Cultura

El oscuro negocio del tráfico masivo de perros en España

Hay una demanda cada vez mayor pero para satisfacerla los animales son maltratados y obligados a vivir en condiciones pésimas que los enferman y les dejan secuelas permanentes.

por Miguel Ruiz de Arcaute
04 Marzo 2016, 4:00am

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Se trataba de una escena habitual. Una furgoneta blanca sin cristales y con matrícula de un país de Europa del Este recorría la calle Aribau de Barcelona. Aparcaba casi al final de la misma y dos hombres se apeaban de ella. Abrían las puertas traseras y de su interior comenzaban a sacar transportines con cachorros. Cogían las jaulas y, mientras gimoteaban, los llevaban a su destino, una tienda de mascotas ubicada en una pequeña perpendicular, a escasos 20 metros. En ocasiones se detenían justo en frente. Tras depositarlos en el interior, los hombres regresaban a la furgoneta. Arrancaban y se marchaban.

Durante tres años, esta fue una imagen cotidiana para los comerciantes y vecinos próximos a la tienda, llamada Puppies Barcelona, que fue clausurada el pasado 14 de diciembre en una acción conjunta del Ajuntament y los Mossos d'Esquadra. El cierre, impuesto para un plazo de dos años, vino acompañado de una multa de 3.363 euros a la sociedad titular, también inhabilitada el mismo periodo, y el decomiso de los 83 animales (68 perros y 15 gatos) que se encontraban en ese momento en el comercio.

Justo delante del local, debe hacerse un esfuerzo visual para leer una pintada en la acera. "Aquí venden animales enfermos". Algún comprador descontento, es de suponer. O compradores. Está tachada con spray en un intento de hacer desaparecer su rastro, por lo que es prácticamente inapreciable a simple vista.

El del posible autor del grafiti no es un caso aislado. Se contaban (y se cuentan) por centenas. Una simple búsqueda del nombre del comercio en la web confirma la advertencia escrita en el suelo. "Si quieres y aprecias un animal ni se te ocurra ir". "Es horrible, espantoso, venden a los animales enfermos". "Es una vergüenza que siga abierta después de haber timado y desilusionado a tanta gente".

Son algunos de los comentarios de usuarios que, desde 2012, denunciaban las malas prácticas de Puppies Barcelona, que también cuenta con otro establecimiento en Madrid, y del que también hay opiniones negativas. En la plataforma cívica change.org, una petición dirigida al Consistorio que pedía el cierre de la tienda por estas razones contaba con más de 8.000 firmas. Hoy, la petición está acompañada de una palabra: "Victoria". Lo es, pero solo ha supuesto una más de otras tantas pequeñas batallas en favor de los derechos de los cachorros que llegan a los comercios.

Se trata de lugares en los que las condiciones de vida de los cachorros son paupérrimas

"Puppies es sólo uno de los muchos tentáculos que tiene el negocio de las importaciones masivas de perros desde Europa del Este", señala Alba Jornet, del Departamento de Animales Domésticos de la Fundación para el Asesoramiento Acción en Defensa de los Animales (FAADA). Jornet se refiere al auge de una oscura actividad que, desde hace aproximadamente dos décadas y aprovechándose de una demanda cada vez mayor, recurre a la compra de cachorros de perro en países de Europa del Este, como Eslovaquia o Hungría, donde se encuentran las llamadas 'fábricas de perros'.

Se trata de lugares en los que las condiciones de vida de los cachorros, que son separados de sus madres apenas recién nacidos, son paupérrimas. Tras una breve estancia en minúsculos compartimentos sin higiene, son trasladados a países como España en travesías kilométricas y hacinados, casi siempre sin haber cumplido la edad mínima (tres meses) que la legislación europea establece para su transacción. Es en ellos donde la "gran mayoría de estas tiendas", según Jornet, pagan por los animales en función de su peso para revenderlos a precios mucho mayores y haciéndolos pasar por perros con pedigrí, cuando realmente son mezclas.

El deplorable estado en el que viven en las 'fábricas' abaratan los precios sustancialmente al prescindir de cuidados adecuados, a la vez que provocan la aparición de enfermedades infecciosas. Es por ello que los comercios como Puppies encuentran en estos lugares una auténtica mina de oro. FAADA, que, como otras asociaciones de la misma índole, aboga por la prohibición de las ventas de animales en establecimientos y su reconversión en centros de adopción, fue la impulsora de la clausura al presentar la quinta denuncia contra la tienda desde 2013.

El deplorable estado en el que viven en las 'fábricas' abaratan los precios al prescindir de cuidados adecuados

Ariadna Hernández, letrada de 28 años, fue una de las últimas afectadas por Puppies. En octubre, su pareja compró un cachorro de raza westy para regalárselo por su cumpleaños. Nada más llegar a su nuevo hogar, el perro comenzó a devolver y tener diarrea. En menos de 24 horas, estaba ingresado tras habérsele diagnosticado parvovirosis, una de las enfermedades más comunes en los cachorros enfermos procedentes de Europa del Este. A pesar de poder ser tratada, su feroz virulencia puede resultar mortal. Como el de la mayoría de perros de origen como el suyo, ese fue su desenlace. Hernández, que interpuso por su cuenta una denuncia tanto por la vía civil como por la penal, trata ahora de que Puppies reintegre la suma que pagó por el animal y se abra un proceso por presunta estafa contractual. Su juicio por la vía civil se celebrará en octubre, al igual que el de varios afectados más que se sumaron a las diligencias abiertas por ella. De la penal aún no sabe nada.

El gancho de tiendas como esta frente a los criadores especializados es el reducido precio que ofrecen por el animal. En muchas ocasiones, además, los establecimientos, que también divulgan anuncios por plataformas virtuales de compraventa, no publican en sus sitios web el precio definitivo del animal, sino la cantidad sin el IVA correspondiente, el cuál aplican una vez el comprador firma el contrato. Sirviéndose de esta y otras malas artes, engañan sistemáticamente a los clientes.

La sociedad de Puppies Barcelona, Dog Catalunya Perros, S.L., se encuentra domiciliada en la misma dirección que el Club Caní Pla de L'Estany, un mal llamado "multicriadero" (pues en ellos no se cría, sino que se compran directamente a terceros) situado en Banyoles (Girona). Los responsables del centro fueron detenidos en noviembre por presunta falsedad y estafa a la compañía aseguradora tras haber denunciado el robo de 85 perros que en realidad habían muerto o habían sido vendidos. Según FAADA, el Club Caní Pla de L'Estany goza de la misma fama que Puppies, y las denuncias acumuladas son incontables.

La furgoneta blanca no solo se detiene en Aribau. Al tiempo que ella, otra lo hace en Valencia, Girona o Madrid. A veces, como en el caso de Puppies Madrid, es la misma. A través de pasaportes falsificados, los camiones cargados de perros traspasan los controles fronterizos y discurren por carreteras y avenidas hasta llegar a los establecimientos de mascotas, donde pueden llegar a pasar meses en las urnas en las que son expuestos hasta que se venden. Sólo en Barcelona las denuncias de malas praxis de las tiendas, alrededor de 50 según la Asociación animalista Libera!, se cuentan por centenas.

Las temporadas navideñas son un filón para los comercios de animales, dado que suelen ser propicias a la compra de cachorros a modo de regalo. Este año Puppies no ha podido hacer el agosto, aunque desde FAADA no dudan de que, bajo otro nombre, los cerebros del tinglado pueden abrir un nuevo local para continuar con su lucro indiscriminado. Al fin y al cabo, dice, "la multa para ellos no es nada comparado con todo lo que ganan con los perros".