FIGHTLAND

Jon Jones está de nuevo tras las rejas

¿Por qué Jon Jones estaba conduciendo un automóvil en Albuquerque?
30.3.16

Jon Jones en su fotografía de prisión

El ex campeón semicompleto de UFC y rey libra por libra del MMA, Jon Jones actualmente está viviendo en una celda en Albuquerque, Nuevo México, separado de la población general "para su protección". Hay algo cruel e inevitable sobre la situación, como una tragedia griega, en la que el héroe se pasa la primera mitad de la obra huyendo de su destino sólo para toparse a ciegas con él y caer al suelo, de manera tan segura como que el sol se pone por el oeste. En 2011, cuando derrotó a Mauricio "Shogun" Rua para convertirse en el campeón más joven en la historia del MMA, parecía que el destino de Jones era convertirse en el artista marcial mixto más importante. Cinco años después parece que el destino de Jones siempre fue terminar en la celda 26 del Centro de Detención Metropolitano del Condado de Bernalillo, encarcelado por una infracción de tránsito.

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El martes pasado, Jones estaba conduciendo después de una reunión con sus compañeros de entrenamiento cuando fue detenido por un oficial de policía de Albuquerque. El material en video que grabó la cámara personal del policía lo muestra acusando a Jones de iniciar una carrera clandestina, por lo que Jones responde que estaba acelerando el motor en un alto para unos fans y que "no aceleró a alta velocidad". Después de eso las cosas se pusieron mal, con el oficial provocando a Jones y el peleador llamando al oficial "pinche cerdo" y "mentiroso". Por su altercado el peso semicompleto recibió cinco infracciones: una por iniciar una carrera clandestina, una por conducir alterando el orden público con el ruido del motor, una por usar un sistema modificado, una por fallar al mantener su carril y una por una mala presentación de su placa.

Claro, el problema para Jones es que actualmente está bajo libertad condicional en relación a una infracción pasada, el accidente automovolístico que ocasionó en abril de 2015. En septiembre Jones se declaró culpable de los cargos a cambio de una sentencia de 18 meses de libertad condicional y 72 presentaciones de servicio comunitario. Como resultado, la mañana del martes alrededor de las 10 de la mañana Jones fue arrestado por violar su libertad condicional. Desde entonces, el ex campeón ha estado sentado en una celda.

Pero la Iliada de infracciones de transito de Jones no termina ahí. El 23 de marzo, un día antes de su más reciente incidente, Jones había estado en la corte de Albuquerque declarando no contest en relación a un incidente en enero por el cual fue citado por conducir sin licencia, seguro o placas. El juez le dio a Jones un aplazamiento de 90 días no sin antes (según Jones) advertirle a la estrella de no obtener más infracciones durante ese tiempo. Evita problemas por 90 días, dijo el juez, y esas infracciones pueden eliminarse de tu récord y tu libertad condicional no se verá afectada. Jones se las arregló para cumplir el acuerdo por 36 horas.

Agreguemos a esto el hecho de que Jones se declaró culpable de conducir bajo la influencia en en 2012 al estrellar su Bentley contra un poste en Binghampton, Nueva York, y cualquier juez tiene la evidencia de que probablemente necesita detener a Jones, enviarlo a prisión y romperle el corazón a los fans del MMA que esperan la revancha del 23 de abril entre Jon Jones y el actual campeón Daniel Cormier y quien, para ser justos, nunca creyó que la pelea sucedería en verdad. Ahora, la puesta más inteligente es sobre Jones siendo detenido por estar tras el volante que por subir al octágono.

Jon Jones es una figura aruqetípica, un hombre condenado, a pesar de su genialidad y calidad, que se verá tragado por sus ángeles oscuros y su destino. Pero la crueldad de los dioses vista de otra manera es mala suerte y viceversa, y ya que ahora vivimos en una era iluminada y elegimos no creer que nuestros héros trágicos están condenados como un hecho cósmico, parece una pérdida de tiempo el buscarle sentido a la historia trágica y absurda de Jon Jones. No, se lo dejaremos a los expertos deportivos y psicólogos de televisión y moralistas de tiempo completo el adentrarse a la mente de Jones y buscar pistas, motivos, fallas y traumas resonantes. La única pregunta relevante ahora, mientras el exrey libra por libra contempla la posibilidad de desperdiciar sus mejores años en una celda de prisión es: ¿Qué carajos hace Jon Jones conduciendo un automóvil?

Según reportes recientes, Jones se presentará ante un juez de la New Mexico Second Judicial District Court maána a las 8 de la mañana. Esperamos, por nuestro bien, que le den al hombre una oportunidad más. Y esperamos, por su bien, que le quiten sus pinches llaves.