Este año le pertenece a Joseph Kony, el líder del ejército más desquiciado del mundo, el Ejército de Resistencia del Señor.Por lo general, cuando uno piensa en Uganda, lo primero que le viene a la cabeza es Idi Amin, un hombre cuya imagen como dictador no fue más que una exageración suya. Robar, mutilar y beber la sangre de tu enemigo, es más fácil en África que en cualquier otro lugar del mundo, como lo demostró Idi Amin en Uganda. Sin embargo, una persona que se divierte arrojando a sus enemigos a los cocodrilos, cual carnicero enloquecido, no suele permanecer mucho tiempo en el poder.
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El verdadero asesino en Uganda era en realidad el seguidor de Amin, un supuesto moderado, Apollo Milton Obote. Cuando se trata de aniquilar a poblaciones enteras, un hombre debe usar traje, referirse a sí mismo como un político democrático y mantener feliz a la prensa occidental. Después empieza el baño de sangre. Las personas consideradas abiertas y moderadas, siempre son las más eficientes al momento de matar.Apollo Milton Obote era una persona de dicho calibre. En septiembre de 1980, año y medio después de que Amin huyera del país, Obote resultó electo. A partir de entonces comenzó a abogar por el cambio, usaba trajes hechos a la medida y hablaba sobre el progreso y la libertad. Poco tiempo después se deshizo del traje, se remangó y se puso a trabajar.
Un día de trabajo cualquiera bajo el mandato de Apollo Milton Obote.Cuando algunos dijeron que las elecciones habían sido fraudulentas y empezaron a generar problemas, simplemente envió a su ejército para acabar con todo rastro de vida en Luwero, donde había empezado la rebelión. Se estima que han muerto unas cien mil personas durante choques entre Obote y las guerrillas. ¿Lo sabías? No, claro que no; pasó en un pequeño agujero en África, y en Occidente nos importa un carajo.Los sobrevivientes de esta masacre se reunieron en la selva y siguieron luchando, mientras su líder, Museveni, huía furtivamente hacia Europa. Para sorpresa de todos los involucrados en la guerra, los sobrevivientes ganaron. Mientras las tropas de Obote huían a falta de un líder, Museveni regresó a tiempo para participar en la fiesta de celebración y tomar el control de Uganda, control que todavía tiene y que se rehúsa a ceder. Aunque quizá ya no sea necesario porque, aunque está acusando de múltiples crímenes de guerra, sale a dar sus discursos con trajes hechos a la medida y tiene muchos amigos en Occidente.
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Los restos de las tropas de Obote huyeron hacia el norte y, en su desesperación, se unieron a Alice Lakwena, una mujer con problemas mentales que se considera un nexo espiritual con visiones cristianas, esotéricas y escatológicas mezcladas con los mitos tradicionales, y con una ideología de pureza moral. Bajo el nombre de "Movimiento del Espíritu Santo", el grupo reanudó su lucha contra Museveni, pero esta vez incluyó un par de "trucos y tácticas" bajo manga, los cuales parecen haber sido el resultado de la deteriorada situación mental de Lakwena. Los soldados usaban amuletos que se supone detenían las balas, marchaban en formaciones en forma de cruz y se bañaban en aceites sagrados para hacerse invencibles. Para cuando estos pobres se dieron cuenta que sus grandes tácticas no eran más que un montón de estupideces, ya estaban agonizando. Por eso no fue una sorpresa cuando los derrotaron nuevamente de forma brutal en 1987.En ese momento de la historia, empezó la era de Joseph Kony. Él, igual que los demás, llegó al poder en África justo después de la locura. Algunos dien que Kony visitaba una montaña en Uganda una vez al año para recostarse a tomar el sol en el pico más alto durante un par de días, hasta quedar completamente cubierto de termitas rojas que le mordían la piel. Después, pasaba un par de semanas meditando en una cueva. Este hombre, quien se rumora que se casó con 88 mujeres y tuvo 42 hijos (un pequeño ejército), reunió a lo que quedaba de los soldados del Ejército de Resistencia del Señor y creó un ejército de resistencia total. Desde la creación de este frente, las tropas han recibido apoyo logístico y financiero de Sudán. Como recompensa, el ejército acaba con las minorías cristianas que se rebelan contra los árabes en el norte del país. Es un baño de sangre de dimensiones bíblicas y aun así, en Occidente, no nos llama la atención.
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Uno lo puede resumir de esta manera: Kony, con su ideología cristiana, ayuda con su Ejército de Resistencia del Señor a los musulmanes de Sudán para aniquilar a las minorías cristianas en todos los pueblos. La religión está bien y todo, pero al final se trata de saquear, destruir y descuartizar.Al cabo de dos décadas de viajes ininterrumpidos de Kony por Uganda, Ruanda, Sudán y Congo, llegaron un par de héroes autoproclamados a salvar el mundo, quienes pusieron de moda oponerse a la sangre y a la violencia en el corazón de las tinieblas. Con esas bases recibieron un montón de publicidad por atacar a un güey que, se sospecha, está escondido con sus tropas en la selva del Congo. Pero, seamos sinceros: dar un "Me Gusta" y poner algunos comentarios en Facebook no llevará a Joseph Kony, un hombre que se baña con termitas sólo por diversión, a la Corte Penal Internacional.Pero gracias a Kony 2012, la gente se puede jactar de un idealismo ambiguo, al menos hasta que alguien confirme que Invisible Children, Inc. recibió miles de dólares de la Fundación Cristiana de Estados Unidos, una organización que en la última década ha sido conocida como una ferviente promotora de políticas homofóbicas, creacionistas y derechistas. Sorprendentemente, la fundación apoya a las personas que luchan contra Kony, pero también apoya al gobierno de Uganda, el cual busca implementar una ley para "matar a todos los homosexuales".
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