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Noisey

Por qué la música digital debería ser gratis

La lógica parece la siguiente: antes se pagaba por la música y ahora hay gente que lo obtiene sin pagar. Esa gente debe ser encadenada y enviada a galeras. Como todos sabemos, ese planteamiento está mal.
15.4.16

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Desde el inicio del siglo XXI, la 'piratería' ha sido algo que ha acechado a la industria musical como un depredador malvado que amenaza con enviar a cientos de familias a la calle. La lógica era la siguiente: antes se pagaba por este producto (música) y ahora hay gente que lo obtiene sin pagar. Esa gente debe ser encadenada y enviada a galeras. Como todos sabemos, ese planteamiento está mal.

La música digital tiene una particularidad que comparte con todos los demás productos digitales: tiene un coste marginal cero. Eso significa que una vez que creas una unidad, crear más es gratis. Es decir, si fabricas un coche, fabricar el segundo te sigue costando dinero. Tienes que pagar a los trabajadores, piezas etc para duplicar ese mismo coche. Si creas un mp3, duplicarlo es gratis.

Imagínate que a un músico, entre costes de estudio y equipo, le cuesta 1000 euros hacer un disco (pongo mil al azar). Hacer infinitas copias digitales de ese disco no le cuesta absolutamente nada. Esa abundancia de producto (prácticamente) ha destruido el mercado. Puedo obtener un mp3 de forma fácil y gratuita: no siento ninguna necesidad de pagar por ellos. Ya no hay necesidad de comprar o vender un producto que carece de valor. Por lo tanto, la música digital debería ser gratis.

Algunos músicos o fans de la SGAE argumentarán que crear música sigue costando dinero, y eso es completamente cierto. Pero la forma de recuperar ese dinero no es exigir cobrar por algo que no tiene coste ninguno. En cuanto mencionas que la música digital no tiene ningún valor, la crítica suele ser algo tipo "tiene un coste emocional/físico/artístico" y se produce un fenómeno un poco irónico: se usan argumentos completamente anti-económicos para defender un interés económico.

"Ese disco que tienes en el ordenador técnicamente no me ha costado nada, pero eh, el valor sentimental del respeto al músico y la salvaguarda de su lugar en la sociedad como testigo cultural debe ser recompensado con $9.99"

Una solución a priori sería organizar un kickstarter con el coste de componer la primera copia de tu disco, u ofrecer la opción de bandcamp de pagar lo que quieras. Solo son dos ejemplos que se me acaban de ocurrir. Pero hacer que toda la música digital sea gratuita obedece un propósito mayor que ahogar mi ordenador en remixes ragatanga de "Work".

Todas las innovaciones tecnológicas desde el inicio de la Revolución Industrial han sido empleadas y diseñadas para servir a la acumulación de capital. Es decir, los inventos no tenían como objetivo hacer la vida más fácil al trabajador o al consumidor, sino mejorar la productividad de la empresa y aumentar los dividendos del accionista.

La tecnología siempre ha tenido la virtud de ser capaz de liberar a los humanos del trabajo. A diario hacemos cosas sencillas que hace 20 o 40 años habrían involucrado un buen puñado de trabajadores. Desde llamar por teléfono sin tener que hablar con la operadora a comprar por internet sin necesidad de dependientas o almacenes, leer el periódico sin necesidad de kioskero o que alguien lo lleve de un sitio a otro, o escribirle a un amigo sin tener que involucrar al jodido sistema postal entero.

A pesar de ello, no conocemos a gente que haya sido capaz de retirarse holgadamente porque su trabajo ha sido sustituido por una máquina. Más bien todo lo contrario: las perspectivas de empleo del mundo entero empeoran cada año, el poder de los trabajadores no es ni sombra de lo que fue y el poder adquisitivo de las familias lleva décadas hundiéndose.

¿Por qué, a pesar de todas las mejoras en tecnología y productividad, la gente vive peor y con menos dinero? Porque la tecnología ha estado orientada a favor de los CEOs y los accionistas, no del trabajador medio. Por poner un ejemplo que lo ilustre (y para demostrar que esto es fruto del cambio tecnológico y no de la Crisis) en 1979, un CEO cobraba 29 veces lo que cobraba un trabajador de planta. En 1988, 93 veces más.

Pero volvamos a internet y la música. Disponer de música de forma instantánea y gratuita es el primer ejemplo en el que por fin, el público está recuperando control sobre una tecnología y usándola para favorecer al consumidor en detrimento del accionista. Por primera vez, en vez de rendir ciegamente una nueva tecnología a los intereses de la empresa, gracias a su naturaleza democrática y caótica, internet se está usando para repartir la abundancia de bienes de forma equitativa y gratuita. Obviamente el impulso empresarial es ilegalizar, censurar y demonizar esto. Internet, como toda nueva tecnología, debe ser empleada para aumentar productividad, eficiencia y beneficios.

Estamos ante una oportunidad única de crear un precedente para toda la tecnología del futuro; dejando claro que las innovaciones deben de ser usadas para favorecer a toda la sociedad. Al fin y al cabo, inventos como internet (y una buena parte de las nuevas tecnologías) se crearon con los fondos públicos de nuestros impuestos.

Muchos estaréis pensando "todo eso esta muy bien pero de qué mierdas van a comer los músicos que regalen sus #mp3ses". La respuesta más inmediata sería de los conciertos, discos físicos, publicidad etc, pero la respuesta real es que la cantidad de dinero que van a ganar directamente de su trabajo va a descender inevitablemente. Pero no solo los músicos. En cuanto las impresoras 3D se popularicen, el mercado de todo tipo de objetos simples, desde vajillas hasta muebles (lo siento no he estado muy inspirado en esos dos ejemplos), va a ir desapareciendo.

Las comodidades se abaratarán hasta el punto de ser gratuitas y el trabajo será más y más innecesario. Un estudio de la universidad de Oxford demostró que prácticamente la mitad de los empleos de Estados Unidos pueden ser sustituidos por robots.

Por lo tanto, si queremos vivir en una utopía en la que no haga falta trabajar para vivir y podamos disfrutar de todo tipo de comodidades de forma gratuita, hacer que la música digital sea gratis es el primer paso. El siguiente sería expandir la gratuidad al resto de bienes digitales y exigir una renta básica universal, que redistribuya equitativamente los beneficios generados por la tecnología pública.

La música gratis no es un capricho egoísta: es un hito en la historia y la exigencia de poner la tecnología al servicio de la sociedad.

Lecturas:

El Fin del Trabajo - Jeremy Rifkin

Inventing The Future: Post Capitalism and a World Without Work - Nick Srnicek & Alex Williams

The Entrepreneurial State: Debunking Public vs. Private Sector Myths - Mariana Mazzucato

Nicolás Prados escribe en Young Vibez.