DEP a la legendaria fotógrafa Mary Ellen Mark

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DEP a la legendaria fotógrafa Mary Ellen Mark

El invierno pasado entrevisté a Mark con motivo de su papel como mentora de jóvenes artistas. Durante la entrevista repasamos los libros que había publicado con fotos de sus alumnos y me señaló emocionada algunas de sus favoritas.
28.5.15

Mary Ellen Mark en la gala benéfica de Aperture en 2013. Foto por el autor.

Mary Ellen Mark, una de las mejores retratistas de personas que ha conocido el mundo, falleció el lunes a los 75 años, dejando tras de sí una obra que muestra con tremenda franqueza el humor, el horror y la alegría de estar vivos. Fue una gran propulsora de la fotografía sociodocumental y nunca dio la espalda a temas difíciles, desde la prostitución a las enfermedades mentales o los rituales de los bailes de graduación. No en vano era una de las pocas mujeres que seguían ejerciendo una profesión dominada por el hombre. Esa circunstancia curtió a Mark y la obligó a defender con tenacidad su visión de la fotografía, manteniendo una relación empática con los sujetos de su obra incluso mucho después de concluida.

Foto por Mary Ellen Mark: Clayton Moore, ex Llanero Solitario, sentado en un sofá. Los Ángeles, California (1992)

El invierno pasado entrevisté a Mark con motivo de su papel como mentora de jóvenes artistas. Si bien nunca se dedicó a la docencia a tiempo completo, siempre estaba dispuesta a ayudar a los fotógrafos emergentes, en especial aquellos interesados en la fotografía sociodocumental. La conocí en 2009, cuando yo estaba estudiando en la Escuela de Diseño de Rhode Island. En mi clase habían organizado una visita a su mágico estudio en Greene Street. Al verano siguiente, a mi amiga Rachel Stern le concedieron una beca para hacer prácticas con ella y yo aprovechaba para pasarme de vez en cuando. Mary Ellen nos apoyaba hasta límites sorprendentes. Incluso nos invitaba a Rachel y a mí a asistir a sus talleres de fotografía para que presentáramos nuestro trabajo en calidad de "artistas invitados", pese a que no éramos más que verdes estudiantes de segundo año.

Por mucho que cueste creer que una figura tan emblemática fuera tan accesible, mi experiencia no era la excepción. Cualquier joven fotógrafo de Nueva York con inquietudes por la fotografía sociodocumental te dirá que ha conocido a Mary Ellen personalmente y, si no, alabará las virtudes de su obra y afirmará que su amigo estuvo haciendo prácticas con ella, o te preguntará si asististe a su famosa fiesta de Navidad para perros.

Durante la entrevista con Mary Ellen, repasamos los libros que había publicado con fotos de sus alumnos y me señaló emocionada algunas de sus favoritas. Mi intención era programar una segunda entrevista con el pretexto de que necesitaba más información, aunque lo que quería era volverla a ver. Desgraciadamente, esa segunda entrevista nuca llegó a celebrarse. Aquí reproduzco nuestro único encuentro.

VICE: Me gustaría que me hablaras de tu faceta docente.

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Mary Ellen Mark: Sí, doy clases. Hago talleres, aunque nunca he dado clases a tiempo completo en escuelas de fotografía ni en universidades. Me lo han pedido, pero he preferido mantener mi libertad. Para mí lo más importante siempre ha sido el poder tomar fotografías. Doy un taller en México. Llevo 20 años dando clases en Oaxaca; también en Reikiavik y a veces en el ICP [Centro Internacional de Fotografía, por sus siglas en inglés].

¿Qué enseñas en tus talleres? Sé que les pides a tus alumnos que tapen las pantallas de sus cámaras digitales con cinta negra.

Se lo pido, en primer lugar, porque creo que deberían aprender a usar la luz y también porque nunca puedes estar seguro de si tienes una fotografía hasta que la imprimes. La gente suele hacer montones de fotos sin pensar, luego miran la pantalla y creen que ya tienen la foto, pero no es así. Yo prefiero que mis alumnos vuelvan a su hotel o a su casa y que observen del mismo modo que lo harían con una hoja de miniaturas. Mi forma de enseñar se basa en la edición. Cada día me traen las fotos que han hecho el día anterior y yo las edito.

Yo sigo usando cámaras analógicas porque me encanta la película y, además, tengo al mejor y más increíble creador de fotografías con sales de plata del mundo, Chuck Kelton. Por eso no quiero cambiar, a estas alturas. Tengo una cámara digital, pero no la uso. El proceso mental es muy diferente y a mí me gusta saber que tengo los negativos, que existen.

Las hojas de miniaturas del autor con notas de Mary Ellen Mark. No le gustaron demasiado mis fotos

¿Tus alumnos también aprenden unos de otros?

Desde luego. Pero tengo una regla: no pueden mostrar a los demás en qué están trabajando hasta el momento de la crítica final. No pueden comparar su trabajo porque odio el aspecto competitivo de la mayoría de los fotógrafos.

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¿Tú eres competitiva?

Claro. Soy fotógrafa.

¿Qué buscas en una fotografía?

En primer lugar, contenido, pero también busco un buen encuadre y me fijo en el diseño. Por muy bueno que sea el contenido, si el encuadre está muy abarrotado o es horrible, lo echará todo a perder.

A veces hablas del "encuadre extraño".

En ocasiones un encuadre excéntrico puede funcionar a la perfección. Lo primero que intentas cuando coges una cámara, sobre todo si es de formato cuadrado, es encuadrarlo todo en el centro. Yo busco la excepción a eso, el hacer una foto impactante usando los bordes y todos los elementos de la imagen.

Mary Ellen Mark: Federico Fellini durante el rodaje de Satiricón, en Roma (1969)

En cualquier caso, lo primero es el contenido. La fotografía ha de tratar sobre algo.

¿Qué puede dotar de contenido a una fotografía?

Es imposible decirlo. Yo creo que todas las fotos que tengo colgadas en la pared tienen contenido por distintas razones [dice señalando varias reproducciones enmarcadas blanco y negro de fotos de Graciela Iturbide, Arnold Newman y Sally Mann].

Tienen contenido y suscitan emociones.

Es imposible determinar qué le da ese efecto a una fotografía.

Es imposible porque lo que suscita algún tipo de sensación puede ser la foto de una flor, o de un árbol o una persona. Las fotos de guerra, evidentemente, tienen contenido porque en ella quedan reflejados los horrores de un conflicto. Es fácil decir que determinado acontecimiento está contenido en una fotografía, pero no. Podría ser una fotografía de Emmet Gowin en la que aparece un niño con los brazos cruzados.

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Y ¿cómo enseñas eso?

Has de enseñarles a observar y a utilizar esta máquina que llamamos cámara. A traducir lo que piensan y ven sus mentes. Les pregunto por qué han tomado la fotografía y dejo que todo se desarrolle. Cada persona es distinta y mi labor es la de animarles a ser los mejores, no a que sean como yo.

A veces ocurre, pero hay gente que nunca lo llega a entender. Simplemente carecen de la sensibilidad visual necesaria.

He tenido la suerte de tener excelentes editores de fotografía.

Mary Ellen Mark: Amanda, a la derecha, y su prima Amy en Valdese, Carolina del Norte (1990)

¿Has aprendido de la edición de tus fotos por parte de otras personas?

Sí. He aprendido de enseñar a editar el trabajo de los demás. Muchas veces le pido consejo a mi marido [el cineasta Martin Bell]. Es un gran editor y me dice las cosas con franqueza, si la foto ha capturado el momento adecuado o no, o si simplemente no funciona.

Martin es tu mejor editor.

Es duro, pero hay que serlo. Creo que es importante ser sincero.

¿Alguna vez has visto fotos de tus alumnos que te recuerden a las tuyas?

A veces, pero no es lo que pretendo. Quiero que lleven su impronta.

Supongo que muchos acudirán a tu taller con la idea de hacer fotografía como Mary Ellen Mark, ¿no?

Yo creo que vienen porque quieren aprender a fotografiar a la gente. No he tenido muchos fotógrafos paisajistas en mis clases.

Para ti, ¿una buena foto debe incluir a una persona?

Una buena foto podría no mostrar una persona. La fotografía paisajista me parece increíble, pero hace falta tener muy claro lo que estás haciendo y cómo lo estás haciendo para ser un buen fotógrafo de paisajes. Yo no sé, así que no creo que fuera muy buena fotógrafa de paisajes.

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¿Quiénes fueron tus mentores? Fuiste a la Escuela Annenberg, ¿no?

Sí. Hubo un hombre, Louis Glessma, antiguo editor de Holiday, que se portó muy bien conmigo y me apoyó mucho. El apoyo y la sinceridad son valores muy importantes. Odio a la gente mezquina.

Mary Ellen Mark: Kamla tras las cortinas con un cliente en Falkland Road, Bombay (1978)

¿Crees que con la práctica mejoras como fotógrafo?

Usar una cámara es casi como tocar un instrumento: hay que practicar.

¿Por qué consideras que es tan importante promover a los jóvenes artistas?

¡Porque es un mundo muy duro! Hay que ayudar a la gente joven, hombres o mujeres. Es un poco más difícil si eres mujer. Bueno, más que un poco, es muy duro.

Mary Ellen Mark: "Tiny" con su disfraz de Halloween, Seattle (1983)

¿En qué estás trabajando ahora?

Estamos haciendo un libro con Aperture sobre Tiny [Charles, una antigua amiga de Mark y de su marido y modelo de muchas de sus fotografías]. Hemos viajado dos veces a Seattle para la película. No para las fotos, porque ya no tengo tiempo de hacer más, sino para la película. Al final del proyecto, Martin y yo viajaremos allí otra vez, por si necesita perfilar la película. Hemos seguido su vida durante 30 años, viajando varias veces a Seattle para grabarla y fotografiarla en distintos momentos de su vida.

¿Conociste a Tiny durante el rodaje de Streetwise?

No, ya la conocía de antes. ¡Yo la descubrí! ¿Entendido, Martin? Yo descubrí a Tiny, ¿vale?

Martin Bell: Sip.

Mark: ¡Todo ha sido gracias a mí!

Bell: Todo ha sido gracias a ti.

La conocí en Seattle, mientras trabajaba en un artículo para la revista LIFE. Había un editor fantástico, John Loengard, que también es un fotógrafo excelente. Era tan buen editor porque pasó de ser fotógrafo a la edición. Es increíble trabajar con gente tan buena y que entiende muy bien la fotografía. Elisabet Biondi no es fotógrafa pero tiene un gran editor, alguien difícil de contentar. Eso me gusta.

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¿Porque te obliga a hacer fotos mejores?

Claro, no te puedes escapar con cualquier cosa.

Pues el encargo para LIFE consistía en fotografiar a los chavales de la calle en Seattle. Fui allí y pasé tres semanas y media con un escritor. El primer viernes por la noche conocí a Tiny. La vi saliendo de un taxi. Cuando la conocí tenía 13 años e iba vestida como una prostituta adulta.

Conociste a Tiny haciendo un encargo para LIFE y ese era tu trabajo, ¿no? ¿Las revistas siguen haciendo encargos de ese tipo?

¡En absoluto! Por lo que respecta a la fotografía, las revistas son cada vez más… ilustrativas. ¿No te has fijado?

Eres fotógrafa sociodocumental, un trabajo que ya no existe.

Ya no existe. Me alegra que lo hayas dicho. Ya no existe.

Si quieres saber más sobre el monográfico de Mary Ellen Mark, visita el sitio web de Aperture. Encontrarás más fotografías, libros y películas suyas aquí.

Traducción por Mario Abad.