cine

Hablamos con el productor de ‘Reservoir Dogs’ de los 25 años del film

Lawrence Bender habla de Tarantino, de Trump y de la situación del cine independiente.

por Mitchell Sunderland
02 Marzo 2017, 5:00am

Aunque hoy en día los Oscar tengan la fama de destacar películas independientes como Moonlight o Mánchester frente al mar, hacer honor a las joyas del cine independiente es algo relativamente nuevo para la institución. Hace veinticinco años, los premios iban para taquillazos de Hollywood con presupuestos desorbitados y el gran respaldo de la industria cinematográfica: El silencio de los corderos ganó los premios a la mejor película, mejor director, mejor actor y mejor actriz. En los dos años anteriores, fueron Paseando a Miss Daisy, de Warner Bros, y Bailando con lobos, de Kevin Costner (alcanzando los 424,2 millones de dólares) las que se llevaron el premio.

Pero la película de gánsteres de Quentin Tarantino Reservoir Dogs, de 1992, desempeñó un papel fundamental en la inclusión de las películas independientes en Hollywood. El debut como director de Tarantino contaba la historia de un robo de diamantes perpetrado por ladrones que visten de traje; junto con Sexo, mentiras y cintas de vídeo en 1989 y un montón de películas independientes distribuidas por Miramax que revolucionaron Hollywood a medida que las películas independientes americanas que siguieron sus pasos continuaban rompiendo barreras, llevándose elogios y ganando premios. En los 90, consiguieron lo que las películas de estudio como El Padrino o El exorcista habían conseguido en los años 70; claro, las películas de gran presupuesto como Titanic o Forrest Gump siguieron dominando durante la temporada de premios, pero muchas películas independientes llegaron a ser populares, como Clerks de Kevin Smith y Academia Rushmore, de Wes Anderson.

Reservoir Dogs fue producida por Lawrence Bender, también productor de Dos hermanas (un drama narrado por Charlie Sheen) y la peli de terror Intruso en la noche, de Sam Raimi. Siguió produciendo muchas de las películas de Tarantino, exceptuando Death Proof, Django desencadenado y Los odiosos ocho. Además, también ha sido el productor ejecutivo de una combinación ecléctica de películas, desde el documental sobre el calentamiento global Una verdad incómoda hasta el relanzamiento de la película en imagen real Nancy Drew, dirigida por Emma Roberts.

La víspera del 25 aniversario de Reservoir Dogs el pasado octubre, Bender habló con VICE sobre la noche en que conoció a Tarantino, sobre por qué las películas de superhéroes han cambiado la producción cinematográfica independiente y sobre cómo podría Trump influir en la industria del cine.

VICE:  ¿Qué ves como legado de la película?
Lawrence Bender: Guau, empezamos fuerte, ¿eh? Produjimos la película justo al inicio de lo que se convertiría en una oleada de cintas independientes que no habían existido hasta entonces. Los estudios habían producido grandes películas en los 70, y en los 80 las películas independientes acostumbraban a ser películas de acción del grupo Cannon [como Desaparecido en combate, de Chuck Norris]. Reservoir Dogs sucedió justo cuando empezó a ser posible la producción de películas independientes sin que te explotaran. Eran películas que rompían los moldes de una manera diferente.

¿Cómo conociste a Quentin Tarantino?
Nos conocimos a través de un amigo en común [Scott Spiegel], director de Intruder y guionista de Evil Dead II. Él decía, "Eh tío, tienes que conocer a mi amigo Quentin. Tiene montones de ideas geniales". Dio una fiesta en verano en la que hablé con Quentin y yo me quedé como, "¿Tarantino? Me suena ese nombre. Creo que he leído un guion de un tío con un nombre parecido. Se llamaba Amor a quemarropa". Y dice, "¡Ese es mi guion!". Y yo, "No, no, no creo que fuera Tarantino. Creo que era otro nombre". Y me responde, "No, ¡ese guion es mío!" O bien le conocí allí por primera vez o bien en la proyección nocturna de La casa de cera, en 3D. Una de dos.

¿Hasta qué punto os influenciaron a ti y a Tarantino las películas de Hollywood de los 70?
Quentin es como un profesor con muchos doctorados en el mundo del cine. No solo es un brillante productor, ha estudiado cine toda su vida. Crecí en los 70, así que personalmente me ha influenciado porque era la época en la que veía películas s todas horas, como Harry el sucio, El padrino o La conversación.

¿Qué expectativas tenías para Reservoir Dogs?
Quentin y yo somos muy distintos. Él ha estudiado cine toda su vida y yo no, así que no tenía ni idea de qué esperar de él. Solo sabía que estábamos haciendo una película. Soñábamos que nos recogían en el Sundance y en Cannes, que la vería Miramax, la compraría y la sacaría. Y todo eso sucedió, nuestro sueño se hizo realidad.

La otra cosa increíble que pasó fue que antes de que empezáramos a hacer la película, desde Sundance llamaron a Quentin y le dijeron, "Nos encantaría que vinieras al Sundance y que formaras parte del laboratorio cinematográfico de Sundance". Acabábamos de finalizar el casting y nos íbamos a preparar, y dijo, "Te quedas al mando del barco, me voy al Sundance a hacer el laboratorio". Por eso el Sundance significa tanto para nosotros, Quentin fue y tuvo esa experiencia tan maravillosa.

En ese momento, ¿subestimaba Hollywood a Tarantino?
Fue realmente complicado conseguir financiación para Reservoir Dogs, pero es algo que siempre es difícil para la primera película de cualquier productor. La reacción en Sundance fue bastante increíble, pero a la vez, la gente decía, "¿Es demasiado violenta?". Entonces algún detractor dijo, "Bueno, ¿sabe dirigir a las mujeres?", algo que nos hizo mucha gracia. A continuación hizo Pulp Fiction, y quedó claro que sabe dirigir a las mujeres.

Parece que hacer Reservoir Dogs fue una experiencia positiva. ¿Tus demás trabajos de Hollywood también fueron así?
Los tiempos han cambiado. Los 90 fueron como una segunda época dorada del cine. Quentin y yo hicimos un montón de películas increíbles una después de la otra: Pulp Fiction, Jackie Brown, Abierto hasta el amanecer, Four Rooms, Kill Bill. También hice El indomable Will Hunting. No soy crítico, así que para mí no es fácil decir, "Hollywood esto, Hollywood lo otro". Pero claramente es un lugar dirigido por los estudios de cine más importantes. Todos son empresas públicas dirigidas y controladas por grandes conglomerados con integración vertical. Los grandes taquillazos son los que mueven el negocio.

Es un momento difícil para los productores nuevos que quieren entrar en el sector, porque los que mandan son los grandes éxitos de taquilla. Por otro lado (y sí que hay otro lado), ha habido una creación de riqueza tan grande en el mundo que ha hecho surgir a muchos patrocinadores. La gente viene y dice, "Bueno, ¡quiero hacer películas!". Por la razón que sea hay una cantidad ingente de hombres, mujeres y empresas que financian películas independientes como Moonlight. Muchas de las películas nominadas no las hicieron los estudios de grabación, sino que las compraron.

¿Hay algún productor joven que te llame la atención?
Hace poco vi un cortometraje llamado Code 8, de Jeff Chan. Deberías verlo. Es una gran mezcla de lo que pasa hoy exactamente, y puedes sentir a los personajes, pero también está este mundo de ciencia ficción, casi futurista, en el que vivimos.

¿Cómo crees que Trump influirá en la cultura cinematográfica?
Formaba parte de un comité cuando hicimos Malditos Bastardos, y muchas de las películas del comité tenían cierta relevancia social. Cuando dependió de mí, dije: "Mira, sabes, sinceramente, como productor, no tienes que hacer una película que tenga relevancia social. También hacemos películas para entretener, y si por casualidad tienen algo [de relevancia social], genial, pero puedes hacer también una película que no tenga nada que ver con lo que sucede hoy en día".

Las películas que tienen un impacto social cada vez serán más importantes. De vez en cuando sí que debes hacer una película que pueda afectar a las cosas. Cuando hicimos Una verdad incómoda, tuvo su efecto. Ahora mismo está todo tan del revés… Suceden tantas cosas en el mundo hoy en día que saber se hace muy complicado. Igual que con el cambio climático, claramente, todo lo que [Trump] ha hecho ha sido realmente terrible y tiene repercusiones negativas, así que creo que habrá muchos productores a quienes les motive, pero se necesita tiempo para que se ocurran grandes historias, grandes textos y grandes películas.