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¿El programa espacial chino es una amenaza real para Estados Unidos?

¿Estás listo para una nueva carrera espacial?

¿Estás listo para una nueva carrera espacial? Parece que la carrera entre China y Estados Unidos es inminente. China lanzó su misión Shenzhou 9 el mismo día que el avión espacial X-37B de la Fuerza Aérea estadunidense aterrizó en California. Mientras la carga del X-37B fue declarada información clasificada, no queda claro si el aterrizaje de la nave espacial fue para evitar al Shenzhou en órbita, sin embargo los rumores abundan en internet sobre la relación entre ambos eventos. Lo que nos lleva a la gran pregunta: ¿el programa espacial chino representa algún tipo de amenaza real para Estados Unidos?

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La misión Shenzhou 9 es apenas la cuarto misión tripulada del programa espacial chino. Es una nave espacial con un módulo de descenso, uno orbital y uno más de instrumentos. Es parecido al Soyuz ruso. Las misiones tripuladas podrán ser algo nuevo para el programa espacial chino, pero éste tiene sus raíces en el programa espacial soviético de la Guerra Fría.

Poco tiempo después de su fundación en 1949, la República Popular China entró al Tratado de Alianza y Amistad entre China y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Esto dio a China un fuerte respaldo tecnológico; cuando Estados Unidos amenazó con atacar a China con bombas nucleares durante la Guerra de Corea, el país desarrolló su propio misil con base en un cohete R-2 soviético.

El tratado chino-soviético se disolvió en 1960, pero China se quedó con los conocimientos adquiridos sobre cohetes modernos. El 24 de abril de 1970, China puso un satélite en órbita, convirtiéndose así en el tercer país en lanzar su propia tecnología; le siguió un segundo satélite el 3 de marzo de 1971. El 15 de marzo de 1971, los astronautas chinos se unieron al programa espacial, pero ninguno habría de volar durante décadas.

El

Shenzou 9

completó con éxito las operaciones de acoplamiento en órbita.

No fue sino hasta 1992, cuando el Proyecto 921 fue autorizado, que las misiones espaciales tripuladas ganaron aceptación en China. El proyecto sentó las bases tanto para el envío de astronautas chinos a órbita como para la eventual estación espacial china. Basado en la tecnología del Soyuz, el programa Shenzhou comenzó con un vuelo no tripulado, seguido de un vuelo con animales, antes de enviar al primer astronauta chino a órbita en 2003.

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Los avances han sido lentos pero constantes desde entonces. Sólo ha habido otras tres misiones Shenzhou tripuladas desde entonces (una en 2005, otra en 2008, y la última este año), pero el país ha hecho avances con su estación espacial. El módulo Tiangong 1, un prototipo de la estación espacial que el país espera tener en el espacio, se lanzó a órbita en septiembre pasado. Durante el fin de semana, el Shenzhou 9 se acopló de forma automática a la estación, antes de que la tripulación se trasladara con 300 kilos de suministros para su estancia de diez días.

La misión lleva a una pregunta obligada: ¿por qué quiere China su propia estación espacial en órbita cuando ya hay una llamada “internacional”? La respuesta más corta es porque Estados Unidos no quiere trabajar con China en el espacio. China envió su solicitud para participar en la ISS y ofreció su cohete espacial Shenzhou como una alternativa para los astronautas del mundo, pero Estados Unidos se negó a aceptar la oferta.

El

X-37B

es uno de los aviones espaciales más celado en el arsenal estadunidense.

A algunos miembros del Congreso les molesta la cercanía del programa espacial chino con su ejército. “Algunos de nuestros socios internacionales quizá desconozcan que el programa espacial ‘civil’ chino es dirigido por el Ejército Popular de Liberación”, dijo Frank Wolf en una carta al administrador de la NASA, Charles Bolden, agregando que los chinos llevan décadas robando secretos espaciales. “Cualquier esfuerzo por involucrar a los chinos en el programa espacial sería un error, y no estaría en el interés de la nación”, concluyó.

El líder de la agencia espacial rusa, Vladimir Popovkin, tomó una posición distinta y declaró que las puertas de su programa “están abiertas”. Eventualmente, llegará el día en que China se una a India como uno de los nuevos participantes en la ISS. Lo que eso significa, dada la historia de Rusia con China, es imposible de predecir.

¿Cómo entra el X-37B en todo esto? Bien, pues se especula que la órbita terrestre baja es una extensión de la discusión diplomática entre China y Estados Unidos sobre Taiwán: China quiere el control de la isla mientras que Estados Unidos apoya a la nación en su lucha por la libertad. Hay quienes sugieren que el país que domine la órbita terrestre baja tendrá alguna especie de ventaja en la actual disputa. Si algo de esto es verdad, entonces el aterrizaje del X-37B justo antes de la llegada del Shenzhou 9 a órbita, podría haber sido intencional. Pero también podría tratarse de una simple coincidencia. La misión había llegado a su fin y los ingenieros tenían una ventana de oportunidad para el aterrizaje entre el 11 y el 18 de junio. El 16 de junio fue un día despejado en California.

Sea cual sea la dinámica de este extraño triángulo entre China, Estados Unidos y la carrera hacia el espacio, está claro que la tecnología espacial no puede escapar a la política. Así como la NASA fue creada para lidiar con los soviéticos durante la Guerra Fría, las acciones espaciales chinas podrían deberse más a una estrategia política que una necesidad de explorar. Pero para los fans de la exploración espacial, los avances tecnológicos de China son fascinantes. Siempre es emocionante tener a otro país y a otra agencia especial contribuyendo al desarrollo de nuestras posibilidades como especie y ampliando nuestro conocimiento del mundo que nos rodea. Después de todo, estamos juntos en este planeta.