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Me sacaron de un funeral por comerme la comida

Tuve que internarme en un psiquiátrico, por lo que renuncié y poco a poco fui quedándome sin dinero, así que ir de funeral en funeral fue una gran solución para mi.
9.7.15
Photo via Flickr user indi

Si estás leyendo esta historia no hay mucha razón para hacerlo, me interné en una psiquiátrico hace dos meses y empecé a recibir varias notificaciones y facturas del departamento financiero del hospital. Ahora estoy escribiendo esto con un balance negativo en mi cuenta bancaria.

En mi cuenta de ahorros, sólo me quedan dos meses de alquiler y dinero suficiente para las utilidades y medicinas. Luego de gastar la mayoría de mi dinero en "mejorarme" y en "darme un tiempo" y en "priorizarme a mi misma", me encuentro totalmente y completamente jodida. Así que aquí estoy.

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Luego de dejar un dinero para las cosas que no puedo evitar, me he quedado con la responsabilidad de pasar mi tiempo y la necesidad de alimentarme a mí misma con un mínimo costo. Es tiempo de ponerse creativo y mostrar un poco de habilidad. Esta es una historia acerca de cómo me colé a un funeral para poder comer algo que no sea una tazón de lentejas (tengo cuatro kilos de eso en mi freezer), pan barato, o plátanos marchitos.

Primero, empecé con un poco de reconocimiento. Un antigua compañera de departamento acababa de finalizar la escuela mortuaria y en la actualidad trabaja en la funeraria más grande de la región. Pensé que sería lo mejor hacerle algunas preguntas en vez de meterme en un funeral ciegamente. Oportunamente, nos encontramos en su cementerio favorito y discutimos la logística.

Yo: Entonces, ¿qué parte del funeral tiene comida? No quiero ser parte de nada triste.

Mi excompañera: La última parte. Hay cinco partes en un funeral. Primero, están las horas de visitas, la celebración a la vida, la misa, el entierro, y la comida, la que también se llama recepción. Es la parte divertida, con la familia y los amigos de la persona es celebrada y la comida se sirve. Es más social y todo el mundo está más relajado.

Yo: Parece como que la comida es la parte más social del funeral.

Mi excompañera: Bueno, lo funerales atraen y juntan gente que no se han visto por mucho tiempo. La cantidad de dinero que la familia tiene, y cuánto están dispuestos a gastar realmente determina cómo es la comida.

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Yo: ¿Cómo es la comida?

Mi excompañera: Depende, porque algunos lugares cobran por plato, o puede que tengan un plan de comida con bandejas enormes de comida que se calientan y alimentas a como 15 personas. Esas son a los que asumo tu querrás ir. Creo que podrías servirte un plato e ir al baño a comerlo.

Yo: Hmm. Sí.

Mi excompañera: O puedes hablar con la familia y dar tus condolencias y decir que eres la exnovia de alguien allí, o una empleada, o una amiga del trabajo. La mayoría de las personas no están en un lugar como para acusarte. Están envueltos en su propia aflicción

Yo: Por lo que me cuentas entiendo que la colación es el momento en que la gente deja de lado su tristeza y celebran la vida de la persona. ¿Cómo es que allí entra la comida?

Mi excompañera: Se junta de una forma emocional. Cuando mi padre murió, la gente mostró su apoyo trayendo contenedores de comida a mi casa. Caserolas, macarrones con queso –cosas que son fáciles de calentar y fáciles de comer-. La comida es consoladora. En la actualidad, desde mi perspectiva, las familias contratan todo para las comidas porque es la parte más íntima. La gente se esfuerza mucho para asegurarse que sea una buena representación de la vida de la persona.

Yo: ¿Cuál fue la colación más escasa de la que hayas formado parte? ¿Es más fácil de entrar?

Mi excompañera: Una vez fui a una colación en una fraternidad y la comida era de Subway. Un montón de sándwiches cortados en pedazos. Era el funeral del esposo de la hermana de mi abuela. Lo conocí un par de veces pero en realidad estaba allí por la fiesta. Honestamente, a nadie le importaba. A nadie le importaba si la comida era de Subway. Comían porque tenían hambre y si pasas llorando todo el día y conduciendo y despertándote a las seis de la mañana y lamentándote, quieres comerte ese sándwich de Subway. Depende, puede que sea más fácil o más difícil dependiendo de cuánto dinero tenga tu familia, cuánta gente esté invitada, y si es en un espacio público.

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Investigué un poco y encontré una colación en un centro popular para este tipo de cosas. Al día siguiente me puse mi vestimenta de funeral.

Me estacioné al otro lado del estacionamiento, chequé mis dientes, respiré profundamente, y decidí entrar. Era un buen lugar pero no muy bueno. Desafortunadamente la gente en el funeral no era muy diversa; miré por arriba y rápidamente confirmé que era la única persona de color en el lugar. Mierda. Entré de cualquier forma, esperando que me detuvieran a cada paso. Tan calma y sombría como pude, empecé a caminar hacia la comida. Esta no era una de los de "pago por plato" (¡bien!). Había una gran cantidad de comida caliente en bandeja en una mesa larga. Un gran recipiente con ensalada y otro con ensalada de fruta, y pan. Tomé un plato al final de la línea y empecé a servirme porciones razonables de comida: macarrones con queso y broccoli hervido.

Al final de la línea, miré alrededor buscando la salida. Como MW me recomendó, iba a ir a comer esto en el baño, o mejor aún, mucho más lejos de esta triste experiencia culinaria. Cerca de la puerta, miro hacia arriba y sonrío a un hombre mayor que tenía su atención enfocada en mi. Creo que lo tomó como una invitación para hablarme.

"¿Entonces, de dónde conocías al Sr. A—–? No te reconozco". Él era amable. No parecía hostil.

"Oh, soy amiga de sus hijos", respondí. Tomé el tenedor y lo clavé en el puré de patatas. No puedo comer esto con mis manos, pensé.

Su naríz hizo un extraño movimiento. El señor parecía bastante amable. Su traje estaba bien planchado, sus zapatos bien lustrados. Parecía el tipo de persona que ha ido a muchos funerales en el pasado, el tipo de persona que conoce mejor la etiqueta y los manerismos de los funerales que yo.

"J—-no tiene hijos," Su frente se encogió. "Creo…"

"Oh, debo estar…en el lugar equivocado", le respondí. Mis cara se comienza a enrojecer.

"Permíteme el plato" me dice mientras me lo saca de la mano.