Todas las fotografías cortesía de Beatriz Millón

Crónicas de los gitanos de El Cabanyal de Valencia

Beatriz Millón trata de devolver la memoria a la comunidad a través de su proyecto "Quien pena, ríe".

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jun. 29 2016, 3:00am

Todas las fotografías cortesía de Beatriz Millón

La artista Beatriz Millón tiene un fuerte vínculo y un gran compromiso con el barrio valenciano de El Cabanyal. "Me mudé allí en 2013, desde el mismo momento que empecé a habitarlo fui consciente de la profunda brecha entre pueblos dentro de un espacio tan acotado. La brutal ausencia de relación que existe entre payos, gitanos y gitanos rumanos... entre vecinos. Por no hablar del racismo que sale desde las calles y habita en cada hogar". Ahora, la comunidad gitana es la protagonista de su proyecto multiplataforma Quien pena, ríe.

"Decidí mudarme en 2014 a los Bloques Portuarios, más conocidos como El Clot, dando un paso en pro de la convivencia. El segundo o tercer día conocí a Gloria en el portal de la escalera, cuando le comentaba a mi compañero de piso que a su hijo lo habían expulsado del instituto en los primeros días del curso escolar por no llevar los libros de texto. Así empezó mi relación con la población gitana, conviviendo con ellos: por las tardes comiendo pipas, en los juzgados con casos de desahucios, en las comidas, en los rastros, en los cultos... A día de hoy, sigo conviviendo y formando parte de esta comunidad", nos cuenta Beatriz.

Sobre desigualdades, pobreza, tradición, herencia y dignidad habla su trabajo. Ahora charlamos con ella para que nos lo explique en profundidad.

VICE: ¿Con qué objetivo surge Quien pena, ríe?
Beatriz: Principalmente surge con el objetivo de promover una nueva visión de la población gitana, erradicando los estereotipos que desde la infancia somos portadores, tanto payos como gitanos. Para ello era importante impulsar la autorepresentación, dejar de fotografiar al gitano y darle la cámara, los medios, el espacio para que hablen desde ellos mismos, y puedan escribir su historia.

Por lo que recogen las noticias es un lugar de resistencia, condenado por un plan urbanístico que quiere acabar con el barrio, ¿qué tiene de especial esta gente?
El Cabanyal lleva consigo el estigma de resistencia tras la puesta en marcha del plan urbanístico del Ayuntamiento de demolición y prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez hasta el mar.

Desde el momento en que se planteó, el Ayuntamiento propició situaciones conflictivas a través de tácticas de desgaste como la suspensión de licencias y la prohibición de realizar reformas en viviendas, seguidas de una marcada violencia institucional.


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Entre todas estas medidas, está la provocación del conflicto, como es movilizar a población no-local, con unas costumbres y uso del espacio público divergentes con el fin de generar violencia desde la pura cotidianidad. Esta "gente", lleva en la piel la resiliencia desde el momento en el que ponen un pie en este mundo. Saben que son desplazados y que sus vidas pueden ser aprovechadas según el antojo del poder y las instituciones.

Evidentemente, la integración de la heterogeneidad conlleva conflicto y solo el conflicto activa la posibilidad de crecimiento y construcción en lo múltiple. La "gente" con la que vivo plantea algo tan humilde como es el bien común. Construido desde posiciones reflexivas y autoafirmadas, en colaboración con los otros, fomentando espacios y formas de estar, sobre todo, en relación.

Los gitanos de allí os ayudaron, cómo fue la relación, cómo conseguiste que se implicaran.
Este proyecto surgió tras meses de convivencia, cuando en mí día a día hacía más vida en sus casas que en la mía propia. Les propuse a tres familias hacer un proyecto colaborativo en el cual hablar de su vida y su memoria y estuvieron encantados de formar parte.

Están hartos de la visión que ofrecen los medios de comunicación de ellos mismos, de Los Gipsy Kings, Palabra de gitano...Son personas, con opiniones políticas, que desean dejar un testigo real de su cotidianidad, de sus tradiciones y memoria, y por ello se implicaron.

¿Es vuestro trabajo una forma de que no se extinga la memoria ni las tradiciones de esta comunidad?
La historia de los pobres, los excluidos, los de abajo, queda al margen de los discursos históricos y la memoria colectiva. Si bien este trabajo se desarrolla en un ámbito local, es testimonio de la situación gitana a nivel global y profundiza en la diáspora e invisibilidad de una etnia, diluida parcialmente en lo que se ha llamado el primer mundo, excluida de la representación de este e ignorada como parte del mismo.

Tiene un gran trabajo de recopilación de material, ¿cómo lo afrontasteis?
Inicialmente decidimos que tuviera un formato impreso, como publicación, ya que teníamos muchísimo material, entre fotografías, vídeos, poemas, dibujos...

Lo más coherente fue realizar una narración interactiva y audiovisual, a través de enlaces a vídeos alojados de forma online. Para la realización contamos con diferentes metodologías, entre ellas, dotamos de herramientas gráficas y audiovisuales a los protagonistas, creando y activando un proceso de autorrepresentación como medio de sensibilización y diálogo participativo. A la par, fuimos realizando entrevistas y talleres que nos permitieron rescatar la memoria histórica de una comunidad excluida, así como hilar una visión común del panorama actual.

Un proyecto multiplataforma y muy ambicioso, háblanos un poco de las partes que lo componen.
Los cuatro ejemplares que componen la publicación, se estructuran de la siguiente forma: Gloria, Tomás y Misael, Pilar y Marcos y Territorio amputado. Los tres primeros, que llevan el nombre de la persona que en ese libro es retratada, ofrecen una visión plural del colectivo gitano.

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Por un lado Gloria nos muestra la cara más cruda de la realidad y la pobreza, mientras que Tomás y Misael, describen junto a una visión infantil, un discurso politizado de su vidas.

Por otra parte, Pilar y Marcos, muestran un lado más amable a través de fotografías, historias de vida y poesía.

Por último, Territorio Amputado, está articulado entorno a un texto encargado al periodista Sergi Tarín que recoge la memoria del barrio del Cabanyal desde una perspectiva gitana, de forma literaria narra a través de las vidas de las personas antes mencionadas, una cronología del devenir del barrio. Así mismo cuenta con fotografías propias y vídeos, como el resto de los ejemplares.

He visto que vienes de la performance, ¿cómo te interesas por el mundo de la foto documental?
Provengo del campo de las artes visuales, y honestamente, nunca he atendido a ninguna disciplina en concreto. En mi praxis priman los proyectos, el concepto o motivo por el que lo trabajo, y es a partir de tener un objetivo, cuando decido qué cuerpo va a tomar. Puede ser una publicación, una performance o un trabajo documental fotográfico o videográfico.

Para Quien pena, ríe. Crónicas del pueblo gitano, decidimos que fuera una publicación por varios motivos: era una forma coherente de gestar todo el trabajo documental; podíamos generar una pequeña economía acorde a los trabajos de venta ambulante de nuestros participantes; podíamos hacer el sueño del anciano Marcos realidad, publicando más de 70 años de poesía oculta...

Al fin y al cabo me interesé por las oportunidades que ofrecen los diferentes formatos de producción y exhibición. Y este código de narración, nos era cercano, todo ser humano quiere dejar un testigo, supongo que los espacios del documentalismo contemporáneo, se entiendan o no como creación, son hoy más que nunca populares.

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