acercaba y le decía cosas bonitas. Es un mundo totalmente nuevo para ella. Y empezó a apreciar la música desde entonces. El año pasado fuimos juntos a un festival de dance en Ámsterdam y probamos 4fmp y 2cb. Fue increíble.

Fleur*, 21 años, tomó 2cb con su padre después de perder el tren

VICE: ¿Qué te dijeron tus padres sobre las drogas cuando eras niña?
Fleur: Mis padres siempre han sido muy abiertos en todos los temas pero nunca han estado a favor de las drogas. Me dieron algunos folletos con información porque no creían que yo fuera a probar drogas. A veces decían cosas como "También hemos sido jóvenes", para darme a entender que no eran tan ingenuos.

¿Alguna vez te contaron lo que hacían cuando eran jóvenes?
Cuando era adolescente podía deducir de qué hablaban porque yo también lo había experimentado. Y a veces me decían tal cual lo que habían hecho.

¿La primera vez que te drogaste con tus padres fue algo planeado?
No, fue muy espontáneo. Nunca lo planeamos. Simplemente pasó.

Todo era muy nuevo porque estábamos juntos y era la primera vez que probábamos el 2cb. Pero nos divertimos mucho

¿Cómo pasó?
Fue hace tres años, cuando yo tenía 18. Mi padre y yo salimos a tomar algo pero nos emborrachamos tanto que perdimos el último tren y nos tuvimos que quedar en casa de un amigo de mi padre. En ese entonces el 2cb todavía era la novedad y el amigo de mi padre nos habló de esa droga. Al principio dijimos que queríamos probarlo, pero era broma. Después, su amigo dijo que tenía un poco y nos preguntó si en serio queríamos. Al final dijimos que sí.

¿Y qué pasó?
Fue muy divertido. Tuvimos conversaciones filosóficas sobre todo lo que se nos ocurría. Hubo un punto en el que no sabíamos si los mosaicos de la pared habían cambiado de tamaño y tratamos de descifrar qué era real y qué no porque los dos empezamos a alucinar. Todo era muy nuevo porque estábamos juntos y era la primera vez que probábamos el 2cb. Pero nos divertimos mucho.

¿Y qué dijo tu madre?
Le entró la risa. Como ya había fumado hierba con mis padres, no era nada grave.

¿Te dio vergüenza o te gustó?
Fue una experiencia muy especial con mi padre. Creo que es algo bueno porque compartimos una experiencia inolvidable.

* Se cambiaron algunos nombres para proteger a las personas involucradas.