cine

Matar a Hitler no es tan fácil como parece

Hablamos con el director de '13 minutos' sobre memes y de si hubiera o no matado a Hitler cuando aún era un bebé.
7.7.17

Este artículo se publicó originalmente en VICE Estados Unidos.

En noviembre de 1939, un alemán llamado Georg Elser trató sin éxito de matar a Adolf Hitler en Múnich con un artefacto explosivo casero. Ese intento fallido y las motivaciones que había tras él constituyen el tema principal de 13 minutos para matar a Hitler, la última producción de Oliver Hirschbiegel.

Quizá os suene el nombre del director por la película El hundimiento (2004), un drama centrado en los últimos días del Führer que fue nominado al Óscar y ha pasado a la historia por la escena en la que Hitler pierde los papeles por completo cuando se da cuenta de que todo está perdido. La escena dio pie a innumerables memes.

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Hablamos con Hirschbiegel de por qué decidió hacer otra película sobre Hitler, qué le parecen todos los memes de El hundimiento que circulan por internet y qué opina del debate en torno a la idea de matar a un bebé Hitler.

VICE: ¿Por qué decidiste hacer esta película?
Oliver Hirschbiegel: Me fascina este personaje porque siempre me ha parecido enigmático. No está vinculado a la política, no sigue ninguna ideología y, pese a que se crió en un entorno religioso, no sigue ningún credo.

Sus actos vienen determinados por una firme convicción de que todo va a acabar en desastre y de que, si nadie hace nada por evitarlo, tiene que ser él el que actúe. No hay muchos ejemplos como este en la historia. Era casi un clarividente, porque hablamos de la época en la que los nazis habían atacado Polonia pero aún no habían declarado la guerra al resto del mundo.

Es increíble que tuviera tan claro lo que estaba por llegar mientras que el resto del mundo seguía bajo el influjo de Hitler. No debemos olvidar que, al menos hasta 1936 o 1937, Hitler era una de las figuras más carismáticas y poderosas de la política. Durante los Juegos Olímpicos de Berlín, todo el mundo alzó el brazo para saludar a Hitler; incluso los estadounidenses, porque Hitler creó puestos de trabajo y resucitó la economía. Todo el mundo estaba fascinado por él.

"Sus actos vienen determinados por una firme convicción de que todo va a acabar en desastre y de que, si nadie hace nada por evitarlo, tiene que ser él el que actúe"

¿Podemos extraer alguna lección de la película en lo que respecta a los problemas políticos actuales?
El mundo era muy diferente cuando estaba rodando la película, y es un poco peliagudo usar material histórico para decirle a la gente qué pensar o qué hacer. Yo dejo cosas al aire para que el público saque sus propias conclusiones. No me gustan las películas con mensaje. Trato al espectador como un individuo inteligente y le doy la oportunidad de que sea él quien decida qué pensar.

¿Por qué quisiste retomar este tema tras el éxito y el reconocimiento mundial que obtuvo El hundimiento?
No quería. Es un tema muy desagradable, pero supongo que no pude resistirme al reto de volver al principio y mostrar cómo el nazismo se coló en todos los resquicios de la sociedad, no solo en las grandes ciudades, sino también en las zonas rurales. Georg es un personaje fascinante.

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Me identifico con él porque comparto las mismas creencias: nunca he entendido el concepto de las fronteras y siempre he sido una persona con inquietudes que cree firmemente en la libertad de expresión. Tampoco entiendo el racismo ni el antisemitismo. Me siento totalmente ajeno a este mundo, al igual que el personaje.


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¿En Alemania es conocida la historia de Georg?
Ahora sí. Ese es uno de los logros de los que me siento orgulloso. Elser lleva décadas sin recibir el reconocimiento que se merece. Han tenido que pasar veinte años para que él y su gente sean reconocidos como luchadores de la resistencia. En aquella época, todo el sistema se basaba en la obediencia: tenías que acatar las órdenes de tus superiores, y el que no lo hacía era un traidor.

Cuando se produjo la masacre de la Universidad Estatal de Kent, en EUA, al público le costó bastante reconocer que las víctimas eran los manifestantes. ¿Crees que existe un factor humano que nos impide reconocer al momento que se está produciendo una revolución?

Una cosa es reconocerlo y otra muy distinta es actuar en consonancia. En un sistema represivo, el simple hecho de negarse a formar parte de él puede suponer un gran agravio para tus seres queridos, y antes de que te des cuenta, te quitan las ayudas y prohíben a tus hijos ir al colegio. Actuar a la ofensiva supone asumir un riesgo muy elevado y requiere mucho valor.

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Siento el mayor de los respetos por personas como Edward Snowden, que hizo lo que hizo porque era su deber. Sabía que había algo mal y nadie estaba haciendo nada al respecto, y decidió arriesgar su vida. Sabe que nunca volverá a ver a sus padres o sus seres queridos, pero hace de tripas corazón. Lo admiro muchísimo. Y no lo hace por intereses políticos, sino por pura convicción, como Elser.

"Actuar a la ofensiva supone asumir un riesgo muy elevado y requiere mucho valor"

El año pasado, en EUA hubo un breve debate en torno a la siguiente pregunta: "Si tuvieras la oportunidad de retroceder en el tiempo y matar a Hitler cuando todavía era un bebé, ¿lo harías?". Hubo varios candidatos a la presidencia que se lo pensaron.
Oh.

¿Qué reacción te produce oír eso?
Es bastante impactante. La mera idea de matar a un bebé es tan absurda que no sabría cómo responder. A mí me educaron en la creencia de que ningún ser humano tiene derecho a quitarle la vida a otro, y lo mismo ocurre con los derechos. De tortura, ni hablamos. No tenemos derecho a hacerle a uno de los nuestros lo que no le hacemos ni a los animales.

Ahora bien, si hablamos de un tirano que supone una potencial amenaza para miles de personas, estaríamos hablando de asesinar a un tirano. Sigue siendo un asesinato, pero perpetrado por el bien de muchas otras vidas. La Biblia dice que eso es justo. En cualquier caso, matar a alguien para mí seguiría siendo un problema.

"La mera idea de matar a un bebé es tan absurda que no sabría cómo responder. A mí me educaron en la creencia de que ningún ser humano tiene derecho a quitarle la vida a otro, y lo mismo ocurre con los derecho"

¿Crees en Dios?
Sí, pero no soy religioso. Creo que existe un ente, una fuerza en el universo y en todo el mundo que escribe el destino y cuida de nosotros. Creo que mis creencias son más afines al chamanismo. Creo en la sabiduría ancestral, que a su vez lleva al sentido común. Sorprende ver la de veces que el sentido común resulta de gran ayuda para resolver conflictos en el mundo.

Hay que ser inquieto, curioso, evitar quedarse en una burbuja y mirar al otro lado. ¿Qué motivos tiene la otra persona? ¿Por qué está enfadada contigo? ¿Qué le empuja a actuar de esa manera? Desde el momento en que hablas de un asunto, empiezas un proceso que automáticamente excluye la agresión. Eso es sentido común.

El hundimiento ha experimentando una extraña segunda vida en internet.
Y me enorgullece. No existe ninguna otra escena de la que se hayan hecho tantas bromas. Todos los memes son muy graciosos y creativos. Piensa en Charlie Chaplin en El gran dictador: ¿cuál es la mejor arma para combatir ese tipo de represión y esa tristeza? La risa. En cuanto te pones a reír, vas por el buen camino, ¿no?

¿Hay algún meme de El hundimiento que te guste más que los demás?
Hay muchos, pero hay uno bastante reciente que me encanta, con el… ¿cómo se llama?… Por el amor de Dios, el ahora ministro de Exteriores británico… El tipo que ha sido clave en el proceso del Brexit. ¿Nigel Farage?
No, el otro.

¿Boris Johnson?
¡Boris Johnson! Muchas gracias. Ay, Dios mío, mi cerebro. Bueno, pues si te quieres echar unas risas, entra en internet y busca ese meme. Es brillante. Todo lo que dicen, por ridículo que parezca, ocurrió tal cual. Pierde los estribos y se pone a gritar. "¿¡Qué!? ¿Que hemos ganado? ¡Pero si no teníamos que ganar! ¿¡Qué cojones está pasando?!". Es muy divertido y real.

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