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Capullos de rosa anales

“Huele a sangre y sabe a carne cruda.” Así describe Sheena Shaw, estrella del porno de 29 años y reina del anal extremo, el atractivo primigenio del rosebud, una práctica de sexo anal extremo que está ganando popularidad en la industria del porno...
25 Junio 2014, 1:57pm

“Huele a sangre y sabe a carne cruda. No es algo que se vea a menudo, pero tiene algo que te toca la fibra.” Así describe Sheena Shaw, estrella del porno de 29 años y reina del anal extremo, el atractivo primigenio del rosebud, una práctica de sexo anal extremo que está ganando popularidad en la industria del porno, provocando erecciones y náuseas por igual.

El término inglés rosebud significa literalmente “capullo de rosa”. Pero ahí acaban las similitudes con el romanticismo y con esta hermosa flor. De hecho, esta especialidad, que Shaw domina con maestría, no es otra cosa que un prolapso rectal, una protusión de las paredes del recto, de forma que este sobresale por el ano, mostrando el tejido mucoso y rosado como si de una rosa del desierto se tratara (como la de Sting).

Las prácticas anales extremas como los rosebuds, el fisting, los enemas y el ass gaping no son nada nuevo para los amantes de este género. Lo curioso es cómo se han popularizado, dejando de ser un género minoritario para pasar al mainstream del porno. “Hay muchas presiones para que hagamos sexo anal”, afirma Sheena. “Es la cultura la que marca lo que nos gusta y lo que no.”

Lo que antes era tabú ha pasado a ser un básico y el público se está dando cuenta. En un hilo del foro en línea Adult DVD Talk titulado “Razones del aumento de las escenas de prolapso anal”, un usuario comentó: “Prolapso anal: hubo una vez en que era exclusivo... de chicas que habían hecho demasiadas escenas de doble penetración anal (Ava Devine, Amy Brooke: hablamos de vosotras). Pero ahora son cada vez más frecuentes, incluso en actrices recién llegadas al mundo del cine porno.” Entonces, ¿a qué se debe este repentino florecimiento de capullos de rosa? Este mismo usuario aventuró que quizá antes las actrices que hacían escenas de sexo anal no mostraban el prolapso a la cámara. “Ahora lo muestran porque hay aceptación y más demanda.”

Efectivamente, las grandes productoras como Evil Angel han empezado a realizar cintas de sexo anal extremo de gran calidad con estrellas del porno muy reconocidas. Cuando surge una tendencia como esta, se inicia un bucle de autoperpetuación que garantiza su proliferación continua. “Cuando lo hace una estrella porno muy guapa, se convierte en una escena legendaria entre los fans del anal extremo, ofreciendo más oportunidades a otras chicas que pueden y quieren hacerlo”, afirma el director Jay Sin, afincado en California. Él ha vivido el fenómeno de primera mano: películas como Deep Anal Abyss, Anal Acrobats y Anal Buffet se han convertido en producciones de culto. (Anal Buffet va por su novena secuela.)

La conclusión de que todo el mundo, desde tu jefe hasta el raro de tu tío, se ponga cachondo viendo a chicas enseñando las tripas por el culo, es un tanto inquietante y simple. Quizá la demanda de este tipo de prácticas se deba al impacto de internet en la industria del porno, en la que la agresividad ha ganado terreno en las últimas décadas.

El principal problema del sector comercial es la ingente cantidad de vídeos de aficionados que pueden descargarse gratuitamente desde páginas web de streaming. ¿Por qué desembolsar dinero para comprar una película cuando puedes ver miles de vídeos de parejas montándoselo en su dormitorio solo con un clic? Como respuesta, la industria ha recurrido a mercados de nicho que no se encuentran tan fácilmente por internet de forma gratuita. Aunque es cierto que cualquiera puede comer polla como la que más, no todas pueden provocarse un prolapso a petición.

El bloguero Mike South, conocido como el “rey del cotilleo del porno”, afirma que con este giro hacia el extremo del sector del porno, la industria se está alejando de sus fieles seguidores, quienes se escandalizarían ante la visión de un rosebud. Cuando empezó en el negocio en 1992, como director y actor porno, las productoras sacaban películas con tremenda facilidad, según afirma South. Con un mercado tan saturado, había que hacer algo distinto para llamar la atención. “Inicialmente era algo bastante inocente, como gang bangs, escenas anales y cosas así”, recuerda. “Luego vino la moda de vestir a las chicas como adolescentes y filmarlas en columpios, escenas en las que las forzaban a tener sexo oral hasta que vomitaban, sexo anal forzado... Cuanto más incómoda parecía la chica, más premios recibía la producción.

“Las productoras de porno son como mirlos posados en un cable de teléfono”, explica. “Cuando uno se va volando, el resto le sigue.”

Las chicas que pueden provocarse un prolapso anal tienen, por tanto, cierta ventaja para desmarcarse de la competencia. No es difícil llegar a dominar la técnica del prolapso. Simplemente hay que insertar objetos de gran tamaño en el culo de forma prolongada hasta que las paredes rectales están tan flojas que al empujar puedes sacarlas por el ano. Sheena afirma que la sensación es similar a la del parto. Son muy pocas las chicas que pueden provocárselo en frío. La mayoría tiene que prepararse la noche anterior, durmiendo con tapones anales para dilatar el ano. También realizan ejercicios para controlar la zona abdominal y ser capaces de relajar los esfínteres y los músculos del suelo pélvico a la vez que contraen los músculos del abdomen. “Ojalá me doliera, todavía, pero no”, explica entre risas.

Sin embargo, provocarse prolapsos anales puede resultar extremadamente peligroso. Pocas actrices están dispuestas a perder a sus fans admitiendo estos riesgos, pero el uso reiterado de esta práctica puede provocar problemas intestinales. Aunque la mayoría de las actrices asegura tomarse periodos de descanso, ni siquiera estos son suficientes para que todo vuelva a su sitio. En esos casos, la única solución para reparar un culo con pérdidas es la cirugía rectal, que suele practicarse a los ancianos.

El problema es que, en una industria en la que el boca a boca tiene más peso que los hechos, son muchas las actrices que prefieren ignorar los riesgos a largo plazo de esta práctica. “Cuando empecé a hacerlo, no era consciente de las consecuencias”, asegura Sheena. “La gente decía, ‘eso es un mito’. Pero conozco a mujeres a las que les ha dolido, que tiene fisuras y desgarros en el culo.”

Roxy Raye, foto cortesía de RoxyRaye.com

Roxy Raye, otra de las reinas del anal especializada en rosebuds, tiene fe en la invencibilidad del poder del físico. “No me preocupan las consecuencias a largo plazo. Llevo seis años haciendo esto y siempre me he recuperado muy bien”, asegura. “La gente no sabe lo elástico que es el músculo del culo. Quizá me convertiré en el primer conejillo de indias con quien estudien los resultados dentro de 10 o 15 años.”

Probablemente Jay Sin constituya el mejor ejemplo de la postura de la industria del porno ante los posibles efectos secundarios de la práctica del prolapso. Sin ha dirigido a Roxy en varias de sus películas. “Si hay efectos secundarios, no pasa nada”, dice con un tono displicente. “Puede dejar de hacerlo.”

En cierto modo, las actrices porno que se provocan prolapsos son como jugadores de fútbol, soportando lesiones físicas reiteradas para nuestro entretenimiento, con la salvedad de que ellas prácticamente nunca cobran más por ello. Cuando le pregunté a Sheena qué recursos tendría a su disposición en caso de que se lesionara durante el rodaje, me contestó que “nadie habla de eso. Te hacen firmar descargos de responsabilidad antes de hacer ese tipo de escenas. No puedes pedir indemnizaciones”.

Respecto a qué les ocurre a las actrices cuando dejan el negocio, South explica con desánimo que estas mujeres están completamente desamparadas en caso de sufrir complicaciones a causa de su anterior actividad. “A las productoras no les importan las actrices.”

Quizá el único recurso para las futuras hornadas de estrellas del rosebud sea el consejo de las más experimentadas. Sheena Shaw recuerda que Amy Brooke, legendaria veterana del anal, advertía a las chicas más jóvenes de en qué se metían. “¡Chicas, como sigáis haciendo esto, vais a acabar haciendo anuncios de pañales para adultos!”

Para los que estéis interesados en ver un rosebud en todo su esplendor, aquí tenéis un vídeo titulado Anal Acrobats Extreme Prolapse”, de PornerBros.com.

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