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Cultură

10 programas de culto que deberían volver a la tele

Confianza Ciega, Contacto Con Tacto, El Huevo de Colón... Programas que no triunfaron, pero que todavía recordamos.
21.9.15

El programa de culto es una especie en extinción en la actualidad televisiva. Por programa de culto entiendo ese programa que, a pesar de sus considerables defectos, de su corta vida en antena, de su paupérrima audiencia o de su ridícula o surrealista propuesta, ha conseguido perdurar en nuestra memoria con el paso de los años. No necesariamente se trata de buenos o malos programas para minorías; ha habido excelentes formatos con poco seguimiento a lo largo de la historia que apenas han dejado huella y ya no los recordamos, del mismo modo que tampoco tenemos presentes notorios éxitos de audiencia de calidad más que discutible. Es algo más, difícil de definir o pautar: a veces es fruto del ingenio de guionistas desaprovechados, a veces es fruto de la suerte, a veces es fruto de delirios que alguien, sin saber por qué, decide comprar, pero siempre hay algo, que no encontrarás en ningún manual sobre cómo hacer televisión, que separa el grano de la paja y que provoca ese clic en el espectador. Por ejemplo, ¿por qué aún nos seguimos acordando en 2015 de "Confianza Ciega" y no de "Generación Ni-Ni", "El bus", "Ex, ¿qué harías por tus hijos?" o decenas de realities con más share, más presupuesto o incluso con famosos entre su elenco de participantes? Ahí está el quid de la cuestión: "Confianza ciega" tenía esa magia que otros ni tan siquiera podrían soñar con tener algún día. Y de esto va el listado que puedes leer a continuación: 10 programas de culto que algún día deberían volver a la parrilla. No sé si en forma de reemisión o en forma de reboot; casi mejor la segunda opción, ya puestos a fabular. Por motivos obvios hemos descartado aquellos referentes cuyo presentador o cabeza visible ya no está entre nosotros, dada la imposibilidad de que pudieran protagonizar una segunda parte, pero no queríamos empezar este repaso sin lanzar una mención honorífica a "Goles son amores", "Las noches de tal y tal" o "La máquina de la verdad", auténticos exponentes de lo que sería un programa de culto.

CONTACTO CON TACTO (1992)

Confieso que cada vez que veía una entrega de "Contacto con tacto" me hacía la misma pregunta: ¿a cuál de las chicas que participan en el programa se habrá ventilado Bertín Osborne? Supuestamente era un dating show, es decir, un programa orquestado para organizar citas entre concursantes anónimos que no se conocían de nada y ver si surgía el amor entre ellos. El problema es que el presentador, un auténtico depredador en plena época de bonanza popular, en plena efervescencia como icono sexual de la España de finales de los 80 e inicios de los 90, era más hábil, más ágil, más rápido y más voraz que los pobres diablos con los que compartía plató. Despatarrado en el sofá, sin tener ni la más remota idea de qué iba todo aquello, incapaz de darle un mínimo aire de rigor y credibilidad a toda la película, Osborne aprovechó ese programa para engrosar su cuenta corriente y, por supuesto, para aumentar su ya de por sí larga lista de conquistas. Pedimos encarecidamente que vuelva, ahora que el género del dating show está representado por ese chiquipark metrosxual llamado "Mujeres y hombres y viceversa".

SCAVENGERS (1994)

Bertín Osborne disfrazado de soldado del futuro, con un look entre "Desafío total", "Robocop" y "Aliens", en un plató gigantesco caracterizado de nave espacial, espachurrado en la silla dando los detalles de la misión a los concursantes, con la misma guasa y pachorra con la que presentaba "Contacto con tacto", incapaz de darle el mínimo aire de credibilidad al tinglado. Uno de los programas más caros de todos los tiempos; aguantó un par de noches en prime time para acabar relegado a la franja matinal del sábado, quién sabe si en busca del público juvenil o, lo más probable, en busca de un hueco poco frecuentado y poco visible en el que pasara desapercibida una de las boutades más sonadas de la historia de Antena 3. Nunca entendimos la mecánica, ni falta que hacía: la imagen de Bertín Osborne sudando como un gorrino corriendo de arriba para abajo con cara de estar maldiciendo el día en que aceptó la oferta es un recuerdo imborrable que nos acompañará el resto de nuestros días.

EL JUEGO DE TU VIDA (2008)

Si tuviera algunos años menos y alguien me preguntara "¿Qué quieres ser de mayor?" tengo claro qué respondería: "guionista de "El juego de tu vida"". Los críticos de la vieja guardia despacharon rápidamente este milagro de Telecinco con los argumentos de la plantilla base –que si hurga en la vida de la gente, que si busca desesperadamente el conflicto, que si manipula, que si hay exceso de guión… ay, mira– y pasaron por alto un detalle de vital importancia: "El juego de tu vida" ha sido uno de los mejores programas de humor de todos los tiempos. Solo un genio sería capaz de reunir a matrimonios o familias en crisis, exponer sus grietas de forma pública y humillante y hacerlo con preguntas más desternillantes que toda la programación entera de Paramount Comedy. "¿Has quedado con tus amigos para masturbarte en una caseta de perro?", "¿Te has intentado dar placer sexual con un vegetal"?, "¿Has pasado una semana entera sin ducharte porque te daba pereza?", "¿Alguna vez te has enfadado con tu pareja porque se equivocó de orificio mientras mantenías relaciones sexuales?" o "¿Has utilizado alguna vez una rueda de camión en tus relaciones sexuales?" son solo algunos de los hits memorables que protagonizaron las tres temporadas de esta obra maestra y con los que lloramos desconsoladamente cada semana. El descenso progresivo de las audiencias, en parte motivado por los constantes cambios de ubicación en la parrilla, obligó a echar el cierre, pero los talibanes del programa seguimos confiando en su regreso.

CONFESIONES (1994)

La mecánica era muy simple: un tipo salía al estrado, en penumbra y con la voz algo distorsionada, y relataba su confesión. Esta iba acompañada de una recreación low cost, santo y seña de aquellos 90 en que los sucesos, la crónica negra y la música de terror servían para llenar horas y horas de tele. Ninfómanas, prostitutas clandestinas, ex presidiarios, estafadores, adúlteros… lo mejor de cada casa desfilaba por el plató y una vez hecha la confesión debía tomar la decisión más difícil de su vida: "permanecer en el anonimato o dar un paso el frente y revelar su identidad a media España". En casa todos esperábamos que el confesor diera la cara, no solo para satisfacer la curiosidad malsana de descubrirle el jeto, sino sobre todo por ese momento en que la gente del público bajaba a estrecharle la mano o incluso abrazarle, uno de los highlights televisivos de esa década. La cara compungida del presentador, un Carlos Carnicero que no tuvo reparo en salirse de su zona de comodidad política para adentrarse de lleno en las cloacas de la telerrealidad, y la épica de ese final redentor se convirtieron en un hito difícil de superar.

CONFIANZA CIEGA (2002)

No solo abogamos por el retorno por la puerta grande de "Confianza ciega", sino que abogamos porque el programa vuelva con los mismos protagonistas de su primera y única edición, básicamente Nube y Carolina, las dos pánfilas a las que se puso a prueba. A mediados de los 90 el thriller erótico se había convertido en un fenómeno extremadamente popular y rentable para la industria del cine, y de ahí tomaba muy buena nota este dating show, uno de los primeros que se hicieron en España en formato de reality, que explotaba hasta la saciedad todos los tópicos estéticos, visuales y argumentales de esas películas que le habían precedido con un único objetivo: romper o precipitar la ruptura de las parejas participantes. Lo consiguieron con Nube y Rafa; y estuvieron a punto de hacerlo con Carol e Isra, vencedores de esa edición. De "Confianza ciega" nos enamoró su factura cochambrosa, su estética de película erótica de los 80, el aroma a despedida de soltero cutre y poligonera y el acierto irrepetible del casting, que supo encontrar a las dos pavas más pavas de España. Pero lo que realmente nos cautivó, y aún hoy lo consigue, es su absoluta falta de escrúpulos y principios televisivos: a diferencia de otros realities, en los que se intenta ser transparente e incluso honesto, aquí todo era falso, todo estaba manipulado y todo eran malas intenciones.

LA NOCHE DE LOS CASTILLOS (1995)

Que en YouTube se puedan encontrar algunos de los capítulos emitidos ya nos indica muy claramente que estamos ante otro programa de culto indispensable en esta lista. Caviar iraní. "La noche de los castillos" es a TVE lo que "La puerta del cielo" fue a Michael Cimino: un despilfarro económico de enorme magnitud que no se vio correspondido con los resultados de audiencia, que bajaron radicalmente a partir de la segunda entrega. Y es que, siendo generosos, se puede decir que su propuesta conceptual, así como artística y formal, distaba un poco de lo que nos habían hecho creer las expectativas y la promesa de ese nuevo gran proyecto televisivo ideado por Jocelyn Habbat. Eran otros tiempos, indudablemente: ritmo comatoso, problemas técnicos, masiva presencia de extras, figurantes y actores de método, un storyline de vergüenza ajena, mucho cartón piedra y, por supuesto, esos insertos con un Anthony Quinn –doblado, además– incapaz de entender de qué iba todo aquello pero contento con el cheque que cobraba por semejante tropelía. Uno de los fracasos más rotundos de TVE y la sensación inequívoca de que alguien se lo llevó muy calentito. "The legend of Zelda" + "El juego de la oca" + "Estudio 1". Mierda visionaria: "Juego de tronos" veinte años antes de "Juego de tronos".

EL HUEVO DE COLÓN (1992)

La fusión definitiva, el choque de trenes más memorable de la Golden era de Telecinco: por un lado, Javier Gurruchaga en los inicios de su decadencia, lejos ya de sus momentos de gloria en TVE; por el otro, el toque de Valerio Lazarov, por entonces mandamás de la cadena italiana y principal valedor de un estilo y una estética televisiva, evidentemente importada de Italia, en la que se redefinía el concepto de horterada. Ambos dieron vida a "El huevo de Colón", una criatura delirante e inenarrable que aglutinaba buena parte del universo Gurruchaga (enanos, seres extraños, gordos y gordas, freaks humillados, mucha pluma…) con una coartada y un contexto aún más retorcido: Cristobal Colón, los hermanos Pinzón y el descubrimiento de América. El clásico programa de variedades de los 90 pasado por el filtro de feísmo, surrealismo y locura de su presentador, disfrazado de Colón y totalmente metido en el personaje, incluso cuando tocaba entrevistar a celebridades de alto copete.

700 EUROS, DIARIO SECRETO DE UNA CALL GIRL (2008)

La única serie de ficción española que merece volver. Y hoy más que nunca. Primero, porque supondría un homenaje sincero y honesto a sus creadores, capaces de abordar un tema como la prostitución con la misma tranquilidad e ingenuidad con la que escribirías una serie de instituto, un catálogo de IKEA o un manual de pesca submarina. Y segundo, porque sería la oportunidad de volver a ver a Toni Cantó retomando el que ha sido, sin lugar a dudas, el mejor papel de toda su carrera. Y ya es decir. Imposible saber qué era más delirante: si el personaje de ficción, un proxeneta con más pinta de haber salido de una congregación de jesuitas que de dirigir una empresa de trabajadoras del sexo; o si la interpretación de Cantó, obra maestra de la no interpretación, exhibición de muecas e impostura, todo un homenaje al amateurismo actoral y la sobreactuación más sonrojante. La serie, objetivamente, estaba más cerca de un culebrón de sobremesa que de una serie potente de prime time, pero solo por la presencia de Cantó, de un Cantó en estado de gracia que todavía no se había lanzado al ruedo de la política, ya es obligado su retorno.

CITA CON APELES (1997)

Un cura y la hija de una folclórica al mando. Un decorado espantoso. Freaks de toda España a la caza y captura de sus cinco minutos de fama. Cantantes fracasados, imitadores sin gracia, poetas de bar, humoristas deprimentes… y una silla que se movía para echar a los participantes a petición del público, santo y seña de un formato en parte visionario –años después llegarían la trampilla de "Ahora caigo" o los micros automáticos de "59 Segundos"– que apenas duró dos meses en antena pero que llegó a alcanzar cifras de share por las que hoy cualquier cadena sería capaz de vender su alma. La exposición más elocuente de la cultura del pelotazo en su versión televisiva: el relato, delirante, kitsch y espantoso, de cómo un cura que no ejercía, eterno Padre Apeles, acabó disponiendo de su propia programa de televisión tras estallar como polemista de éxito en diversos espacios de la cadena. Pese al sonado fracaso de "Cita con Apeles", cuando menos en lo que a permanencia en antena se refiere, su protagonista mantuvo con fuerza su ubicuidad mediática en buena parte de la siguiente década.

EL RESCATE DEL TALISMÁN (1991)

Hay varias generaciones de aficionados a los videojuegos que están muy mal acostumbradas: se han criado con las consolas de penúltima o última generación y su noción y concepto de los videojuegos dista mucho del que tuvimos que vivir en los 90. No saben lo que es pasar una guerra. Así que no estaría nada mal que volviera "El rescate del talismán", concurso infantil patrocinado por SEGA que se emitió entre 1991 y 1994 en TVE, para que tomaran conciencia de cómo eran las cosas antes. En su momento este programa, que era una suerte de juego de rol delirante, con actores de la vieja escuela acoplándose a cromas salvajes y efectos visuales rudimentarios, fue todo un acontecimiento para los chavales que por esa época pensábamos que los gráficos de la Megadrive eran la mayor revolución de todos los tiempos. Lo ves ahora y se te parte el alma, te sientes peligrosamente viejuno, pero su revisión supone todo un desafío para los que con apenas veinte primaveras presumen de pasión y devoción retro.