Historias de la Frontera

Historias de la frontera: El muro de las playas de Tijuana

La vida y el intercambio en la zona probablemente continuará. Lo que permanece incierto es si esto tendrá lugar en un ambiente más abierto o uno más cerrado y de confrontación.
9.11.17

Desde hace unos meses las declaraciones del presidente Donald Trump sobre construir un muro entre México y Estados Unidos han sido apoyadas por algunos sectores de la población estadounidense.

Para conocer de primera mano la viabilidad y la pertinencia de esta propuesta, durante cinco semanas rodamos en bicicleta gran parte de los 2400 kilómetros que dividen México y EU, documentando parte de nuestro viaje y buscando entender la vida en la frontera. Éstas son algunas de las historias de las personas que viven en esta región.

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Lee todas las historias de la frontera aquí.

José y Andrés de Border Stories Project.

I

La mayor parte de nuestro trayecto de Yuma a Mexicali lo realizamos de lado mexicano. Ingresamos a México por el cruce del poblado de Algodones, Baja California, mejor conocida “ciudad Molar”. Esta ciudad se ha vuelto famosa por ofrecer servicios dentales baratos y de calidad a los estadunidenses y por las dunas de arena que se encuentran a pocos kilómetros del poblado. Se sentía bien rodar en México.

Llegamos a Mexicali a medio día. El termómetro marcaba 45 grados y en muchas de las calles estaban repavimentando con chapopote caliente. Por la tarde visitamos el Hotel del Migrante, el cual alberga a migrantes deportados y aquellos que están buscando cruzar a EU. La mayoría de los huéspedes eran haitianos. El portero del hotel, Martín, comentó que “empezaron a llegar después de las olimpiadas de Río de Janeiro cuando se quedaron sin trabajo en el sector de la construcción. Pocos han podido cruzar; unos ya hasta mexicanos son”. Martín dejó su ciudad, Progreso, Yucatán, hace más de 16 años después de que su esposa le pidiera el divorcio. Vivió muchos años trabajando en EU, principalmente en el sector de la construcción, hasta que lo deportaron. Sigue esperando poder regresar algún día.

Saliendo del hotel, en una de las plazas del centro, vimos a un grupo de ciclistas, “Mujeres al Pedal”, durante su rodada nocturna semanal. Teníamos planeado salir en la madrugada a Tecate y tomar la carretera de “la Rumorosa”. Nos entusiasmó el reto. Antes de irnos nos propusieron quedarnos un día más para conocer la ciudad, y aceptamos su propuesta.

Por la mañana del día siguiente, los acompañamos a una manifestación en contra de la instalación de una planta cervecera. En la carretera Mexicali-San Felipe, cerca de una de las entradas de la planta, un grupo de personas impedían el acceso a camiones que transportaban tanques que almacenarían contenedores de agua para elaborar la cerveza. Uno de los manifestantes comentó, “estamos aquí porque tenemos poca agua y está planta utilizará millones de litros para la producción de cerveza. Además los permisos otorgados por el gobierno para la instalación de esta planta son ilegales”.

Más tarde, nos llevaron a probar cervezas artesanales y comer comida china. Ya entrada la noche y con algunos tequilas encima nos propusieron ir a la Chinesca, un barrio chino subterráneo conectado por túneles. Nos quedamos con las ganas y regresamos al hotel para dormir cuatro horas y continuar hacia nuestra siguiente parada.

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A las 4AM salimos hacia Tecate. La temperatura alcanzaba los 35 grados. Rodamos por las montañas en la carretera de la Rumorosa. Al llegar a la cima descansamos un poco, comimos unos tacos al vapor y seguimos a Tecate, donde un familiar nos esperaba con una carne asada y muchas cervezas. Fueron casi 160 km de rodada ese día. Dormimos profundamente durante la noche. Al día siguiente después de un buen desayuno partimos a San Diego. Tristemente, era nuestra última rodada.

II

Llegamos a San Diego al atardecer. Nos perdimos en el camino y una parte del trayecto la rodamos por terracería, disfrutando la naturaleza así como la ausencia de coches. El clima en San Diego era muy agradable conforme el sol se ocultaba. Al llegar a Coronado comimos una pizza y bebimos té helado. Por la noche, Carlos, un amigo de la infancia de Andrés, nos esperaba en su casa para hospedarnos. Le dio mucho gusto saber que compartiríamos con él y su novia, Allison, el cierre del viaje. Después de un largo baño nos quedamos hasta tarde cotorreando con unos tragos hasta la madrugada.

En San Diego visitamos el Consulado de México. La embajadora Marcela Celorio se define como una cónsul transfronteriza y tiene una relación muy estrecha y cooperativa con su homólogo en Tijuana, William A. Ostik. Ambos trabajan en varios proyectos en favor de la región CaliBaja. Por ejemplo, nos comentó que estaban trabajando para disminuir la contaminación del río Tijuana que afecta a surfistas y ciudadanos en California y lograr que los cruces fronterizos sean más eficientes.

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A pesar de la violencia en México y la narrativa reciente contra los mexicanos y a favor del muro en EU, la imagen de México sigue siendo positiva para la mayoría de los estadounidenses. De acuerdo con una encuesta del Pew Review, el 64% de los estadounidenses tenía una opinión favorable de México (2017) (la más alta opinión favorable desde 2006) y el 40% considero que construir un muro fronterizo era una meta muy importante o algo importante.

La migración de mexicanos sin papeles ha disminuido en los últimos años. No obstante, las deportaciones de migrantes sin papeles se dan día con día. En 2016, 192,969 mexicanos fueron detenidos en la frontera, contra 1.6 millones en el año 2000. Entre las personas que son deportadas algunas deciden quedarse en Tijuana sin nada, con la esperanza de volver a cruzar pronto. Ante la falta de empleo y de vivienda la esperanza disminuye y el consumo de heroína se vuelve una nueva forma de vida para muchos de ellas. Para conocer más al respecto sobre este tema visitamos a la doctora Patricia Gonzáles Moreno, quien coordina el proyecto de investigación “El Cuete” de la facultad de medicina de la Universidad de California en San Diego. El proyecto evalúa el impacto estructural de las intervenciones legales que influyen en consumo de drogas y los riesgos de contraer enfermedades de transmisión sanguínea, como el VIH, por el uso de drogas inyectables en Tijuana.

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Con Patricia recorrimos las calles cerca de su centro, no muy lejos de la conocida y turística Avenida Revolución. Patricia, junto con otros médicos proporcionan atención médica a los usuarios de heroína, ketamina y otras drogas de manera voluntaria.Ella considera que todas las drogas deben ser legales y reguladas porque los costos de salud, la violencia y el crimen involucrado en el mercado ilegal son demasiado altos.

La legalización del uso recreacional y medicinal en varios estados de EU no es algo extraño. En California el uso medicinal de la mariguana es legal y a partir del 2018 el uso recreacional también lo será. No estaba familiarizado con las apps que existen para llevar a domicilio mariguana medicinal en ese estado. Al estilo Uber es fácil recibir mariguana de muy buena calidad en la puerta de tu casa.

Para cerrar el viaje nuestro último día visitamos Playas Tijuana. Comenzamos nuestro viaje en Brownsville/Matamoros observando el Atlántico. Tenía una importancia simbólica ver el océano Pacifico en Tijuana/San Diego. A lo lejos se escuchaba una tambora. En la playa mexicana muchas personas nadaban y pasaban el rato. Del lado estadounidense la playa estaba vacía. El muro que separa a San Diego y Tijuana parecía pequeño en comparación con la inmensidad del mar, era algo tan efímero y tan insignificante, pero a su vez lograba su cometido: separar a dos países.

En la zona fronteriza ambos países tienen mucho por hacer. México enfrenta importantes retos para disminuir la desigualdad social y económica, fortalecer el estado de derecho, reducir la impunidad, los crímenes y la violencia. Por su parte, Estados Unidos también enfrenta importantes retos para generar mejores condiciones de desarrollo y trato hacia los migrantes. La frontera es un lugar muy particular en ambos países y muchas veces los que vivimos lejos de ella no conocemos la dinámica y la integración de sus habitantes. Desde décadas atrás, gente de ambos países cruza para visitar a sus familiares, amigos, ir de compras, estudiar, hacer negocios o de fiesta. Por ello, es común que muchas ciudades fronterizas de ambos países sean complementarias y dependientes. En muchas ocasiones van más allá de su sentido nacional agrupándose en regiones (e.g. San Diego/Tijuana, Reynosa/McAllen, etcétera) para beneficiarse en términos, económicos, comerciales, culturales etcétera. Es en esta perspectiva que resulta productivo y enriquecedor analizar la frontera, como un punto de encuentro en donde las personas con idiomas, culturas e historias diferentes se unen para encontrar mutuo beneficio. La vida y el intercambio en la zona probablemente continuará. Lo que permanece incierto es si esto tendrá lugar en un ambiente más abierto o uno más cerrado y de confrontación.