izquierda madrid
Teresa Cano 
Elecciones 2019

Qué está pasando con la izquierda en Madrid

Un pequeño esquema para enterarse de qué hostias ocurre en la Comunidad de Madrid.

"¿Voy a tener que hacer otro grupo de Telegram?" Lo preguntaba Facu Díaz en su cuenta de Twitter anteayer. Se refería al grupo creado por el humorista el día de su cumpleaños, allá por 2016, al que añadió a los líderes de Podemos e Izquierda Unida. El nombre elegido fue 'Pablerto', un shippeo con sus nombres. Dicen que fue en este entorno virtual donde se fraguó, en parte y a base de GIFS y emojis, el Pacto de los botellines. Si es mentira qué más da. A veces los mitos son más importantes que los ritos. Si es verdad, aquello fue la primera prueba de que, en lo que a la izquierda española contemporánea se refiere, la realidad, a veces y para bien o para mal, supera a la ficción

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Pero adelantemos el almanaque, del pacto de los botellines a enero de 2019. Sigue siendo Madrid. Íñigo Errejón anuncia en una carta conjunta con Manuela Carmena su decisión de concurrir a las elecciones autonómicas con la marca de la exjueza (Más Madrid) en lugar de con la del partido de Pablo Iglesias. Rechaza las siglas de Podemos y con ellas el proyecto que hay detrás, aunque declara que "deja las puertas abiertas", tanto a Izquierda Unida como a Podemos, para sumarse a la plataforma. Felipe Alcaraz, político, escritor y militante del PCE, decía hoy en Twitter que entonces Errejón "percibía el calor, pero no era consciente de que estaba abriendo las puertas del infierno".

El 25 de enero, 8 días después del anuncio de Errejón, Ramón Espinar -pablista- dimitía como líder de Podemos en Madrid, como senador y como diputado regional, dejando descabezadas las filas de Podemos justo en el momento en el que el partido tenía que buscar una candidatura que compitiera contra la de Más Madrid en la Comunidad. Porque, como anunció Pablo Iglesias poco después de que se conociera la decisión de Errejón, -"con todo el respeto, Íñigo no es Manuela", y el partido había decidido no concurrir a las municipales con una candidatura propia pero sí a las autonómicas.

El 1 de marzo, Más Madrid presentaba los nombres de su candidatura con una lista en la que se incluían algunos de los diputados regionales de Podemos afines al errejonismo así como el primer secretario general del partido en Madrid, Luis Alegre, y el cabeza de lista de Equo para Madrid, Alejandro Sánchez.

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El 12 de ese mismo mes, el diputado regional Raúl Camargo y la concelaja de Madrid Rommy Arce, ambos pertenecientes a la familia anticapitalista de Podemos, registraban Anticapitalistas Madrid como partido para presentarse a las locales y las autonómicas, reclamando así una voz y un espacio propios. Pero recordemos que ya la tuvieron: Izquierda Anticapitalista se integró en Podemos en 2015, pero llevaba siendo un partido desde su inscripción en el registro del Ministerio del Interior en 2009. En Izquierda Unida empezaban a plantearse cómo y junto a quién concurrir a las autonómicas. La confluencia con Podemos, que parecía asumida, se tambaleaba.

Mientras tanto, en Podemos, el 18 de marzo Isabel Serra era elegida candidata a la Comunidad con un 80% de los votos en las primarias. Declaraba entonces su "disposición y voluntad" a la confluencia con Izquierda Unida, a la "unidad frente a la batalla contra al Partido Poupular". Izquierda Unida convocaba pocos días después, el 23 de marzo, un referéndum en el que le daba a su militancia dos opciones: que el partido se presentara a los comicios de la Comunidad de Madrid con Anticapitalistas o que lo hiciera junto a la candidatura de Podemos liderada por Serra. Ganó la opción A, con un 60,5% de los votos. Nacía así Madrid en Pie, la alianza entre Izquierda Unida y Anticapitalistas, que, como en su día hizo Errejón, "dejaba a Podemos las puertas abiertas" para sumarse a la candidatura.

Pero de momento todo apunta a que, el próximo 26 de mayo, los madrileños tendrán cuatro papeletas en el espectro de la izquierda -sea lo que sea eso- entre las que elegir: PSOE, Más Madrid, Podemos y Madrid en Pie. El periodista Pedro Vallín, columnista en La Vanguardia, hacía el esfuerzo de explicarlo "para dummies" en un tuit reciente: "Para que se entienda, la izquierda madrileña, por el efecto bola de nieve del caso Errejón, se ha convertido en un vecindario donde todos organizan una fiesta en su casa la misma noche y todos invitan a todos, y a su vez, todos están invitados a las fiestas de los demás. Pero nadie va a ir a la casa del otro".

Los análisis más sesudos, y seguramente también menos gráficos y certeros que el de Vallín pasan, supongo y depende de dónde vengan, por la ética de las convicciones y de las responsabilidades de Weber -esa a la que apeló Gonzalez en sus tiempos de Primer Ministro, cuando tras el "OTAN, de entrada, no" decidió que era el paso necesario para europeizar nuestro país-, por el juego de sillas entre confluencias y en los propios partidos, el debate sobre qué ocurre cuando los movimientos sociales se institucionalizan y la eterna disputa entre la pureza ideológica y el utilitarismo.

Sigue a Ana Iris Simón en @anairissimon.

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