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spleen! journal

El beso en resistencia en Costa Rica

Beso Diverso es un colectivo feminista radical que hace denuncia social.
17.6.13

Spleen! Journal es una revista bimestral que publica crónicas latinoamericanas. Aunque en VICE normalmente no publicamos textos generados para otros proyectos, decidimos hacer una excepción, porque nos gusta lo que hacen en Spleen J., un medio impreso no lucrativo e independiente al que admiramos y respetamos. Así que durante los próximos meses, compartiremos algunos de los mejores artículos publicados originalmente en spleenjournal.com.

Nancy Umaña y la chica con la que salía cruzaron la calle entre el edificio de la transnacional para la cual trabajaban y el parquecito del barrio que se extiende enfrente. Una vez allí, aprovecharon para conversar y besarse a sus anchas. Sin embargo, alguien las vio, la voz se corrió por el caserío, y no mucho después se vieron rodeadas por varias personas que llevaban piedras, palos y perros, demandándoles que salieran de inmediato y no volvieran nunca. Su pareja huyó.

Nancy encaró un momento a la multitud, acuerpada por algunos muchachos que estaban allí y se indignaron por lo que veían. Antes de irse, tuvo tiempo de tomar una fotografía que lleva en su teléfono hasta el día de hoy. En ella, se puede observar con detalle al menos a una docena de personas mal encaradas y en posición agresiva.

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Destaca en el conjunto de la foto una mujer madura que sostiene una piedra enorme, quien fue después al vestíbulo de la empresa y le demandó a un guardia de seguridad que le permitiera ver las fotos del personal, para “saber cuáles eran esas lesbianas que se estaban besando ahí”. El empleado, violando la normas de la compañía, accedió un usar la computadora con su base de datos y ayudarle a encontrar los rostros.

Una vez identificadas, la mujer pidió hablar con el manager de las muchachas. Pero, la compañía tiene una política amigable con la diversidad sexual, por lo cual el reclamo no pasó a más.

Después de esa tarde, algo se movió dentro de Nancy. Sintió una indignación profunda. Indignación que fue creciendo dentro de ella y no pudo soportar más cuando, pocos meses después, las echaron a ella y a otra chica del Bar Morazán, en el corazón de la capital. “No se puede dejar que le pasen a uno por encima, así…” llegó a ser una convicción apremiante.

Con su indignación lista a transformarse en activismo, buscó y se integró a la Coordinadora del Beso Diverso, de quienes apenas había escuchado. De eso, han pasado casi dos años.

Beso Diverso es un colectivo feminista radical, un colectivo de los cuerpos, que hace política a través del placer, que hace denuncia social. La denuncia la combinan con actividades lúdicas. Más que denuncia, el colectivo está generando un movimiento incluyente.

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Hoy, en la Segunda Fiesta Besable, que se desarrolla en Lobo Estepario, uno de los bares de moda en San José, como parte de las actividades de Beso Diverso, lleva una camisa en la que se lee "Cupida sexy y negociadora”.

Detrás, cuelga una manta cuyo lema hace juego con el de su playera: “La Diversidad Sexual es un asunto de AMOR. Si te molesta mi amor… ¡Revisate!”.

Esta noche Nancy es parte de una lucha y una verdadera celebración, pero ante todo de una declaración de principios.

TODO EMPEZÓ UNA NOCHE DE VERANO…

Marisa Victoria y Paulina Torres eran novias y estaban bebiendo unas cervezas en una cantina, la extinta Chicharronera Rancho Alegre (o simplemente “La Chicha”). Se besaron. Cuando una de ellas se acercó a la barra por más bebida, el bartender se negó: “Ya no les vamos a vender cerveza… Vayan a otro lado a besarse, esto no es un bar gay, ustedes anormales…”

“Entonces, claramente, a nosotras nos tocó la dignidad, nos tocó nuestra conciencia política” –cuenta Paulina. “Hicimos una denuncia pública, y a partir de ella mucha gente reaccionó indignada. Porque además lo hicimos público, es decir, no es la primera vez que le pasaba a alguien, realmente, pero sí era como de las primeras veces que alguien decía: ‘Me pasó esto y queremos hacer algo’. Entonces la gente comenzó a reaccionar: ‘Vamos a quemar el lugar’ o ‘Vamos a hacer graffiti’, ‘Vamos a pegarle a ese mae’(1), o no sé qué, hasta que alguien dijo: ‘¡Vamos a darnos besos!’”.

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La idea caló. Y cuando otras dos denuncias fueron publicadas en medio del movimiento que se estaba generado, decidieron hacer lo que llamaron Ruta del Beso Diverso. “Hicimos un llamado a gente que quisiera organizarse para esta primera ruta. Entonces, hicimos toda una estrategia, inclusive pusimos un recurso de amparo(2), y la gente que nos reunimos para hacer esta Ruta del Beso fuimos a tres bares: primero a La Chicharronera, a Mariscar(3), y a Rafa’s(4).

"Nosotras pensamos que no iba a llegar nadie, o que iba a llegar muy poca gente. Pero llegaron como cien personas, sin convocar públicamente. La convocatoria que hicimos fue de boca en boca. Invitamos una abogada para que nos defendiera…”.

“Digo, nosotras teníamos miedo, no sabíamos qué iba a pasar. Llevamos materiales para entregarle a la gente, hicimos consignas previas, llevamos un sonido pequeño… Entonces había gente para seguridad cuidando del resto. Gente que se besaba y gente que gritaba las consignas. Entonces hicimos esto primero y como fue tan exitosa, di(5), decidimos no desaparecer como colectivo, sino más bien empezamos a construir un proceso”.

Hasta hoy llevan 12 Rutas del Beso Diverso y una ruta Trans. Han generado un movimiento inesperado en Costa Rica.

“Es de las primeras veces en que una organización con características LGBTI, por decirlo así, logra sacar a la calle a gente lesbiana, gente gay, gente trans, gente heterosexual, para defender las manifestaciones públicas de los afectos”.

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A esta manifestación le siguieron nuevas denuncias de gente que no quería guardar silencio y nuevas Rutas. Así, tuvieron que generar una organización –La Coordinadora del Beso Diverso- y aprender mucho sobre la marcha.

“Yo creo que la gente comenzó como a identificar, a sentir más propio el asunto de la Coordi” – cuenta Tania Vindas, quien milita en el grupo desde hace años.

“(Pero también) hay gente que se mete como para tratar de que el asunto termine en bochinche(6)y demos una imagen negativa”, añade Nancy. “Entonces, con eso hemos tenido que tener mucho cuidado”.

Como cuando aún no unían fuerzas, han sufrido violencia verbal y rechazo, pero la diferencia es que ahora están juntas. Resisten juntas. Por eso las agresiones no las han detenido.

Sin el apoyo inicial de personajes y agrupaciones más experimentadas, sufrieron ataques periódicos de conservadores, siempre lidiando con cierta estrechez económica para mantener sus actividades. Pero han sobrevivido por casi seis años.

COSTA RICA HOMÓFOBA

En Costa Rica, como en el resto de América Latina, hay una homofobia rampante, de la que la mayor parte de la población es cómplice. La totalidad de las instituciones estatales y las leyes la exhiben de modo cotidiano. Esa política discriminatoria se ha fortalecido con la administración de la actual presidenta, Laura Chinchilla, antiprogresista en varios temas sociales y servil a las posiciones o requerimientos directos de la Iglesia católica, la cual sigue siendo la religión oficial y subsidiada por el Estado.

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Y el panorama es peor, en 2012 se nombró al diputado Justo Orozco -pastor evangélico ultraconservador y abiertamente homofóbico-, como presidente de la Comisión de Derechos Humanos en el Congreso costarricense. Pese al cargo, no ha ocultado sus posiciones.

En múltiples ocasiones ha hecho declaraciones discriminatorias y prejuiciosas, que han recibido una fuerte respuesta de parte de otros diputados y organizaciones civiles, e incluso han generado marchas callejeras en contra de su permanencia en ese puesto. Pero nada ha tenido éxito. Amplios sectores de la población y el partido en el gobierno lo apoyan.

La descripción directa que hace Beso Diverso deja poco espacio para dudas:

Las lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex (LGBTI) hemos sido sistemáticamente invisibilizadxs en todos los espacios públicos. Siempre hemos estado presentes, contribuyendo con el desarrollo intelectual, artístico, científico y social del país, pero las fuerzas conservadoras nos han borrado de los libros de texto, las imágenes, las leyes y el lenguaje, dejando únicamente insultos para dar cuenta de nuestra existencia: tortillera, playo, loca, maricón, machona.  Aunque al país no le guste reconocerlo, en Costa Rica se discrimina a las personas LGBTI. A pesar de que tenemos los mismos deberes, no tenemos acceso a los mismos derechos que la población heterosexual. Nuestras uniones de pareja no son reconocidas legalmente, no tenemos acceso a todos los beneficios del sistema de salud y seguridad social, no podemos compartir legalmente la paternidad o maternidad de nuestros hijos e hijas, no podemos proteger nuestros bienes comunes, no tenemos los mismos derechos migratorios, y en el caso de las personas intersex y trans, no tenemos derecho a una cédula que refleje nuestra identidad sexual, por el contrario diariamente sufrimos en los quirófanos o consultorios la represión de la policía del cuerpo. Cada vez que expresamos nuestra identidad u orientación sexual recibimos violencia verbal y física.(7)

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En varias ocasiones, los guardias privados del Hotel Costa Rica echaron con amenazas  a personas gay y lesbianas de la plaza pública frente al lugar por expresar sus afectos. Creen que dan una mala imagen ante el turismo.

Lo mismo ha pasado en el campus de la Universidad Costa Rica, en la plaza de comidas y locales de varios centros comerciales (particularmente en el Mall San Pedro(8)), restaurantes, casinos… En cada uno de esos sitios, casi siempre habían parejas heterosexuales besándose también, pero las personas sexualmente diversas eran echadas por los agentes de seguridad, meseras, o personal de administración, siempre en nombre de la decencia, la respetabilidad, o la “normalidad”.

Incluso, una empleada del Banco Nacional fue reubicada en su puesto de trabajo a otra sede, y con un puesto distinto, por besarse con su pareja frente a su lugar de trabajo en horas no laborales.

DE CÓMO CONTINUAR UNA LUCHA

“Lo que nosotras hacemos, es justamente tomar los espacios públicos y liberarlos de la discriminación y el estigma que ahí hacen la personas hacia las parejas del mismo sexo, o las personas trans que se les discrimina por expresar sus afectos, empezando por darse besos. Entonces, la Coordi lo que hace son manifestaciones, públicas, también vinculamos con otro tipo de acciones.

Cada vez que alguien le discriminan en algún lugar, nosotras hacemos reuniones, imprimimos afiches, mandamos comunicados de prensa, hacemos calcomanías…”, cuenta Marisa de la Coordinadora del Beso Diverso (para todo efecto, “La Coordi”).

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Actualmente, Beso Diverso no existe bajo ninguna figura jurídica. Es una decisión consciente, discutida, pese a que en ocasiones han recibido presiones fuertes para que lo hagan. Pero no quieren verse limitadas a depender de ayuda externa (como una ONG), teniendo que moderar su discurso y acciones para tener que mantener un patrocinio.

“Sí, no queremos que nadie nos limite a la hora de decir, por ejemplo, que la presidenta (Laura Chinchilla) es una vieja horrible y patriarcal… Nosotras usamos el vocabulario que nos parezca políticamente correcto, y lo políticamente correcto no pasa, a veces, necesariamente por la decencia. Es decir, nosotras decimos lo que queremos, como lo queremos”, señala Paulina.

Consideran fundamental la faceta lúdica de su acción política. Pacífica y creativa. Aspiran a que cada uno de los espacios dé cabida al arte, la risa, el chiste y la espontaneidad, todos como recursos para hacer más consciencia sobre su causa.

Nadie es “la coordinadora central”, ni siquiera hay un petit-comité permanente. Cada quien da el trabajo que puede de acuerdo a su compromiso, talentos particulares, y el tiempo del que disponga, asumiendo la función que le parezca más natural.

“Lo que tenemos es un modo muy horizontal de activismo. Creo que es interesante porque las personas van asumiendo el rol que les corresponde, porque así lo deciden. O sea, nadie dice: ‘Tania, usted se encarga de la comisión de seguridad, de aquí hasta la eternidad’, sino que las cosas van fluyendo. Y bueno, hay gente como que tiene más habilidades para estar constantemente gritando consignas y que nunca se le agote la imaginación para animar el ambiente.

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"Hay gente que tiene habilidad para responder las preguntas insidiosas de los periodistas amarillistas que llegan a nuestras Rutas. Hay gente que tiene la habilidad de hacer una propuesta gráfica y darnos una línea equilibrada y mantenida en el tiempo, como Nancy”, dice Marisa.

Pese a la fatiga, se reúnen viernes en la noche. El grupo más estable de trabajo está compuesto de entre 10 y 15 chicas.

Nunca pasa demasiado tiempo sin que les llegue una denuncia. Cuando surge la duda acerca de qué hace que una queja por discriminación se convierta en una manifestación, en una Ruta del Beso Diverso, hay una claridad meridiana.

“Nosotras no queremos convertirnos como en la ‘defensoría LGBT’”- comenta Marisa con énfasis – “Hemos luchado de manera muy vehemente porque la gente también asuma su rol de activista. Entonces no es como: ‘Defiéndeme, yo te escribo un correo porque me discriminaron… Pero yo no puedo salir a la calle a decir que soy gay. Entonces vaya, vaya defiéndame…’ . No. Pasa por el empoderamiento. Es absolutamente necesario que las personas asuman un rol activo en la denuncia. Si no puede salir en todos los siete programas de radio que intentamos contactar y salir en prensa, no importa, pero, sea partícipe de la convocatoria. Asuma tareas. Porque no, no somos recipientes de denuncias, si no que queremos generar activismo, y el activismo se genera cuando uno se involucra en sus propias demandas, ¿no?”.

“HAGAMOS UNA FIESTA BESABLE”

La idea de hacer un evento político como una fiesta enfocada en que los presentes se besen libremente, y que incluso cumplan la fantasía de besar a alguien que en otra situación les resultaría inaccesible gracias a una ‘Cupida Negociadora’, fue según Marisa “un flashazo de genialidad que alguien tuvo”.

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Gracias a la flexibilidad y apertura que el movimiento le brinda a sus participantes, ciertos conceptos se desarrollan del modo más natural. “Alguien dijo: ‘¡Ah! ¡Hagamos marcha porque no es posible que las echen!’.

Entonces alguien dijo: “¿Y por qué en esa marcha no nos apretamos(9)? Hombre-mujer, mujer-mujer, hombre-hombre, hombre-perro, amigo, novia del otro amigo…’. Entonces, buenísimo, ¿verdad? En medio de eso fue que salió la idea de la primera fiesta. ‘Hagamos una fiesta, celebrémonos también’. Porque todo es activismo, todo es reunionitis aguditis, siempre. Y a veces necesitamos también espacios de licor y esparcimiento… Y entonces alguien dijo: ‘¿Por qué nosotras, que somos la Coordinadora del Beso Diverso, no hacemos una fiesta donde todo el mundo se bese?’ Y luego dijimos, ‘¡Idea millonaria! ¿Por qué no vendemos los besos?’.

Entonces empezó siendo como: “Bueno, vendamos nuestros besos”, y luego terminó siendo como: “Negociemos besos, para todo el mundo”.

Tania recuerda: “Parte de la celebración de la Fiesta Besable fue que cumplimos con diez Rutas del Beso Diverso. ¡Teníamos que celebrarlo! Entonces decidimos: ‘Hagamos un menú de besos’, pero muy pensados, como lo estamos diciendo, diay, digamos, que no nos vamos a sobrepasar…”.

BESOS A LA CARTA

"La idea es que la gente se bese. No es obligatorio, claro, pero instamos a que lleguen con buena vibra, mente abierta y ganas de divertirse."(10)

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Entrada, mil colones(11). Un shot de guaro(12) y confite te da la bienvenida. El sitio está bastante lleno; apenas hay espacio en la barra o una mesa hacia el fondo del local. Podemos contar al menos unas cien personas y siguen llegando.

El bar tiene un escenario que se apropia de casi la quinta parte del pequeño espacio, que no pasa de los quince metros de largo por unos siete de ancho. Apenas pasan de las 9 y Marisa sube a saludar a las presentes. Ella será la maestra de ceremonias.

El evento empieza con la presentación de Beso Diverso. Se escuchan vítores tanto de las organizadoras como desde las mesas, mientras ella pasa diapositivas de Power Point sobre el muro del escenario, que hace las veces de pantalla. “Este evento tienen fines políticos” – cuenta sonriente.

El equipo de sonido es propio, lo usan para las marchas. Alquilar es demasiado caro y complicado.

“Venimos a darnos afectos con libertad y respeto. Pero hay una palabra muy importante. Y esa palabra es: NO. Todo el mundo tiene derecho a decir ‘no’ aquí”. Más aplausos.

Luego, se presentan las Cupidos Negociadoras, quienes están para ayudar a aquellas y aquellos “que no son buenos ligando”.

Después llega el primer acto: belly dance tribal. Tras la danza, un poema. Luego, un nuevo número de danza, esta vez con música de Enigma. Aplausos, besos entre las participantes, festividad.

“¿Cómo se vive una fiesta besable? Eso es justamente lo que les vamos a contar”, dice Marisa cuando sube al escenario nuevamente.

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Cuenta del menú, el cual será ilustrado de manera práctica y clara por dos chicas, una rubia y una morena que han subido al escenario también. Son doce las alternativas:

1. Piquito de mejilla (para los más tímidos)

2. Piquito de boca

3. Beso de telenovela (labios juntos, narices cruzadas, no muy largo)

4. Beso de esquimal (frotar narices)

5. Beso francés

6. Beso francés apasionado (más largo, más intenso, ¿más caro?)

7. Beso de perrita (una de las besadoras le da un lengüetazo en la mejilla a la otra)

8. Beso de pescadita (se hace boquita de pescado)

9. Piquito múltiple en el cuello (este requiere al menos tres personas)

10. Beso tequilero en el ombligo (“sólo le diremos, se necesita un tequila, se necesita un ombligo…”)

11. Beso misterioso (“se los explicamos cuando lo pidan”)

12. Polibeso de la Coordi (todas las muchachas de la Coordi se unen al cliente y empieza una sesión de besos colectivos)

Siguiente punto: ¿Cómo se negocia un beso?

“Usted elige una(s) persona(s), conocida o desconocida y un beso del menú, el cual tendrá el costo simbólico que cada quien le quiera dar. Contacta a una de las Cupidas Negociadoras, debidamente identificadas, que se encargará de lograr que sus besos con sus ‘seleccionadxs desconocidxs’ se hagan realidad”.

Ahora, las chicas representan el cuadro:

“Digamos que yo quiero darle un beso a tal chica y le digo: ‘Mae, dos rojos(13) por darle un beso a esa güila(14) en aquella mesa’ ”.

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“Entonces yo llego y le digo a la chica: ‘Eh…Mirá. Aquella muchacha que está allá, da dos mil colones por un beso de telenovela tuyo. ¿Estás dispuesta?’ ”.

“Mmm, mirá, es que no… Dos mil pesos no creo… yo no sé cuánto”. “Entonces yo llego y le digo: ‘Fulana, tiene que dar más’…”.

“Bueno, estoy dispuesta a dar cinco mil”.

“Puede que la otra diga: ‘Bueno, le voy a dar un beso pero en el cachete…’”.

“¿Entonces queda en los mismos dos mil colones?”

“A veces la otra dice: ‘Ah, si es el cachete entonces sólo mil. Si me va a dar sólo esa cochinada, entonces sólo mil’”.“Y la otra: “Bueeenooo…’.”

La presentación provoca risas y aplausos, se percibe cierta tensión alegre. Presentan a dos fotógrafas que han llevado un retroproyector de filminas y varias cámaras, listas para hacer lo que ellas han denominado “Improbesation”: fotos profesionales para quienes quieran posar.

Las fotos subidas a Facebook serán votadas, y quien consiga más likes ganará un six pack de cerveza nacional, 6 cupcakes veganos y la impresión full color, en gran tamaño, de su foto ganadora. “Para que así asusten a toda su familia, incluyendo a su abuelita”.

Siguen dos números de stand up comedy. El primero, recibido con frialdad, pues la rutina descansó sobre referencias fálicas y estereotipos de género. Al segundo le fue apenas un poco mejor, quizá por haberse enfocado en la sátira política. Termina con ellos la agenda de espectáculos, y la maestra de ceremonias dice al fin: “Nadie va a hablar más. ¡Vamos a besar!”

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Las Cupidas comienzan a merodear las mesas, con el menú en su manos, ofreciéndolo mesa por mesa. Los besos empiezan a fluir por rincones dispersos. Algarabía general. Varias chicas comienzan a subir al escenario para tomarse las fotos; se suceden los rostros juguetones que atraviesan las diapositivas. No son pocas quienes se abanican con el menú de besos antes de escoger su platillo. El calor comienza a ser aún mayor.

Alrededor de las 10:30, las fotos en el escenario se suceden ahora casi sin interrupción. Hay fila para subir. Las poses son cada vez más creativas, los grupos más grandes. El entorno de “todo vale” comienza a convertirse en respiración.

De los Fabulosos Cadillacs hasta los Bee Gees, comienzan a sonar los coros espontáneos (algo, definitivamente cambió con Stayin’ Alive). Risas, baile. Núcleos de amigos son rotos brevemente por besadoras y besadores repentinos. De pronto, en el escenario, una chica con máscara de luchadora mexicana juega a que azota a su novia y esto se convierte también en foto.

Sabes que apenas empieza, pero el deseo aquí ya quedó validado como principio. Realizarlo se ha convertido en juego, un juego erótico a plena vista.

BALANCES, EL FUTURO

Repasar su historia ha representado para ellas un ejercicio placentero. “A mí me parece que nosotras hemos dado una pelea, me parece que por ahora la vamos ganando. Pero es una batalla que no se gana ni se pierde nunca, si no que uno tiene momentos mejores y momentos no tan buenos, por posicionar el tipo de activismo que hacemos en los colectivos LGBT… Porque feminista, lésbico, con liderazgo de mujeres jóvenes, esa es una batalla que nunca hemos dejado de dar”.

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“Hemos dejado claro que el lobby parlamentario, el esquema de activismo dentro de una ONG, funcionan, tienen una función, pero no hay movimiento LGBT, no hay movimiento feminista, si no hay convocatorias callejeras y si no hay eso, digamos, audacia, pérdida del miedo ante las transgresiones. Entonces esa es para mí la principal pelea que hemos dado y que seguimos dando, por posicionar este tipo de activismo como uno válido, como uno que tiene derecho a discutir de tú a tú con el resto de gente que hace activismo desde ONGs, desde organizaciones de la sociedad civil, hasta asociaciones, iglesias, etc.”

Con toda la experiencia detrás, Nancy afirma que lo importante es la visibilización. Consciente de que es un proceso largo, camina con la bandera del movimiento todos los días de su vida. “Alguien tiene que hacer algo ahora para que dentro de veinte años la dinámica cultural cambie”.

El futuro para ellas presenta retos interesantes. Aparte del proyecto de crear una batucada lésbica (es común que apoyen marchas como las del Día Internacional de la Mujer  o el 1º de mayo con baile y música) o la ya mencionada compra de un equipo de sonido propio,  hay una perspectiva política muy clara.

Marisa explica que se trata de un proceso impulsado por ellas, apuntando a crear una agenda y estrategia unificada de trabajo con otras organizaciones LGBT del país, para que dejen de operar como voluntades dispersas y así aumentar su impacto.

CAMBIO DE DÍA

Pasada la medianoche, el bar ya estaba convertido en una discoteca llena de abrazos, risas y miradas sugerentes. La música de Bosé o Los Prisioneros apenas lograba escucharse entre las conversaciones inagotables. La cantidad de besos sin necesidad de intermediarias, tanto dentro como fuera del local, era difícil de ignorar, imposible de contar.

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Mientras la música iba quedando atrás y la ruta conducía hacia el frío de la Avenida Central de San José, vino a la memoria una anécdota contada en la entrevista: Durante una de las primeras Rutas, que había sido otro éxito de convocatoria, la marcha había tomado camino por una vía de tren recientemente activada. Perplejas, vieron cómo justo cuando el grueso del grupo estaba pasando por ahí, dos trenes se aproximaban rápidamente a donde estaban. Tras el susto, lograron que todo el mundo se apartara y que no hubiera bajas.

Esa imagen, la de estar allí, atravesadas, cruzando por donde se supone que no debían para llegar a un objetivo, bajo la amenaza de lo que parecen trenes cuyos pasajeros son una sociedad conservadora que ha dado señales de no estar dispuesta a cambiar, a tolerar. Pero al final pasan. Todo eso me hizo sonreír.

[1] Mae: corrupción de maje, término común con el que los ticos pueden referirse a cualquier persona indeterminada, ya sea por desconocimiento o pereza. Cualquier persona, desde dios, el papa, o el chofer del autobús,  son maes. Entre amigos, es un trato de confianza.

[2] Recurso de amparo: Denuncia legal presentada a la Sala IV del Ministerio de Justicia, especializada en trabajar con casos en los que violentan los derechos constitucionales de las personas, grupos o instituciones. Una resolución de la Sala Constitucional es vinculante y pasa a convertirse en legislación. El sito del poder judicial la define como: “El recurso mediante el que cualquier persona puede acudir a la Sala Constitucional, si considera que un acto u omisión viola o amenaza los derechos (no protegidos por el recurso de hábeas corpus) que en su favor estipulan la Constitución Política o los Tratados Internacionales aprobados por Costa Rica”.

[3] Sobre la Avenida Central de San José.

[4] Uno de los más concurridos de Barrio La California, zona con alta concentración de bares en la capital.

[5] Di: contracción de “diay”, interjección típica de Costa Rica. Sirve para expresar un amplio rango de estados emocionales, y su valor depende altamente del contexto.

[6] Bochinche: Pleito, desorden.

[7] Transcrito de la página web de la Coordinadora del Beso Diverso, www.besodiverso.com

[8] Centro Comercial muy transitado, muy cercano al campus principal de la Universidad de Costa Rica y a menos de dos kilómetros del centro de San José.

[9] Apretar: besarse intensamente, a menudo incluyendo caricias.

[10] Tomado del evento de Facebook de la II Fiesta Besable.

[11] Mil colones: aproximadamente US $2.

[12]Guaro: destilado de caña de azúcar, de alto contenido alcohólico.

[13] Dos rojos: dos mil colones, US $4

[14]Güila: Chica. Originalmente, término común para referirse a un niño o niña cualquiera.