Una oda al sexo carnal en el nuevo video de Oh’Laville

El desenfreno de una pareja los lleva a viajar a planos espirituales en el nuevo video de “Primitivos” de la banda bogotana.
Captura de pantalla vía YouTube.

Piel, costillas, dientes, uñas, dedos, pezones. Bocas abiertas en señal de máximo placer. Ojos cerrados perdidos en cualquier otro planeta. Todo eso es lo que uno observa en el video de “Primitivos” que sacó Oh’Laville en horas de la mañana del 29 de agosto. Esta canción pertenece a su último EP lanzado a principios de 2018 que aparece después de sus dos trabajos discográficos previos Anaranjado (2011) y Pedazos de Papel (2005).

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La banda bogotana ha pasado del sonido acústico y acogedor a un sonido más robusto y distorsionado en estos últimos sencillos. De hecho “Primitivos”, “Oro en el Aire” y “Navegantes”, los tres tracks del EP Primitivos, giran en torno a figuras oscuras, brujería y lo desconocido en frases como “somos los dos talismanes, unidos por magia y rituales” y “renacer inmortal en la piel de un animal”. Es más, este cambio se viene dando desde 2017 con el sencillo “Magia”, que presentó el nuevo sonido selvático y místico de Oh’Laville.

En “Primitivos” hay una oda al sexo y lo carnal desde la misma letra. Hay metáforas que describen rasguños como “ave nativa marca mi espalda con formas celestes, con líneas, con arcos” o a mordiscos en forma de “te regalo mis lunares, atrápame en tu mandíbula”. Además tratan el placer como algo oscuro y lo aceptan con orgullo con frases como “bebimos del agua que guarda mis males en cristales”.

Si existía alguna duda de ello el video las elimina por completo.

Un chico de barba se encuentra en un pasillo de un edificio con su pareja de pelo castaño. Después ambos suben a un apartamento mientras las guitarras de fondo van calentando para explotar. Allí nada los detiene y ceden al placer, a lo carnal, como un par de primitivos en una caverna al compás del grito de Mateo París, vocalista de Oh’Laville, que con su voz rasgada alcanza notas estratoféricas.

Tanto es el desenfreno, que entran en un plano no solo corporal sino espiritual, que los encuentra con otros seres en el mismo estado, mientras las armonías de las cuerdas se desentienden de la percusión. Cuando terminan solo se ve el ojo de la chica que está reposando después de todo el rito, y un último acorde que se pierde en un decrescendo.

El video está dirigido por Samir Marún y si quedó con curiosidad lo puede ver aquí abajo:

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