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Elecciones 2016

En el nuevo vídeo del Partido Popular los hipsters también les votan

Pajaritas, tirantes, barbas... el PP tira de clichés para promover que la gente les vote 'sin prejuicios'.
7.12.15

Hace un tiempo dije que cuando no sabía sobre que escribir el PP siempre estaba ahí para salvarme con alguna de sus mamarradachas. A día de hoy esto sigue totalmente vigente.

La última de los populares ha sido su nuevo video de campaña 'Hipsters', en el que unos jóvenes – no demasiado jóvenes – modernos le hacen una intervención a uno de sus amigos para que no vote al Partido Popular. ¿Os acordáis lo que dije sobre el personaje de Berto en '8 apellidos catalanes'? Bien, pues esto está al mismo nivel ya que los personajes del spot cumplen al dedillo todos y cada uno de los clichés rancios que se asocia a estos tipos y que si alguna vez tuvieron gracia, esta se perdió hace ya muchos años: desde la ropa - pajaritas, tirantes, barbas, gorros de lana, camisas a cuadros, gafas de pasta y camisas de abuela de la época victoriana- a ser veganos, preocuparse por los animales e ir en bici; no falta ninguno. No deja de ser irónico que uno de los hashtags del anuncio sea #sinprejuicios.

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Por otro lado, los guionistas del anuncio no han demostrado tener muchas luces: no tiene mucho sentido intentar hacer creer a la gente que el Partido Popular tiene votantes de todo tipo cuando lo que nos están mostrando es a un grupo muy determinado de gente diciéndole a "uno de los suyos" que no debe votar a Rajoy porque no encaja en su perfil. Ni es gente diversa, ni es gente que vote al PP. Obviamente, ellos pretendían lo contrario, pero no deja de parecer poco convincente si además son cuatro contra uno y si el argumento con más peso que el protagonista puede esgrimir es que "Rajoy no tiene nada en contra de las ballenas".

Además, decir que al PP lo votan personas muy diferentes es totalmente falso: como señaló Jorge Galindo en su Twitter, la gran mayoría de los votantes del Partido Popular tienen un perfil social, económico y sobre todo, generacional, muy definido, siendo en su mayoría directivos y jubilados, así que por mucho que los de Rajoy intenten llenar algunos de los puestos más visibles del partido de caras jóvenes, está claro que sigue siendo un partido para viejos y además, viejos con dinero; mucho dinero.

El video del hipster del — Jorge Galindo (@JorgeGalindo)diciembre 7, 2015

¿Que habrá alguno de esos modernos de cartón piedra que lo hará? De eso no hay duda, ahora bien, son las excepciones las que confirman la norma y no al revés: intentar tomar la parte por el todo y generalizar a partir de esos casos aislados para vender una supuesta transversalidad del partido es como esas mismas estadísticas que utiliza el PP para decir que sus políticas económicas han sido un éxito, medias verdades que solo sirven para dejarlos en ridículo.

Nos vota gente muy diferente, — Mariano Rajoy Brey (@marianorajoy)diciembre 7, 2015

Pero no se de que nos extrañamos todos: en general la campaña del PP tampoco es para todos los españoles. Saben que en estas elecciones la gran mayoría de sus votantes serán de ese núcleo duro que no va a votar a otra cosa, nunca lo ha hecho y nunca lo hará porque el voto fluctuante, el que iba del PSOE al PP y viceversa dependiendo de como lo habían hecho los cuatro años anteriores y lo bien o mal que le caía el tipo que se presentase, se lo quedará Ciudadanos y por lo tanto toda la campaña del PP se centra única y exclusivamente en reforzar esos eslóganes que repiten constantemente como si fuesen un mantra para mantener la apariencia de estar en campaña de cara a sus votantes más irredentistas: ellos son su pilar fundamental, el único en el que no pueden permitirse ninguna grieta pero también el más fácil de satisfacer.

Es por esa misma razón por la que Rajoy no fue al debate de 'El País' y en cambio descargó toda su artillería en el programa de Bertín Osborne y en su entrevista con Piqueras, formatos mucho más cómodos para un hombre que ya ha demostrado que es incapaz de estructurar frases coherentes y que están dirigidos directamente a sus votantes. Como siempre, los populares saben perfectamente a que juego tienen que jugar para mantenerse en el poder y lo van a jugar encantados.