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Confesiones de restaurante

Por qué solo duermo con bartenders

"Todas las personas a las que me he cogido en los últimos cuatro años fueron narcisistas con problemas de alcoholismo".

por Autor anónimo; traducido por Elvira Rosales
26 Junio 2017, 5:00pm

Photo by Flickr user Jorge Gonzalez.

Cuando trabajas en bares y restaurantes, estás rodeado de alcohol cada segundo. Literalmente hay alcohol todo el tiempo. Cuando comencé a trabajar detrás de la barra, bebía con mis compañeros hasta las 6 de la mañana todas las noches.

Terminas el turno a la medianoche, estás un poco harto y nunca quieres dormir de inmediato aunque tengas cosas importantes qué hacer al día siguiente, solo piensas, "Bueno, iré a divertirme y beber un poco".

Y nunca es solo un trago. Nunca nadie se ha tomado un solo trago en la historia de sus vidas, especialmente en esta industria. Nos gusta beber juntos, porque muchos clientes actúan como si fuera su primer día en la Tierra y no entienden que un bartender es una persona que no solo trabaja para ellos, o que hay formas de pedir las cosas y que no deberían ser groseros para que haya un entendimiento entre nosotros. Las cosas son más sencillas: entras al bar y dices, "Mira acabo de salir del trabajo". Y el bartender responde, "Bien, siéntate. Toma un trago".

El resultado es que la gente en la industria hostelera sale casi exclusivamente con otras personas de la industria; o al menos personas que conocieron en el restaurante o el bar. Hace poco platiqué con mi terapeuta, yo le dije, "Todas las personas a las que me he cogido en los últimos cuatro años fueron narcisistas con problemas de alcoholismo", y ella me contestó, "Bueno, ¿por qué crees que sucede eso?". A lo que respondí, "Porque solo cojo con bartenders".

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Tienen clases diferentes de problemas, niveles distintos de depresión y la reconocen de otra forma, pero todos están jodidos.

No quiero hablar a nombre de nadie —conozco personas que están saliendo con bartenders y son felices—, pero es un patrón que por fin noté. Solo me parece que beber tanto como todos mis conocidos no es una manera de tener una buena salud mental o física a largo plazo. Me parece que todos tienen la idea de "Así es mi vida ahora, pero pronto será diferente". Realmente no veo que nadie esté dando los pasos para cambiar de dirección.

En el vecindario donde solía trabajar, me cogí al sous chef con el que trabajaba, luego a otro que trabajaba en el restaurante hermano sobre la misma calle y salí con el bartender de un restaurante local. A veces ninguno sabía que había tenido sexo con todos, luego hablaban entre ellos y solo quería morir. Por eso tuve que irme del vecindario.

En esta industria existen límites extraños en las relaciones profesionales y personales.

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La hostelería es un lugar donde conoces a personas solitarias, es realmente complicado determinar límites de manera que no lastimen a los demás. Muchas veces te quedas aquí, porque no tienes a nadie con quién cenar o necesitas a alguien con quién hablar. Y no encuentro las palabras para alejarme sin lastimarte, pero al mismo tiempo sacarte el dinero para pagar mi seguro de gastos médicos.

A veces cuando coqueteo mucho con los clientes es porque sé que voy a sacar dinero al final de la transacción. De vez en cuando sí me atraen los clientes. Había un profesor que venía cada miércoles, vino durante casi un año. Se sentaba, pedí un sándwich y le daba cervezas, convivía con él. Un día llegó, pidió su sándwich y me invitó a salir. Fuimos al bar más cercano, bebimos un poco y tuvimos sexo.

A la semana siguiente me mandaba mensajes de texto demasiado largos sobre su relación inestable de seis años. Yo solo pensaba, "No estoy pidiendo que vivamos juntos. Solo quiero que me pagues la cena", pero no se decidió. Antes de que las cosas se salieran de control, le dije a un amigo que pensaba que al fin había conocido a un tipo bueno para mí. Hablábamos sobre literatura y películas, nos divertíamos, "Ese tipo se está cogiendo a la mesera. Eres una fantasía y puede proyectar lo que quiera en ti". Yo creí que él pensaba que yo era la mesera más inteligente, más hermosa y encantadora de todo el mundo, pero resulta que él solo se estaba cogiendo a la mesera, porque necesitaba algo que hacer los miércoles.

Es por eso que debes estar preparada para cuando la gente diga, "Cuando acabemos, vamos al bar. Deberías venir con nosotros". Suena divertido, pero no es que haya terminado el turno, debo seguir siendo la mesera.

A veces salgo a tomar con mis verdaderos amigos cuando salgo de trabajar y no puedo hablar durante una hora, necesito tiempo para hacer la transición; salir del personaje y ser auténtica con mis amigos.

Otro problema de salir con bartenders es que siempre está la duda: "¿Ya saliste de personaje o siempre eres así?" Existe un mutuo entendimiento sobre lo que hacemos y por qué somos buenos en ello, pero también el típico "No has escuchado una sola palabra de lo que dije en los últimos tres meses, porque estás en modo bartender". Es muy difícil llegar a conocer a alguien cuando estás actuando todo el tiempo.

Estoy llegando al punto de hartarme, solo quiero saber si hay espacio para moverme y crecer en esta industria y no nada más beber todo el tiempo. Quizá conocer personas fuera del ambiente e ir a la playa los fines de semana, ya sabes.