El poder visceral de las hermanas Haim

El poder visceral de las hermanas Haim

Pasamos un rato con Haim platicando de astrología, de ser adoptadas por Londres, y cómo sus viejos truenes moldearon su segundo disco.
4.7.17

Las escuchaba sin verlas. Las voces de Este, Danielle y Alana Haim se colaban por el pasillo del Hotel Ace en Shoreditch, con sus característicos acentos de Los Ángeles mezclándose y chocando en las paredes, repletas de risas y sonando más fuertes a medida que caminaba por la alfombra que me llevaba hacia ellas.

Cuando abrí la puerta de vidrio de su habitación, se pusieron de pie al unísono y corrieron hacia mí. "Somos de las que abrazan, no te espantes", dice Alana, lanzando sus pequeños brazos alrededor de mis hombros. "¿Cómo te gusta tu café?", interrumpe Danielle, tomando una taza de una mesa en la esquina de la habitación y poniendo dos cucharadas de café en ella, antes de darme un par de mini croissants. "¿Nos sentamos?" me dice Este, sonriendo y sentándose en un sofá de cuero, con sus dos hermanas menores siguiéndola; tres chicas californianas de cara fresca bajo una ventana del cielo gris de Londres.

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No sabía qué esperar de Haim en persona, pero son notablemente enérgicas para una banda que ha estado trabajando sin parar por literalmente años. Incluso mucho antes de su disco debut de 2013 Days Are Gone, ya habían estado grabando y haciendo giras en varias formas, incluyendo una banda folk de covers llamada Rockinhaim, que era liderada por sus padres, y brevemente, en el caso de las dos mayores, en un grupo de tween-pop llamado Valli Girls que firmó con Columbia. Pero no parecen extenuadas o incluso cansadas por su agenda interminable, ni por su éxito relativamente reciente.

"¿Viste que hay tres limusinas separadas afuera? Ahora es cuando más cerca hemos estado en meses", bromea Este, alzando una ceja cuando le comento mi observación. De las tres, Este es la más seca y divertida, soltando una que otra palabra en su suave acento de Cally. Danielle –que lleva un traje tartán ajustado– no dice tanto como las otros dos, pero tiene una confianza tranquila, y cuando habla mantiene el contacto visual, sus palabras son lentas y consideradas. Alana es amable y alegre, constantemente habla sobre sus hermanas para explicar las cosas de una forma más dramática y animada. Verlas interactuar, es como puedes date cuenta de lo cercanas que son, de una forma en que solo las hermanas pueden serlo. Terminan sus frases entre sí y saben lo que la otra va a decir antes incluso de que hayan podido abrir la boca.

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La primera vez que vi a Haim en vivo fue en 2013 cuando le abrieron a Ellie Goulding en la Roundhouse. No puedo platicarte nada sobre cómo lo hizo Goulding porque no fue un show particularmente memorable –más allá de sus trenzas color rosa– pero Haim fue especialmente eléctrico para ser una banda en ese entonces desconocida. Saliendo en chaquetas de piel negras y con botas de vaquero, blandiendo guitarras clásicas y con los rostros gruñendo, formaron un memorable set que podría describirse como un híbrido de un Fleetwood Mac más poperón y una Shania Twain cruda. Dentro de los sucios confines de Camden Town, su presencia se sentía incongruente y emocionante.

Antes, ya habían estado tocando en Los Ángeles durante años, como Haim y como Rockinhaim, pero a nadie parecía importarle hasta que llegaron a Londres -tal vez porque, siendo una banda intrínsecamente ligada a LA, parecían más una "novedad" por acá. "Este fue casi el lugar en el que nacimos", dice Alana, señalando la ventana hacia la ciudad abajo, "porque a nadie le interesábamos en los EE.UU. Estuvimos tocando en Los Ángeles mucho tiempo, todo el tiempo, pero fue aquí que nos firmaron primero, y después en Estados Unidos fue como 'okay, está bien'". Danielle me dice que fue una tendencia a la que estaban felices de unirse. "Creciendo en EE. UU., siempre se oye hablar de bandas americanas rompiéndola en Reino Unido", explica, "muchas de nuestras bandas favoritas son algunas de esas -The Strokes, incluso Tom Petty y Kings of Leon- por lo que nos sentimos muy afortunadas de ahora pertenecer a elos, supongo - un grupo de bandas que vino de EE. UU. y fue aceptado aquí primero".

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Desde el principio, Haim ha sido en su sonido, extremadamente americano. Suenan como los efervescentes créditos de apertura de toda película ochentera ambientada en una prepa que hayas visto. Suenan como un largo viaje entre las palmeras de Hollywood en un convertible. Suenan como fumarte un porro en el parque mientras el sol se mete y todo se vuelve color pastel. Sus canciones se sienten como esos ligues de tres meses, y el perfume de sus camisas. Son románticas y cinemáticas de una forma que sólo puede darse en la Costa Oeste -brochazos de brillo pop, sin ser algo demasiado enfermizo o clínico; tintes de melancolía, sin esa desolación presente en la música de ciudades más frías.

Este es un estilo que floreció en su primer disco, y se ha mantenido en el segundo – Something to Tell You - que está por lanzarse a finales de esta semana. El proceso de crear este LP tomó cuatro años, pero para ellas, simplemente actúa como una extensión de lo que ya han hecho. "Mi pasaporte tiene más sellos ahora -eso es prácticamente todo lo que ha cambiado", me dice Alana cuando les pregunto cómo han cambiado las cosas, tanto personal como musicalmente. "Creo que lo que me di cuenta es que la forma en que escribimos canciones para el primer disco es la forma en que escribimos también para este disco. Nunca platicamos '¿qué queremos hacer en este?', simplemente fue como 'vamos a escribir algunas canciones!'". Este interviene "pero también, después de regresar de la gira de tres años, nos sentimos en fuego como banda… no es que no fuera así antes, pero creo que queríamos capturar más la esencia de nosotras tocando en vivo en este disco. Esa se siente como la única diferencia".

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Al escuchar ambos álbumes uno tras otro, sin embargo, se puede notar una energía diferente que es sutil pero palpable. Por ejemplo, Something to Tell You es más esquelético, menos jubiloso que el primer disco, además de que se siente tejido a través de un dejo de desilusión romántica, de heartbreak. "Te di mi amor, pensé que podía confiar en ti / me decepcionaste en cada oportunidad", canta Danielle en "Right Now", con su voz desencantada pero triunfante, un toque de platillos y un piano sutil en el fondo.

Cada canción se siente como si estuviera dirigida hacia un amor durante sus diversas fases de esperanza y dolor, de una manera que suena casi conceptual. "Todo tiene tintes de nosotras tres en cada canción", dice Alana, cuando le pregunto si el álbum se centró en una situación específica, "las tres estamos separadas por tres años de diferencia por lo que pasamos por las mismas cosas en diferentes edades…" Danielle se recuesta en el hombro de su hermana, continuando "…pero también creo que como compositoras, al menos en nuestro caso, podemos sacar emociones que podrían haber sido de hace tres o cinco años. Puedo canalizar esa energía, esas emociones, en una canción".

Danielle me platica que no es difícil escribir canciones tan intensamente personales entre tres personas siendo hermanas. "Es una cosa muy mística", dice, describiendo su proceso creativo. "Mucho de lo que escribimos es muy instintivo, a veces es sólo un sonido que nos gusta, o una frase que se ajuste a la melodía. Es una suerte que seamos hermanas porque venimos del mismo lugar. Todas pasamos por diferentes cosas, pero siempre estamos hablando de nuestros sentimientos con las demás porque somos hermanas, sólo es un montón de experiencias diferentes y supongo que cada canción es un poco distinta".

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Es tan fácil y agradable platicar con Haim, que la mayoría de conversaciones serias terminan yéndose a temas completamente diferentes, desde la comida (Danielle es la mejor cocinera y prepara sus desayunos durante las giras) a películas (el pasatiempo favorito de Este es ver películas de terror sola en el cine, para sorpresa de sus confundidas hermanas) a la astrología (Alana es sagitario, Este piscis y Danielle acuario, lo que tiene sentido total si estás en ese tipo de cosas). Cuando les digo que soy libra, Alana grita "¡Mi primer novio fue libra!" Y cuando les digo que creo que los desayunos ingleses están sobrevalorados parecen genuinamente sorprendidas, con Este gritando "Pero, pero, ¡hay frijoles! ¡pan tostado! ¡jitomate asado!".

Lo que está claro es que poseen una energía pop pura y vibrante que se desvanece en cada grieta de su música, incluso cuando están cantando sobre un truene o sobre la falta de comunicación en un amor no correspondido. El más escéptico de nosotros podría tachar a este sonido inherentemente edificante como una falta de profundidad, o, como Duncan Cooper señaló en la portada de The Fader de 2013, una señal de que Haim es "la banda millennial prototípica, con una imagen simultáneamente conservadora pero liberal, segura pero peligrosa".

Pero ya superamos el punto de hacerle el feo al pop por ser simplista o incluso formulable, porque a veces los sonidos más simples terminan siendo los más viscerales –y ese es el punto, ¿no? En cuanto a las hermanas Haim, no muestran signos de intentar ser nada de lo que no son, o de sentirse deslucidas en una industria de la que siempre han formado parte. "Esta mierda nunca, nunca se irá", dice Alana, casi rebotando en el sofá. "Es una experiencia muy surrealista", añade Danielle. "Definitivamente no se ha perdido eso en nosotras, hasta el día de hoy. Sigue siendo la misma sensación. Sigue habiendo magia".

'Something to Tell You' estará disponible a partir del 7 de julio.

(Imagen principal cortesía de PR).