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Conor McGregor descubre nuevas maneras de promocionarse después de caer de la gracia de UFC

Conor predice el golpe que casi se escucha en todo el mundo.
4.5.16
Photo by Brandon Magnus/Zuffa LLC

Dos semanas después de que Conor McGregor anunciara su "retiro" del MMA y de que UFC lo retirara de su revancha contra Nate Diaz en UFC 200, en respuesta el irlandés parece estar entrando en aguas que no había tocado antes. De hecho, ha sido un espectáculo de autoestima, desilusión y revisionismo histórico que no se había visto antes fuera de campañas políticas, y seguramente es algo que no se había visto antes en el mundo deportivo. Una vez más, para bien o para mal, Conor McGregor es un pionero, marcando un camino nuevo e inseguro en busca de la atención del mundo deportivo.

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En este momento, la estrategia de McGregor en redes sociales parece ser una guerra de palabras, basándose en la sospecha o esperanza de hablar mucho de una cosa la volverá posible, de que la realidad es sólo una percepción. Consideremos el mensaje en Instagram que mandó Conor en respuesta a la decisión de UFC que insistía en promover la cartelera sin él, cartelera que ahora tiene la pelea por el título de peso completo más anticipada en la historia de la división en UFC:

"A nadie le importa un carajo las demás peleas hasta que la mía se programe", escribió McGregor. "Dejen las payasadas. Prográmenla de nuevo. #RealFight".

Nada más McGregor podría declarar —con una cara de seriedad y los ángeles de la justicia apoyándolo— que su pelea contra Nate Diaz no está resuelta y que la pelea estelar del evento —la anticipada revancha entre Daniel Cormier y Jon Jones— no es una pelea real. Y sólo Conor McGregor recordaría su derrota ante Diaz en UFC 196 en marzo como prueba no nada más de los huecos en su juego o de las fortalezas de Diaz sino de su dominio. Respondiendo a las críticas en Twitter el lunes, por ejemplo, McGregor cambió como por arte de magia su derrota por mataleón en el segundo round en una declaración de su excelencia en el grappling.

Luego 30 minutos después emitió un ataque que desafió el dicho de que no importa quien dominó la pelea si al final el otro peleador hace que el primero se rinda. Esto es verdad en todos los deportes, en todas las competencias: las estadísticas, encuestas, percepción y los puntos logrados lo son todo hasta ese momento crucial en el que ya no significan nada. La victoria es la gran fuerza que hace que esos detalles no existan más. Y nadie podría diferir, ¿verdad?

Sí, entre cientos de peleadores de MMA que pelean en UFC, sólo Conor McGregor puede concebir y caer en el poder de la comercialización que causa la desilusión, un toque de genialidad en esta era llena de ilusiones. La rabieta de Conor muestra que es el modelo del peleador moderno de MMA que busca atención en los medios y que no puede o no quiere enfocarse en otra cosa. McGregor está volviendo el revisionismo histórico en una estrategia para seguir siendo relevante. Tal es el poder de las palabras que logran hacer que una derrota se convierta en victoria gracias a la voluntad propia y a la persistencia en redes sociales.

Está por verse que tan lejos puede llegar con esa estrategia. Por más que me caiga bien el irlandés y su audacia, espero por el bien de nuestra especie (sí, tengo la esperanza, aún en este día en que la coronación de Trump está más cerca) que exista un límite que ningún peleador pueda pasar. Afortunadamente, en el mundo de los deportes de combate los límites se definen gracias a las realidades más difíciles de distinguir: el golpe a la barbilla que sacude los sentidos. Que es justo el punto en el que las redes sociales de McGregor han empezado a responderle. Con la misma facilidad con la que puede declararse genio por predecir el golpe con el que según él puede derrotar a Diaz…

… entonces un fanático publicó un GIF en respuesta mostrando (infinitas veces) a Nate Diaz conectando la combinación uno-dos que marcó el principio del final de su pelea contra McGregor en el momento preciso en que el irlandés intentaba conectar el único upper que se atrevió a lanzar, golpe que McGregor considera como el que le pondrá fin a Nate Diaz. Un golpe, presume, que anunció antes de la pelea. Así que podemos agregar otro acto de innovación y audacia sin precedentes en la carrera de McGregor. Babe Ruth predijo su jonrón en la Serie Mundial de 1932, pero ni siquiera él hubiera tenido el descaro de predecir un golpe que funcionó tan mal.