Un psicólogo de prisiones explica cómo trata a asesinos y violadores
Kazenmaier en su escritorio. Todas las fotos por el autor
crimen

Un psicólogo de prisiones explica cómo trata a asesinos y violadores

“Tengo que sentir aprecio por mis pacientes; si no, no podría trabajar con ellos”.
08 Mayo 2017, 4:00am

Este artículo se publicó originalmente en VICE Alemania.

Uwe Kazenmaier se reúne a diario con un buen número de asesinos, violadores y delincuentes violentos. Aunque los delitos que han cometido son distintos, todos ellos tienen algo en común: el Gobierno alemán los considera lo suficientemente peligrosos como para no solo encerrarlos en prisión, sino también para someterlos a terapia psicológica. Como psicólogo de la Institución Terapéutica Social de una presión de Berlín, Kazenmaier está a cargo de las sesiones terapéuticas con estos presos.

La terapia psicológica intensiva para delincuentes violentos es un método que se emplea en Alemania desde la década de 1970 y su objetivo es evitar que los reos vuelvan a delinquir una vez puestos en libertad. El método parece funcionar: las estadísticas demuestran que en los sujetos que han recibido terapia social, existen tres veces menos posibilidades de reincidencia que en el resto de casos.

El módulo en el que trabaja Kazenmaier está separado del edificio principal, pero sigue siendo una prisión. Sin embargo, aquí se permite a los reclusos pasear libremente por los pasillos incluso de noche y las celdas no se cierran. Aunque oficialmente no está permitido, los presos incluso pueden visitarse unos a otros. "Para el personal de la clínica es interesante observar cómo se comportan los pacientes, una vez que hemos trazado claramente una línea", me explica Kazenmaier mientras me conduce por uno de los pasillos. "¿Alguien va a decidir cruzar esa línea o no?". Su despacho se encuentra justo al lado de las celdas de sus pacientes, y es allí donde se desarrolló la siguiente entrevista.

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VICE: ¿Alguna vez tienes miedo de tus pacientes?
Uwe Kazenmaier: La mayoría de los psicólogos seguramente te dirán que no temen a sus pacientes, sino que los respetan, pero si te soy totalmente sincero, por supuesto que sentimos miedo. Si les diera por hacer algo, no tenemos ninguna posibilidad. Si tú y yo fuéramos andando por este pasillo ahora mismo y cinco presos quisieran matarnos de una paliza, nadie podría ayudarnos. Da igual lo rápido que actives las alarmas, los guardias no llegarían a tiempo. Pero bueno, sería incapaz de trabajar aquí si tuviera siempre el miedo instalado en el cuerpo.

¿Y alguna vez has corrido peligro?
Bueno, me he sentido amenazado. Hace unos años, al antiguo gerente de esta institución lo agredieron con unas tijeras en el pasillo. Los guardias a veces también sufren agresiones, pero son casos excepcionales. Los hombres que hay aquí no están locos, son delincuentes, por lo que son muy conscientes de lo que pueden perder.

¿Consideras que los delincuentes violentos merecen recibir terapia psicológica financiada por el estado?
No lo hacemos por ellos, sino por la sociedad. Nuestro objetivo no es conseguir que los presos sean más felices, sino menos peligrosos. En cualquier caso, una cosa lleva a la otra. Pero el hecho de que un preso tuviera una relación complicada con su madre solo es relevante si ello lo convierte en un peligro para la sociedad.

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