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Charles Bukowski hablando del amor.Así que me metí a un seminario de poesía (¿Lo pueden creer?) con Allen Ginsberg, que vivía aquí en Nueva York en un apartamento de mierda cerca de la Avenida D en el Lower East Side, cerca de mi oficina. Ginsberg era el ser humano más triste que he conocido en mi vida: una especie de monumento roto y vacío, cerrado por reparaciones que jamás se llevarían a cabo. Ginsber solía leernos poemas muy malos de Jack Kerouac y yo me ponía a llorar. A diferencia de Kerouac, Ginsberg perdió su oportunidad de morir joven.
Recuerdo que Ginsberg organizó una fiesta, pero olvidó comprar comida y no tenía nada en el refrigerador excepto una lata de carne y un bote de mostaza. Y había invitado a mucha gente. Qué idiota. Y pensé: "Triste."
Y así es como me convertí en periodista.
Le mostré mis versos a Ginsberg y le pregunté qué le parecían, y me dijo que debía ser periodista.
En fin, perdí la pista de Ron, que es lo que pasa cuando creces; pierdes el contacto de todo tipo: Ron, Bukowski, Ginsberg, poemas,la llave de la iglesia. (No, para la puerta de una iglesia iglesia. Hablo de un tiempo en el que el alcohol requería trabajo y era necesario una herramienta puntiaguda y metálica para abrir una lata de cerveza. No pude encontrar la llave de la iglesia para abrir una lata de Bud. Bukowski me dijo, "Utiliza tu alma.")
Así que soy un periodista de investigación y prometo volver a eso la semana que viene, con documentos internos sobre Grecia, el euro y otros hechos fecales que he estado robando de archivos ocultos a los propietarios de nuestro planeta.
Bien, Ron se tiró al alcohol y la droga. Husky Rhea, mi novia en ese momento, también está perdida. En el último mensaje que me envió me decía que vivía en un su coche en San Diego. Le dije que no me importaba. Me importaba, pero lo que realmente me importaba no la hubiera ayudado de todos modos.
