Cómo Max Martin creó un sonido pop y luego quedó fuera de las listas

Cómo Max Martin creó un sonido pop y luego quedó fuera de las listas

En 2017, por primera vez en años, el principal colaborador de Taylor Swift y Katy Perry no obtuvo ningún número 1, ¿será que su reino ha terminado?

Cuando “Bodak Yellow” de Cardi B encabezó la lista US Hot 100 Singles, Nicki Minaj tuiteó su felicitación al rapero. “¡¡¡Bardi, esto es lo único que importa!!!”, escribió, “Disfrútalo”. Minaj tiene millones de seguidores, agota conciertos y compone varios álbumes con sencillos; pero de alguna manera el número 1 es lo único que importa. A primera vista, parece extraño, incluso si es una afirmación lanzada en un tuit. Las listas son aburridas y por lo regular sólo interesan a las personas que trabajan en la industria. Pero también tiene sentido cuando prestas más atención: las listas de sencillos en Estados Unidos registran cada canción, transmisión y reproducción de radio en un periodo de siete días, lo que explica el gusto musical de casi 330 millones de personas, y lo reduce a un puesto. En teoría, es la lista más importante del mundo; ningún otro ranking puede jactarse de la escala y alcance de los Hot 100. En otras palabras, esta lista podría ser la única importante.

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Max Martin, el compositor sueco famoso por trabajar con artistas como los Backstreet Boys y Taylor Swift tiene 22 número 1 en los Hot 100, todos obtenidos después de 1991, año cuando la lista dejó de reflejar el cálculo de ventas y comenzó a contar cada venta y reproducción en radio. Apenas hubo 360 números 1 desde 1991, y Martin con sus 22, representa el seis por ciento del total. Un sujeto que rara vez concede entrevistas y no se hace presente en redes sociales, Martin es una persona casi desconocida fuera de la industria musical. Excepto que no lo es. En definitiva conoces su trabajo: desde 2008, Martin se ha posicionado en el número 1 cada año. Incluso en su año más flojo, 2013, consiguió 2. Pero no fue así en 2017.

El año pasado, casi lo consigue con dos canciones: “…Ready for It?” de Taylor Swift y “Chained to the Rhythm” de Katy Perry ambas llegaron al número 4. Para pesos pesados del pop como ellas, ese logro tan alto es prácticamente una decepción. Con sólo dos top 10 con su nombre, 2017 fue su peor año hasta ahora. En teoría, 2017 debía ser pan comido: escribió nueve canciones para Reputation de Taylor Swift, cinco para Witness de Katy Perry y cuatro para Beautiful Trauma de Pink. Antes, Martin creó 14 de sus número 1 y nueve de sus top 10 con esas tres artistas. Entonces, ¿por qué la fortuna de Martin cambió de pronto? Su música es la misma de siempre, lo cual podría ser justo el problema.

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El compositor y teórico del pop Owen Pallett sugiere que el estilo de Martin es totalmente clásico, razón por la cual ha logrado tanto. “Las canciones de Martin son una adaptación de manual de lo que compone una buena melodía”, dice Pallett. “Hay toneladas de reglas pequeñas que aprendes en la escuela. Parece que Max Martin siempre las sigue”. El experto continúa diciendo que: “Martin tiene varios ingredientes secretos, pero uno de ellos es su tendencia a escribir melodías que funcionan como una programación”, dice. “Cumplen una función, no están improvisados"; la función es, por supuesto, crear una sensación de que no puedes sacarte una canción de la cabeza. Las melodías se repiten una y otra vez, “así que se quedan adheridas al oído del oyente”.

“Una de las razones por la que los Backstreet Boys sonaban tanto cuando surgieron, en mi opinión, es porque Mariah Carey hacía canciones como ‘Fantasy’ todo el tiempo”, explica Pallett, “todos los adornos, las improvisaciones y las superposiciones de voz exageradas. Los versos eran salvajes y estaban por todas partes como cabellos volando al viento. Son melodías pintadas con un pincel, mientras que Max Martin escribe los suyos con el lápiz de un arquitecto”.

La época de la que Pallett habla —casi a finales de los 90 y a principios de los 2000, cuando Britney y los Backstreet Boys se encontraban en su apogeo comercial— fue el primer periodo de gran éxito para Martin. Desde 1996 hasta principios de los 2000, Martin escribió un número de éxitos comerciales (“Baby One More Time” e “It’s Gonna Be Me” entre ellas) que lo constituyeron como un erudito de la música. Pero en algún punto de 2003, la corriente comenzó a cambiar. El RnB y el hip-hop comenzaron a dominar las listas otra vez y el esfuerzo de Martin no alcanzó otro número uno hasta que Katy Perry lanzó “I Kissed A Girl”, la cual inauguró la segunda ola de importancia para el compositor.

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El año pasado, las listas de Billboard comenzaron a inclinarse hacia el hip-hop y R&B. Las mejores canciones del año pasado no eran parecidas “I Kissed A Girl” o “We Are Never Ever Getting Back Together”; eran rítmicas, tracks con letras densas como “Bodak Yellow” o “XO Tour Lif3”, el tipo canciones que solían dominar las listas a mediados de los 2000. Incluso las canciones que no eran estrictamente hip-hop dependían del ritmo y la letra más que una canción pop. “Shape of You” de Ed Sheeran, la canción más exitosa del 2017 y la más exitosa de la carrera de Sheeran, escaló hasta el número uno gracias a su (muy cuestionable) ritmo de dancehall, y nos dice que Sheeran tuvo que cambiar dramáticamente de estilo para ganar ese tipo de éxito.

El regreso hacia el hip-hop en las listas puede reducirse a un cierto número de factores, pero la clave son las reproducciones digitales. Si bien el número de reproducciones digitales son un factor importante en la lista Hot 100 desde diciembre de 2014, el impacto del cambio apenas comienza a verse lentamente. Desde marzo de 2016 hasta marzo de 2017, Spotify consiguió más 20 millones de suscriptores nuevas por pago; el gran crecimiento de los servicios de streaming por lo tanto está afectando las listas. En 2013, cuando una lista de los artistas más reproducidos del mundo fue publicada, Billboard reportó que la piratería había disminuido gracias a los servicios de streaming. Considerando que los artistas de hip-hop y R&B aparecían mucho más en esa lista, tiene sentido que entre más usuarios pasan de piratear música al streaming, las listas empezarán a mostrarnos representaciones más exactas de lo que la gente está escuchando (pero la métrica de los Hot 100 debe cambiar).

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Pallett sugiere que una diferencia clave entre los éxitos del año pasado y las canciones de Martin es que en la música de este último, las letras no son importantes. Puedes ver ejemplos explícitos en la gramática absurda en el coro de “Break Free” de Ariana Grande; Grande canta: “now that I’ve become who I really are” [ahora que me he convertido en quien somos] en lugar de “quien soy” para que la rima funcionara. (También puedes ver un ejemplo en los versos de “I Want It That Way” lingüísticamente no tienen sentido con el coro.) “‘Shape of You’ se queda con las mismas cuatro notas y tiene frases cortas; su principal función es la transmisión de palabras”, dice Pallett. “Con las melodías de Martin, las palabras están ahí y son importantes, pero son secundarias a la forma de la melodía”. Es la antítesis de la composición de canciones como “Bodak Yellow” o “Despacito.” En “Despacito”, las palabras vuelan a un millón de kilómetros por minuto, mientras que “Bodak Yellow” ni siquiera tiene melodía; todo son letras.

Parece que Martin sabe que su estilo clásico para escribir canciones pop está fuera de moda y está ajustándose para compensar, un fenómeno muy obvio cuando miras su trabajo en Reputation de Taylor Swift. La mayoría de tracks producidos por Martin para el álbum coquetean con una copia del trap frío y poco emocional o el maximalismo del estilo de Yeezus. Estas canciones tienen el sello de Martin, pero suficientes arreglos como para no sonar tan familiares. Pero el público es inteligente. Los nuevos en las listas como Cardi B o Migos han tenido se sencillos con mucho mejor performance que “…Ready For It?” sólo por el hecho de que su música es real, en contraposición con algo disfrazado de trap. Si alguna de las colaboraciones de Swift con Martin alcanzara el número uno, sería algo como “End Game”, la colaboración con los gigantes Ed Sheeran y Future, o “Delicate”, un track de trop-house que, aún diferente al estilo de Swift, no parece tan poco natural como “…Ready For It?”

Si bien Martin tuvo un 2017 bastante malo, no podemos decir que en 2018 no regresará. Ariana Grande y Selena Gomez, dos artistas con quienes Martin ha trabajado antes, están a punto de lanzar álbumes este año, lo cual podría significar el retorno del escritor. Las estrellas Gomez y Grande han crecido mucho desde que sacaron álbumes (2015 y 2016, respectivamente), y si bien ninguna ha tenido un número uno, 2018 podría ser su año; claro, si es que prefieren trabajar con Martin otra vez. Cada vez más artistas pop deciden trabajar con escritores nuevos y más frescos como Jack Antonoff (quien escribió el año pasado MASSEDUCTION de St Vincent, Melodrama de Lorde y Reputation de Swift) , y Julia Michaels, la coescritora de “Sorry” de Justin Bieber y muchos sencillos de Selena Gomez. En particular, Michaels con su destreza para escribir partes vocales profundamente rítmicas, parece estar en sintonía con el movimiento actual del pop de igual manera que Martin a principio de los 2010.

Si bien es improbable, existe la posibilidad de que el auge de Martin haya terminado; un compositor que ya no puede alcanzar lo que la audiencia en realidad quiere. Pero lo dudo; las tendencias en el pop son cíclicas, y seguro veremos el resurgimiento de Martin en el pop tradicional en unos cuantos años. Después de todo, ya aprendió cómo transformar sus creaciones en trap. Mientras tanto, es bueno ver nuevos rostros alcanzar la cima de los Hot 100. Después de todo, eso es lo único que importa.

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