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Vice Blog

BASURAS DE OFICINA: GENESIS

1.12.09

Ah… Los beneficios de trabajar bajo la influencia. Diciembre ha llegado, el último mes de la primera década del nuevo siglo comienza su fin y es hora de mandar a la verga todo ese pinche trabajo tedioso y obtener un poco más de esa sana y clásica diversión callejera : players, whisky, apuestas confusas, Buds frías, cura chila, y ¡dados!

Las ganancias del día no fueron tan altas como las de tirar una silla por la ventana de nuestra oficina en el piso 10 de Masaryk, pero aprovechando que el Director nos engañó a todos con una supuesta infección en el estómago para huir con una nalguita, los elementos VICE restantes corrimos al Seven más cercano, asaltamos el anaquel de Buds, envolvimos nuestros males con sábanas blancas, cerramos con llave, y nos dispusimos a tener una buena sesión de dados callejeros estilo Norte.

La primera ronda comenzó con todos los jugadores hasta el culo. Logramos que el Editor sacará esa botella de whiskey canadiense que "secretamente" guarda en su último cajón e hicimos un par de shots antes del primer bote de cerveza. El segundo lo detallamos con olor a tabaco y maconha; el tercero incluyó una especie de pre-blackout con AC/DC de fondo, discusiones acaloradas sobre quien sería el primer tirador, arreglos de apuestas, shots shots shots, y literalmente todo el pot sobre la mesa. Las reglas eran simples: Evitar un 2, 3, u 11 en tu primer tiro, caldear al resto de los jugadores para aumentar las apuestas, buscar ese 7, y tratar de mantener el equilibrio durante cada tiro.

Ahora, para todos aquellos puritanos anti-azar, lo interesante de los dados callejeros radica en que es un juego diseñado específicamente para huevones que gustamos de perder el tiempo en compañía de los amigos. Entre tiro y tiro, no solo son las apuestas las que se elevan: el nivel de idiotez y plática sin sentido se incrementa proporcionalmente a la cantidad de estupefacientes que ingieres durante el juego.

En lo personal, me jodieron de lo lindo. Para la tercera ronda, mis bolsillos estaban tan vacíos como el alma de una perra de Televisa. Sospecho de una canasteada a mi cerveza, pero el resto de mis compañeros de oficina juran que la falta de coordinación camino a casa se debió totalmente a la falta de comida. ¿Quién ganó? No lo se. Recuerdo que para la última ronda las apuestas incluían un iPod, un cuarto de botella de whiskey, trescientos devaluados, un celular, un cien, y un encendedor.

[Update] La ganadora: