Donde van los vibradores a morir

Hay que empezar a ser ecologistas en todo, también a la hora de deshacerse de nuestros queridos e inanimados compañeros de juegos sexuales.

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30 Junio 2016, 3:00am

Fotografías cortesía de Lys Erotic Store

¿Qué ocurre con estos y lujuriosos aparatos cuando dejan de funcionar? ¿Qué hacemos con ese vibrador que ya no vibra porque, aunque parezca mentira viniendo de donde viene, ha pasado a mejor vida? ¿Lo tiramos a la basura como un vulgar residuo más o somos buenos ciudadanos e intentamos mantener limpio el ecosistema y que no perjudique al medio ambiente una vez que la obsolescencia programada acabe con su existencia como gran masturbador?
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Lisos, rugosos, largos, cortos, gruesos, de colores, más o menos vivarachos... La duración media de los consoladores va de los tres a los diez años. Pero, ¿qué sucede cuando dejan de funcionar? ¿Os imagináis un contenedor propio para estos objetos? Pilar Ordóñez, escritora, actriz y autora del libro Miss Tupper Sex, apunta algunas salidas dignas: "Píntalo con colores vivos y así desarrollas tu creatividad, quítale las pilas y en ese receptáculo añades arena y pones una planta, juntas varios y haces un ramillete para el centro de la mesa; se lo regalas a tu ex bien envuelto el día de su santo o lo utilizas para tocar el pandero cuadrado con un buen dildo".

También sugiere que lo llevemos al Punto Limpio pero, claro, nos preguntamos dónde exactamente y cómo y cuándo y qué dirán y todas esas preguntas lógicas que se te pueden pasar por la cabeza cuando te enfrentas a la idea de llevar un vibrador a un centro de reciclaje.

Al fin y al cabo, pretendes deshacerte de un objeto que ha servido, seguramente, para estimular tus genitales como si no hubiera un mañana.

Ante la duda, rimas fuera, los supermercados eróticos Lys Erotic Store han presentado la campaña "El placer de reciclar", una iniciativa que quiere regalar un final feliz a todos esos juguetes.

Óscar Pierre, uno de los responsables de las tiendas, subraya que "estos productos tienen componentes y materiales contaminantes y que pueden ser utilizados para crear otros nuevos, de otro tipo, obviamente". Intuyo que aún no existe un mercado de segunda mano en el sector, algo que bastante lógico e higiénico por otro lado.

"Los juguetes eróticos son como pequeños electrodomésticos y no hay que tirarlos al cubo doméstico, así que aquí los recogemos para un reciclaje correcto", explica. "Reciclar no es una opción, es una obligación", añade Nathalie Jullin, copropietaria de Lys Erotic Store.

Y, en efecto, vas allí y te encuentras con dos contenedores muy peculiares, uno dedicado a los artilugios que vibran y otro para los que no lo hacen. Incluso han rodado un vídeo para explicar cómo debes entregar el consolador cuando ya ha perecido. Porque hay muchos más de los que pensamos en las casas del mundo. "Igual que de pequeño tienes tus juguetes para divertirte en tu tiempo libre, de mayor hay otros juguetes para disfrutar", confiesa Miss Tupper Sex.

La 'sexblogger' y artista Venus O'Hara, rostro conocido que ha apoyado esta acción de forma muy activa, reflexiona: "No conocía algo así en España. En mi caso, guardo mis juguetes sexuales porque algún día haré una exposición, pero no todo el mundo pensará en esto". Acto seguido, entra en detalles: "Creo que es importante olvidarse de las pilas. He llegado a tener dos cajas de galletas de esas metálicas llenas de pilas reciclables para mis vibradores. Tengo manías. Yo uso condón en todos los vibradores para protegerme mejor. Sí, es una paja muy cara". (Carcajada y gesto picante.) Sobre la idea de Lys Erotic Store, afirma que "es fantástica para el medio ambiente" y anima a comprar todo tipo de elementos para el placer: "Por supuesto que hay que comprar más. Es que, si no, al final, el sexo es lo mismo... Besos, caricias, sexo oral opcional, penetración más correrse. Hay que saltar este orden, saltar fases, poner otras e innovar".

Y, en otros términos, el llamamiento ecologista de Venus O'Hara coincide con el de organizaciones como Greenpeace, donde promueven la seducción "sin afectar el medio ambiente. Es más, te proponemos algo excitante: complace a tu pareja mientras le haces el amor ¡al planeta! Porque cuidarlo es el acto de amor más genuino". Otro gatito menos.

Ahora pongámonos serios y recordemos que los vibradores incluyen baterías, cables, látex, metal, plásticos, silicona y otras piezas que no se pueden lanzar así como así a la bolsa de mugre de cualquier cocina.

Merece la pena reciclar, tal y como advierten desde la organización Ecoembes: "Cuesta menos reciclar que fabricar un nuevo producto. Reciclando ahorramos agua, energía y materia prima. Además reducimos la contaminación que se produce en el proceso de obtención de la materia prima".

No cuesta tanto ponerse las pilas con todo esto. Y a propósito de este obvio juego de palabras con las pilas, desde Cempre (Compromiso Empresarial por el Reciclaje), indican que éstas y las baterías contienen mercurio, plomo y cadmio.

Para entendernos, que "una pequeña cantidad de mercurio mal reciclado", afirman desde esta asociación latinoamericana, "puede contaminar miles de litros de agua". Y lo que supone en cadena: lo puede ingerir un pez y de ahí al ser humano hay apenas un plato entre medias.

Pero quizá os preguntéis por el daño que provocan los plásticos, elementos indispensables de las rozagantes herramientas sexuales que nos ocupan: según la web Virtua Side Labs, pueden ser "altamente contaminantes y no se degradan. La mayoría tiene mercurio, pero otras también zinc, cromo, arsénico, plomo o cadmio. Pueden empezar a separarse después de 50 años al aire libre. Pero se las ingenian para permanecer como agentes nocivos".

Vamos, que, volviendo a lo nuestro, uno adquiere un juguete erótico, le da rienda se explaya, agota el ciclo útil y, tras su gozosa existencia, lo que procede hacer es facilitarle un saludable adiós para todos.

La solución pasa por "concienciar poco a poco a las administraciones, como en nuestros casos en Madrid, para que nos ayuden e instruyan a los técnicos de los Puntos Limpios", así que "empezamos habilitando este espacio para el reciclaje, donde se pueden traer los viejos juguetes y las pilas usadas", concluyen desde Lys Erotic Store.

Así que, seamos higiénicos, limpiémoslos bien antes y dejemos a un lado la vergüenza a la hora de llevar nuestros viejos vibradores a un punto como este. No serás ni el primero ni el último. Y además, valga la publicidad de impacto, en estas tiendas eróticas ofrecen descuentos para montar tu propio Plan Renove en materia sexual. Así, con total naturalidad. Los tiempos han cambiado y ni siquiera el mismísimo Onán lo habría hecho mejor.