8 de marzo

La huelga del 8 de marzo sobrepasa el concepto de huelga tradicional

La huelga feminista se organiza en asamblea.

Desde hace meses no se para de hablar de la huelga feminista del 8 de marzo. Pero, desde mucho antes, centenares de mujeres se han estado organizando allanando el terreno. Fue hace un año, cuando el clamor popular y el gran éxito de la movilización feminista del Día de la Mujer Trabajadora de 2017 prendió la mecha. Entonces, sobraban motivos pero faltó tiempo para secundar la huelga internacional de mujeres que se expandió por el mundo.

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Ahora sobran motivos y ganas para dar un paso más en la lucha por los derechos y libertades de las mujeres. La jornada de lucha del 8 de marzo ha roto esquemas porque no es una huelga tradicional, no está organizada desde los sindicatos y reconoce los trabajos reproductivos e invisibilizados. La primera asamblea de organización ya tenía claro el camino que iban a seguir: convocar una huelga distinta y en cuatro ámbitos: laboral, estudiantil, de cuidados y de consumo.

Todo se ha estado gestando desde la Plataforma 8 de marzo. “Todos los años se convoca una comisión para organizar la movilización de este día. Lleva cuarenta años. Se suele empezar en enero o febrero a preparar la convocatoria”, explica Ruth Caravantes Vidriales, una de las integrantes de la Comisión del 8 de marzo.

Días después del 8 de marzo del año pasado, se reunieron en la asamblea de valoración y decidieron convocar la huelga de 24 horas. Entonces eran unas quince. Durante las asambleas anteriores habían sido unas ochenta.

"El movimiento feminista intenta hacerse eco de todas las dificultades y que esto salga desde aquí es muy bonito”

Pero a partir de aquí comenzaron a reunirse el 8 de cada mes y todo desbordó. La idea de la huelga no sólo surgió en Madrid, sino desde distintas ciudades y se organizó en Elche en septiembre el primer encuentro estatal. Unas doscientas mujeres, reunidas, estableciendo las líneas de lo que es una huelga feminista como herramienta, y no como fin.

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En enero llega el segundo encuentro estatal, en Zaragoza, para seguir trabajando sobre cómo comunicarse a nivel nacional e internacional. Más de 400 mujeres y más de 100 territorios presentes. Se deciden acciones comunes y un manifiesto conjunto. Y comienza un proceso realmente transformador a la par del trabajo en los barrios.

También empieza el trabajo en comisiones, como en Madrid que hay más de once: “Comunicación, finanzas, extensión, acciones o accesibilidad son algunas de ellas. La de accesibilidad me parece increíble porque nace de la necesidad de buscar espacios donde podamos estar todas con diversidad funcional visible o no visible y se preocupa de tener intérpretes, accesibilidad, salidas rápidas. De hecho, en la manifestación del 8 de marzo va a haber un carril lento para personas que lo requieran… El movimiento feminista intenta hacerse eco de todas las dificultades y que esto salga desde aquí es muy bonito”, explica Ruth.

Pero, lo más importante es que la huelga ni empieza ni acaba el 8 de marzo. “Llamamos a la huelga porque paramos en todos los ámbitos de nuestra vida durante 24 horas, pero lo realmente transformador es el proceso de trabajo, debate y participación en los barrios, en la organización y en las asambleas”. Conseguir un manifiesto de 400 mujeres no es fácil. Todo lo contrario, pero han conseguido juntar los puntos en común e ir avanzando para conseguir cambios.

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A la contra de la huelga tradicional

La huelga está convocada. Pero no todos los sindicatos han llamado al paro de 24 horas, CCOO y UGT se han decantado por paros parciales durante la jornada. Con la huelga parcial, los secretarios de Organización de UGT y CCOO, Rafael Espartero y Fernando Lezcano, han explicado que buscan rechazar la “desigualdad y discriminación que sufren las mujeres en el mercado laboral, la cronificación del desempleo femenino, la insuficiencia de las políticas de igualdad y la violencia machista en todos los ámbitos”.

Sin embargo, esta jornada que esperan que sea “histórica para acabar con la discriminación”, choca con la planteada por las propias mujeres desde el grupo 8 de marzo u otros sindicatos como CGT, CNT o COBAS. Estos tres, han apoyado la convocatoria de huelga de 24 horas.

Desde los sindicatos, han llamado a secundar la huelga tanto a hombres como a mujeres. Pero, como explicó Raquel González de CNT al registrar la convocatoria, en esta huelga “el papel de los compañeros es diferente, por ejemplo, tendrán que hacerse cargo de las labores de cuidados invisibilizada y que normalmente realizan las mujeres”.

"Desde el movimiento feminista se remarca la importancia de que los hombres no hagan huelga para no perder el sentido de la convocatoria"

La huelga feminista ahora planteada no sólo lucha contra el sistema económico o por los derechos laborales. También se enfrenta al sistema patriarcal y a la invisibilización de las mujeres. “Si nosotras paramos, para el mundo”, reclama uno de los lemas de la huelga. No es para menos, porque las huelgas tradicionales nunca tuvieron en cuenta los trabajos de cuidado realizados por las mujeres. Nunca se ha visibilizado todo lo que se hace.

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Por esto, desde el movimiento feminista se remarca la importancia de que los hombres no hagan huelga para no perder el sentido de la convocatoria: “Sirve para visibilizar el trabajo de las mujeres”. Pero como hay cuidados que se tienen que cubrir, desde la comisión se pone como ejemplo iniciativas de diferentes grupos de hombres como montar una ludoteca para ocuparse ellos de los niños o ceder parte del dinero que ganarán ese día en sus puestos de trabajo a sus compañeras.

Asociaciones de hombres como AHIGE también han contado varias formas de apoyar la jornada de lucha de las mujeres: “Si eres padre, encárgate de tus hijos. Si eres amigo, ofrécete de niñero. Si eres compañero de trabajo, facilita que tus compañeras vayan a la huelga. O, si eres empresario, no descuenten el día ni tomes represalias”. Son algunas de ellas.

Para muchos otros, será la primera vez que se enfrentan a la tarea de los cuidados. Será la primera vez que mujeres dicen “hoy no cuido” u “hoy no cocino”. Y esta es una de las partes más revolucionarias: enfrentarte a lo que no has hecho, para darte cuenta del trabajo que siempre recae sobre las mismas personas.

“Si nosotras paramos, para el mundo”, reclama uno de los lemas de la huelga. No es para menos, porque las huelgas tradicionales nunca tuvieron en cuenta los trabajos de cuidado realizados por las mujeres

Otra de las característica de la huelga que tiene poco precedentes es la huelga de consumo poniendo sobre la mesa cómo las mujeres y sus cuerpos son utilizados como reclamo publicitario de una manera denigrante, o la llamada ‘tasa rosa’ que hace que los productos para mujeres sean más caros que para los hombres. Por esto, el 8 de marzo tampoco se consume y se proponer reducir al máximo el consumo de los recursos de energía y de transporte. Hacer un consumo consciente y reflexionado.

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Asambleas de mujeres, bolleras y trans

Los espacios no mixtos son un eterno debate en la sociedad. Pero desde el movimiento feminista se lleva luchando durante años por impulsar estos sitios de mujeres donde poder trabajar reivindicaciones propias y poder reconocerse como sujetos políticos del feminismo a mujeres, bolleras y trans.

"Este proceso también ha sido muy bonito por esto, porque para muchas ha sido la primera vez que venían a una asamblea. En junio hubo un grupo entre 15 y 16 años que se conocieron por Facebook y vinieron todas juntas a su primera asamblea"

En las asambleas también se trabaja desde la horizontalidad. “El movimiento feminista siempre se ha organizado así, buscando espacios seguros y modelos donde todas podamos participar todo lo posible”, explica Ruth. De repente, haces tareas que no esperas o qué creías que no serías capaz: “Te ves respondiendo a medios, organizando eventos, preparando espacios seguros para personas con todo tipo de movilidad… y te das cuenta de que eres capaz de todo”.

Aunque siempre puede haber más participación, la comisión del 8 de marzo ha conseguido avanzar mucho. La diversidad de las asambleas de origen, funcional, migratorio, clase, edades… es muy amplia.

Una de ellas es la intergeneracionalidad: “Hay muchísimas jóvenes y vienen fuertes. Con una potencia increíble. Este proceso también ha sido muy bonito por esto, porque para muchas ha sido la primera vez que venían a una asamblea. En junio hubo un grupo entre 15 y 16 años que se conocieron por Facebook y vinieron todas juntas a su primera asamblea. Y ver a todas las estudiantes organizadas, algunas tienen veinte años y ya tienen un bagaje de siete años. Las generaciones anteriores a la mía e incluso a la mía, en el movimiento feminista teníamos que ser valientes. Estas jóvenes son libres”, dice Ruth.

Otro tema que destaca son los cuidados entre las propias mujeres de la comisión. Cargadas de un trabajo muy invisibilizado, no paran de organizar eventos, charlas, contestar a medios, debatir, contar, reivindicar… Y entre todo ello, seguir con sus vidas. Por esto, es tan importante los cuidados en la asamblea.

“Es un cuidado interno que no se da en espacios no mixto. Y preocupaciones que tampoco, y que van saliendo durante este proceso entre nosotras aunque no todas las llevemos a la asamblea. Por ejemplo, ¿realmente estamos participando todas? Necesitamos crear mecanismos en los que la participación se vea siempre, un espacio donde puedas empezar a coger fianza para hablar. Pero solo el hecho de que exista esta preocupación, ya es un paso”, sentencia la integrante de la Comisión.