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Cultura

Entrevistamos a Tommie Smith sobre el saludo al Poder Negro de 1968

Fue mundialmente abucheado por luchar en favor de los derechos humanos.
10.8.12

El pasado 9 de agosto fue la final de 200 metros para hombres en el estadio olímpico de Stratford, Londres. Para sorpresa de pocos, Usain Bolt, Yohan Blake y Warren Weir pintaron el podio de amarillo, verde y dorado, con toda su gloria jamaiquina, y se llevaron respectivamente el oro, la plata y el bronce.

Hace 44 años, el podio con los ganadores de los 200 metros planos fue el escenario de uno de los momentos más icónicos en el siglo XX. Mientras la gente se alzaba contra el apartheid en Sudáfrica y la segregación racial en Estados Unidos, los corredores estadunidenses Tommie Smith y John Carlos levantaron sus puños para mostrar su solidaridad con las personas que luchaban en todo el mundo por los derechos humanos.

Después del llamado saludo al Poder Negro de los Juegos Olímpicos del ’68, ambos atletas fueron abucheados y expulsados de los juegos por el presidente del Comité Olímpico Internacional de ese momento, Avery Brundage, quien se había codeado con Hitler en su momento. El tercer hombre en el podio, un australiano de nombre Peter Norman, fue denigrado en casa por portar su placa del Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos (OPHR) en solidaridad.

Cuando Norman murió en 2006, Smith y Carlos ayudaron a cargar el féretro durante su funeral. Salute, una película que narra los eventos en torno al gesto, filmada por el sobrino de Peter, Matt, se estrenó recientemente en el Reino Unido. Éste es el tráiler:

Con toda la emoción en torno a hombres que corren muy rápido y tomando en cuenta estos 44 años de historia, decidí platicar con Tommie Smith (quien, por cierto, también fue la primera persona en correr los 200 metros en menos de 20 segundos en las olimpiadas de 1968, lo que le valió el oro). En otra ocasión tuve la oportunidad de hablar con Tommie y se había alterado bastante porque sentía que habían malinterpretado sus creencias como un joven atleta. Tuve esto en mente cuando le llamé para tener una discusión más a fondo.

Tommie tenía una historia interesante que contar; habla mucho en tercera persona porque es un tipo rudo, y me dio tres vueltas en la conversación (porque es un güey rudísimo). Empezamos con su vida en la Universidad Estatal de San José, California, cuando era un joven conservador y lo convencieron de involucrarse más en OPHR. Smith también conoció a John Carlos (quien ganó el bronce y subió al podio con el en el ‘68) en la universidad, a finales del '67. En esa época, Smith era miembro de la organización militar, Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva (ROTC), y es aquí donde retomamos nuestra historia.

Tommie Smith en la premiere de Salute en julio.

Tommie Smith: Cuando era parte del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva, sabía que me estaba involucrando en algo con lo que el ejército estadunidense probablemente no estaría de acuerdo y que definitivamente nunca honraría, y esa era la objeción a la forma de percibir a las culturas étnicas en Estados Unidos. El ejército de Estados Unidos tiene creencias muy explícitas: eres parte del país, tienes que lidiar con ello, porque así son las leyes. Si no los haces, serás juzgado en una corte marcial, etcétera.

¿Entonces eras muy conservador?
Sí, era muy conservador. Me uní al ROTC, ¡y era un buen cadete! Al menos eso creía. Hay una película en la que aparezco marchando con un M14 en los campos de la Universidad Estatal de San José, que es donde entrenábamos. Estaba muy orgulloso de ser un militar preponderante. Fue por eso que hice esos movimientos militares cuando subí al podio. Voltear a la derecha y voltear a la izquierda; son cosas que aprendí en el ejército.

¿Cuál fue su reacción a tus acciones en el podio?
Cuando regresé de la Ciudad de México, ya no era parte del ROTC. Según recuerdo me dieron de baja por mis creencias en la lucha por igualdad, la lucha por la libertad. Me concebían como un militante en mi propio país. Eso es algo que nunca le he dicho a nadie. Es en serio, sólo a ti.

¿Por qué crees que era esto?
En el ejército hay reglas y reglamentos. Te riges por las reglas del ejército estadunidense y no puedes hacer nada que vaya en contra de las creencias del ejército, ni de las creencias estadunidenses, sin importar quién seas. Pero sabía perfectamente, por el pasado de la gente negra, que el ejército tenía problemas para entender por qué luchábamos por la libertad. Verás, en el ejército, luchas por la libertad de otros países. No por la libertad dentro de tu país. Ahí es donde entran en juego la libertades cívicas.

Lo que nos lleva al Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos y la propuesta de boicot.
Cierto. El OPHR tenía un interés más humanista en el mundo, ya fuera una persona maltratada de color en Estados Unidos, en África, o donde fuera.

¿Cuál fue la reacción a la propuesta de boicot?
Había atletas en el equipo de 4x100 metros que eran oficiales en el ejército estadunidense. Realmente no se podían involucrar en algo que cuestionara la dignidad estadunidense en términos de igualdad. Sólo Dios sabe lo que les habría sucedido si hubieran apoyado abiertamente el Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos en su lucha por las libertades humanas.

En 1968 estaba Avery Brundage, un conocido racista, como presidente del Comité Olímpico Internacional. Su argumento fue que las Olimpiadas no deben ser un evento político. ¿Qué pensabas de Avery Brundage?
Tommie Smith no ve a un hombre blanco y le dice que está mal, yo no veo a alguien y pienso que está equivocado, hasta que abusa verbalmente de la idea de libertad. Creo que eso fue lo que hizo Avery Brundage. Él defendió la lucha de 1936 contra Jessie Owens porque era negro. Avery Brundage también fue muy tajante en su apoyo al apartheid. Ahora, lo que hizo en 1968 fue colocar una barrera frente al USOC [Comité Olímpico de Estados Unidos] y decir que si un atleta posaba frente al mundo [para saludar] con Carlos y Smith, todo el equipo olímpico estadunidense sería descalificado. Así que cesaron de las competencias a Smith y a Carlos. ¿Qué más podía el USOC hacer?

Supongo que no mucho. ¿Dónde ves al movimiento por los derechos civiles en este momento?
Creo que ha crecido mentalmente más de lo que ha cambiado. El cambio vendrá, y supongo que es por eso que amo la canción de Sam Cooke "Vendrá un cambio ". Mientras el hombre exista, existirá la necesidad de trabajar de forma proactiva, de buscar un cambio de forma proactiva. Esto es lo que hace que el hombre sea tan interesante. Éste es el interés de la raza humana. Dios no le permitió a la humanidad ser aburrida. Pero si planteó que si crees en algo, tienes que decirle a la gente por qué crees en ese algo, y partir desde ahí. Se que suena ambiguo, ¿pero qué otra cosa puedo hacer para preservar la integridad del proceso de pensamiento de la humanidad?

Es una pregunta muy cliché, pero estamos hablando de uno de los momentos más emblemáticos del siglo XX. ¿Qué pasaba por tu mente mientras saludabas desde el podio? ¿Qué sentiste en ese momento?
Muchas cosas, Joshua. Muchas cosas llegaron a mi cabeza cuando estaba en el podio, en cuestión de nanosegundos. Desde el momento en el que me involucré por primera vez hasta que levanté mi puño en solidaridad. Desde no conseguir un trabajo, mis creencias en la humanidad, tanto cívica como humana, hasta la necesidad de decir algo porque creía en ello. Puedes correr, pero no te puedes ocultar, y todo eso es parte de lo que creía entonces y en lo que todavía creo. Tengo una responsabilidad. Tenía una misión. Era la misión de Tommie Smith para poner sobre la mesa la necesidad de un cambio en Estados Unidos. Había que cambiar las políticas, en términos de igualdad, cambiar las políticas en términos de derechos iguales para todos, y los derechos de todas las personas en el país que la constitución prometió proteger. Muy simple. Tommie Smith no puede ver cual es el problema de hacer un cambio para bien. Se llama política. Algunas la hacen, otros no. Ahora tenemos un presidente que está haciendo cosas maravillosas, pero no importa lo que haga, la gente se opondrá a él, incluso a costa de sus vidas.

¿Qué se dijeron entre ustedes, John Carlos, Peter Norman y tú, antes de subir al podio?
Tuvimos una conversación larga y fuerte. Peter Norman, él expresó de forma verbal su idea de derechos humanos. Cuando se subió al podio traía puesto un botón del Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos para simbolizar su creencia en los derechos humanos. No para simbolizar su creencia en los derechos de los negros en este país, sino en los derechos humanos, los cuales incluyen los derechos de los negros. Tommie Smith y John Carlos traían puesto el mismo botón, y eso lo ligaba con la creencia en los derechos humanos. Este hombre dio una gran carrera. Corrió una carrera de autoridad, en especial los últimos seis metros de la carrera, para llevarse la plata. Cuando regresó a su país, donde también había problemas con la gente de color, en especial con los aborígenes, no fue bien recibido. Creo que lo vilipendiaron por subir al podio con un botón. No hubo nada que pudiera hacer para explicarle a su país que no era culpable.

Tommie gana el oro en los 200 metros en 1968.

Pero al final fue reivindicado, ¿cierto?
Creo que sí, Joshua, creo que sí. Porque ese hombre es el orgullo de la libertad. No merece ser vilipendiado por pararse con dos hombres negros que tenían problemas en su propio país, lidiando con su libertad.

¿De quién eran los guantes?
Los guantes eran de Tommie Smith. Yo usé el derecho, y John Carlos el izquierdo. Le di uno a John Carlos porque habíamos hablado de hacer algo y terminó siendo ese acto en el podio con nuestras manos levantadas al aire, para sugerir el mismo tipo de libertad. Un grito por la libertad, así lo llamo yo. No necesariamente Poder Negro. Éramos atletas jóvenes y negros los que hacíamos esta interrogante, y la gente lo empezó a llamar Poder Negro porque creían que estábamos haciendo lo mismo que las Panteras Negras en Estados Unidos.

¿Y no era así?
No, no era así. Aunque, Joshua, las Panteras estaban en su derecho de hacer lo que hicieron. Servían a la comunidad como podían. Hicieron lo que pudieron para ayudar a miles de personas. Pero el podio y los guantes no eran parte del movimiento Pantera Negra.

Última pregunta y te dejo ir. Literalmente, en el momento en el que levantaste tu puño en podio, ¿había algún pensamiento en tu cabeza? ¿Pensaste en otras personas, en tu familia, o algo semejante?
No había tiempo para pensar en cosas negativas. Ya las había pensado mucho tiempo antes. Las amenazas que Tommie Smith y John Carlos habían recibido antes eran suficiente. Y lo que Tommie Smith pensaba en el podio era en rezar, y lo hice, mientras sonaba el himno nacional, con la cabeza agachada, y mi puño en el aire. Y en la solidaridad de la mezcla de diferentes atletas en los Juegos Olímpicos. Y como tenía el himno de fondo, eso fue lo que me ligó con un país que necesitaba entender que los derechos humanos eran un problema. Los derechos civiles eran un problema, porque yo venía de ahí, y estaba orgulloso de eso, pero había trabajo que hacer. En resumen, eso fue lo que pasó.

¿Puedes describir la reacción?
Primero que nada, todo estaba muy silencioso porque nadie había anticipado lo que ocurrió. Y después empezaron los murmullos cuando entendieron lo que sucedía visualmente. Por supuesto, nos abuchearon y nos gritaron. Una vez que bajamos del podio y empezamos a caminar, fue entonces cuando volví a levantar mi puño sobre la pista, un último acto de solidaridad, creyeran en ello o no. Tommie todavía no tenía pensamiento negativos en su mente.

John Carlos (izquierda) y Tommie saludan de nuevo en la pista con Peter Norman entre ellos. Los tres medallistas se alejaban del podio. 

¿La reacción te impresionó de forma alguna?
No, no estaba impresionado. No me impresionó ninguna reacción, porque no sabía cuál iba a ser. Sabía lo que Tommie Smith iba a hacer. Fue como con la carrera, la primera vez que se corría en menos de 20 segundos. Es la novedad de la vida, y todavía hablo sobre ello, por esa novedad, por esa libertad, por esa acción positiva que creo tomamos en el podio. Pero no hay maldad, sólo amor y lo que ese amor a traído. Porque no soy un hombre militante.

Los cambios seguirán. Por eso estoy hablando contigo, porque creo en una continuidad, y las cosas continuarán cambiando, con todo respeto para el gran Sam Cooke.

Por último, el record mundial de los 200 metros está en 19.19 segundos. ¿Tú los corriste en menos de 20 segundos por primera vez hace 44 años, podrá Usain correrlos en menos de 19 segundos?
Si no es Usain, habrá alguien más que lo haga. Definitivamente tiene la aspiración física, y una mente determinada, y no corre sólo para ganar sino para implantar un nuevo récord mundial, a diferencia de Tommie Smith en 1968. Yo corrí para ganar, no para establecer un récord mundial.

Gracias por la entrevista, Tommie.

Sigue a Josh en Twitter: @joshuahaddow

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