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Cultură

Refugios para el fin del mundo

O también puedes suicidarte ahora en tu casa. ¡Y es gratis!
12.1.13

Si todavía no tienes refugio para cuando llegue el próximo fin del mundo (lee lo que nos dijo Jaime Maussan), aún puedes obtener uno por menos de 50 mil dólares en Nebraska o en Rockie, ya que los de Indiana ya están agotados. Además siempre podrás usar tu refugio en caso de desastre natural, revueltas anárquicas o cualquier enfermedad global que azote al mundo en este “principio del fin”, como lo califican los responsables de la compañía Vivos Group, encargada de difundir y vender estos albergues apocalípticos.

En Estados Unidos, la empresa responsable de la página terravivos, a través de la que se realizan estas compras, propone asilos a precios inmejorables. Pero para ser seleccionado entre los felices acreedores de alguno de estos bunkers, no es suficiente con pagar los 35 a 50 mil dólares necesarios para reservar un cupo personal. Entre otros criterios, debes ser experto en algún  arte útil en caso de desastre final, ya sea en agricultura, herrería, medicina, destreza militar o alguno de las 17 opciones disponibles en la aplicación de membresía de la página de Vivos.

En caso de ser seleccionado por el comité, la empresa vivos tiene espacios para tus familiares, con un precio de solamente 25 mil dólares por niño que te acompañe, e incluso tiene previsto un espacio para tus mascotas, las cuales sólo necesitarán disponer de un año de comida y de un acondicionamiento correcto para una viva prolongada bajo tierra, en compañía de otros sobrevivientes.

Si eres agorafóbico, Vivos te propone también unos refugios familiares un poco más caros, que te permitirán preservar la perennidad e intimidad de tu familia.

Por si hacían falta argumentos para convencerte, los responsables de la página han creado o rescatado en la red diversos videos que explican a detalle las razones, científicas o no, por las que el fin de los tiempos se acerca, y por las que deberías comprar un bunker a precio asequible, mientras el presidente de Estados Unidos y sus principales secretarios —de acuerdo con uno  de los videos— crean los suyos propios, en completo secreto.

Sin embargo, en la red han empezado a surgir algunas voces que contestan la verdadera utilidad de estos sitios en caso de una emergencia real. El sitio www.2012hoax.org por ejemplo, ha detallado las razones por las que supone, no sería posible vivir en estos asilos subterráneos suficiente tiempo para sobrevivir a una verdadera catástrofe.

Un breve cálculo detalla que una persona en descanso precisa, aproximadamente, de un metro cúbico de oxigeno para respirar durante dos horas. De acuerdo con la NASA, son necesarios 67.32 libras de comida, aire y agua para mantener a un astronauta durante un día. Por lo que si Vivos declara que pueden sostener a 200 personas durante un año, según el sitio, se necesitarían 67.32x200x365=4.914.360 libras (aproximadamente 2,500 toneladas) de víveres para mantener a todas estas personas.

De la misma forma, el sitio hace énfasis, en los problemas de electricidad que enfrentaría Vivos a la hora de acoger tanta gente bajo tierra durante un largo episodio de tiempo. Y precisa que en la página de miembros de la organización —a la que uno accede una vez que ha sido seleccionado por el comité cuyos criterios son mantenidos en secreto—, se enfatiza el hecho de que los complejos se terminarán de construir una vez que se habrá alcanzado una masa crítica de personas interesadas en comprar los refugios y que en ese momento será cuando vivos acabará la construcción, el equipamiento, el detalle y el almacenamiento de recursos necesarios para la sobrevivencia de los compradores.

El fundador y CEO  de la compañía, Mr. Robert Vicino, a través de su representante Barbi Grossman, afirma que hasta el momento, seis refugios masivos han sido construidos en la red de la organización. Detalla que el área de almacenamiento ya ha sido provista con 75 pies cúbicos de comida por persona, para un año, tomando como base la necesidad de 2,500 calorías por día, por persona. También añade que su sistema de filtración de aire “NBC” proveerá aire recuperado de la superficie en una cantidad de 30 pies cúbicos por persona, por minuto.

Este sistema, de acuerdo con Vivos, purifica al 99.999 por ciento del aire en caso de que cualquier radiación, contaminante químico o biológico se llegara expandir sobre la superficie de la Tierra. Además Vivos ha asegurado en sus construcciones un mínimo de 150 pies cuadrados de área “efectiva” por persona.

En el mismo texto, la gente de Vivos asegura no tener afiliación política ni religiosa alguna, y no ser más que una red de bunkers en las que cualquiera de sus miembros pueda buscar refugio en caso de un evento catastrófico. Y aunque no creen que el 21 sea el día del Armagedón, sí están seguros que lo que se está viviendo es el principio del fin.

Visto de este modo, Vivos es una simple agencia de bienes inmobiliarios que provee a sus comprados de un refugio seguro en el que podrán disponer de confort, seguridad, comida y otros víveres, en caso de eventos catastróficos futuros.

Por ello, concluyen, no hay razón alguna para que sus clientes necesiten hacerse reembolsar  los 50 mil dólares invertidos en este refugio, ya que lo que están proveyendo no es un seguro acerca de un presunto apocalipsis maya, sino un asilo para eventos que suponen, van a empezar a surgir en un futuro próximo.

Aquí el escenario planteado por la compañía:

Por si no están convencidos aún, o si el bolsillo no les alcanza, existe una cofradía sionista que también pone a la vente otro tipo de refugios, pero que no han contestado a nuestras peticiones de contacto hasta el momento, en esta página.

En el sitio de CNN, que también realizó un trabajo sobre esta agencia de bienes inmobiliarias, muchos de los usuarios comenzaron a cuestionar la utilidad de vivir seis meses antes de fallecer en este bunker por las radiaciones que invadirán al planeta, o el interés de quedarse a vivir indefinidamente bajo tierra en lugar de suicidarse con el resto de la humanidad. Pero esto ya es otra discusión.