Cómo este fósil de dinosaurio de 99 millones de años terminó en un mercado negro

El espécimen incluso contiene evidencias de hemoglobina en la sangre del dinosaurio.

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15 Diciembre 2016, 5:14pm

Para Lida Xing, una paleontóloga de la Universidad de Geociencias de China, el progreso científico exige un poco de espionaje. La revelación la tuvo el año pasado, después que hiciera un descubrimiento increíble en un mercado de ámbar en Myitkyina, Myanmar. Suspendido en una pieza de resina fosilizada del tamaño de una bola de nieve, Xing reconoció reminiscencias de una cola emplumada y exquisitamente preservada de un joven celurosaurio, un dinosaurio tipo pájaro.

Alto nivel de detalle en la cola emplumada del espécimen atrapada por el ámbar. Imagen: Royal Saskatchewan Museum (RSM/ R.C. McKellar)

El fósil tiene 99 millones de años; se remonta al período del cretáceo, cuando las temperaturas eran altas, el nivel del mar también y los dinosaurios caminaban sobre las primeras plantas florecientes. Su descubrimiento en el mercado fue un golpe de "gran suerte", me cuenta Xing a través del correo, "Visito los mercados de ámbar de forma regular", aseguró, "Pero este es el único dinosaurio en ámbar que he visto".

El espécimen de ámbar contenido en la cola de celurosaurio. Imagen: Royal Saskatchewan Museum (RSM/ R.C. McKellar)

Entonces, ¿cuándo empieza el reconocimiento paleontológico? El mercado de ámbar local se alimenta de las minas del valle del Hukawng, localizado en el estado de Kachin, al norte de Myanmar. Esta región está bajo el control del insurgente Ejército de la Independencia de Kachin, que tiene una larga historia de conflicto con el gobierno birmano.

"Los revendedores compran fragmentos de las minas de ámbar para venderlos a los mercados", explicó Xing, "Las minas son extremadamente peligrosas, es por eso que los extranjeros difícilmente llegan a ellas".

Xing decidió ir ahí de incógnito. "Me disfracé de hombre burmés con la cara pintada de thanaka", me contó. La thanaka es un cosmético popular en Myanmar de color blanco amarillento, hecho de una fina corteza de árbol.

Una niña utilizando Thanaka. Imagen: Brian Adler

Camuflada, sigilosamente y armada con una identidad falsa, Xing visitó la región. Conoció al encargado de la excavación en la que apareció la cola de dinosaurio, quien la guió a través de las minas y le enseñó otras muestras geológicas. "Somos muy afortunados", dijo sobre la aventura.

Respecto a la cola de dinosaurio en sí misma, Xing persuadió al Instituto Dexu de Paleontología en Chaozhou para comprarlo y ya se ha armado un equipo internacional de investigadores para analizar el fósil con técnicas de escaneado de tomografía computarizada.

Los resultados, publicados el pasado jueves en Current Biology, arrojan luz sobre la evolución de las plumas y revelan detalles sobre el celurosaurio en particular, incluyendo sus patrones de coloración, las características de sus huesos y hasta las moléculas de hemoglobina que corrían por sus venas, las que tenían retazos de óxido de hierro en la cola.

Imagen: Royal Saskatchewan Museum (RSM/ R.C. McKellar)

Xing y sus coautores, incluyendo al paleontólogo Ryan McKellar del Museo Real de Saskatchewan y Philip J. Currie, de la Universidad de Alberta, fueron capaces de identificar al espécimen como un celurosaurio por su estructura vertebral flexible, que lo distingue de la espina fusionada tipo barra de los dinosaurios alados que lucían un plumaje similar.

El patrón de coloración de la pluma sugiere que el joven dinosaurio tenía unas plumas dorsales color marrón castaño, mientras que las de su vientre eran pálidas. Xing me contó que las plumas marrones actuaban como "coloración protectora", ayudando a la bestia a confundirse con los ecosistemas arbolados en los que se presume que vivió. Los celurosaurios pequeños se escabullían por el suelo cazando insectos en los bosques tropicales, como los habitados por árboles similares a los extintos Kauri de Nueva Zelanda. Dicho esto, hay mucho que aprender de la rica historia paleontológica de Myanmar.

"El clima del cretáceo en el norte de Myanmar no se ha estudiado formalmente", afirmó Xing. Este vacío en el conocimiento paleontológico se debe tanto a la remota localización de las minas de ámbar y a las literas de fósiles de la región, como a los constantes altibajos sociales y políticos que sitúan Myanmar fuera del alcance de los extranjeros.

Arte conceptual de un celurosaurio. Imagen: Chung-tat Cheung

El hecho es que este gran descubrimiento cretáceo en el mercado de Burma va a ser un gran incentivo para que otros paleontólogos estén pendientes de los vendedores locales. Xing y McKellar ya habían llevado a cabo una investigación el 2016 sobre un espécimen que contenía unas espectaculares alas de un pájaro del periodo cretáceo, las que también fueron encontradas en uno de esos mercados.

Esperemos que los descubrimientos recientes motiven esfuerzos en recolectar más de estas impresionantes cápsulas del tiempo dentro del ámbar, aunque eso implique el espionaje de dinosaurios.

Quizá estos fósiles no devuelvan a los dinosaurios a la vida, como en Jurassic Park, pero siguen ofreciendo un cuadro vívido de los ecosistemas que yacen muertos desde hace muchísimo tiempo.