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Toby: Aquí en Luisiana, el salchichón está hecho casi completamente de cerdo, hígado y arroz. Tradicionalmente, se hacía rellenando las vísceras con sobras de carne y algo de arroz. También se le ponen cebollas, pimientos, apio, algo de perejil y cebollín. La receta varía según la región de Luisiana. En algunos lugares es un poco más picosa y tiene pedazos de carne más grandes. Aquí en el campo la puedes encontrar con más hígado, mientras que en otros lugares prefieren ponerle más arroz y más pimiento. A la gente le gusta el salchichón que ha comido toda su vida.
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Primero, no vas a conseguir el salchichón de sangre en carnicerías comunes. Necesitas ir a un matadero de cerdos; aún así, muchos mataderos ni si quiera lo hacen. La sangre se extrae justo después del disparo. Tienes que recolectar la sangre, echarle sal para que no se coagule, y ponerla a un lado. La sangre vuelve a entrar al proceso después de que se cocina la carne y se mezcla con los vegetales. Una vez que la sazonaste como quieres, entonces le echas la sangre a la carne. Es muy fácil que te pases de sal. Por eso, alguien tiene que ser el valiente que pruebe la sangre de cerdo cruda para saber si necesita más sal. El arroz se lo puedes echar antes o después de ponerle la sangre. Lo importante es que la sangre y la cubierta tienen que estar crudos hasta que los metas al intestino y los hiervas. Así que si lo fueras a congelar, debes congelarlo crudo y hervirlo hasta que te lo vayas a comer.

Claro. Creo que la gente que no se la come, se lo está perdiendo.

Sí, siempre lo hacemos. No me siento bien cuando se desperdicia la sangre. El punto es no desperdiciar ninguna parte del animal. La única vez que no lo hicimos fue cuando la sangre se nos coaguló. No le pusimos suficiente sal.

Sabe a fierro. Es muy, muy rica, como el paté.
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Al principio es violento. Puedes sentir los músculos luchando y jalando. Los esfuerzos se debilitan con cada latido, y finalmente el animal se muere. Cortamos una arteria que va del hombro al cuello para sacar el último chorrito de sangre. Es un sentimiento natural y tranquilizante. Yo creo que la gente que se asusta con esto descubriría, si vienen a hacerlo, que se siente como irte a dormir. Hay un sentimiento innato en eso. Es como tener sexo o cualquier otra cosa para la que nacemos. Somos carnívoros por naturaleza. Creo que esto es algo que todos saben hacer, pero que quitamos de nuestro estado natural como especie. Ahora la gente tiene una reacción automática a esto. Estamos retrocediendo. Nos estamos alejando de nuestro lugar en la cadena alimenticia. No entendemos el proceso natural de las cosas. Esto no debería ser algo que alarme a nadie. Debería ser un evento común y corriente.

No mucha. Hay algunos ancianos en St. Matinville y en Eunice que aún lo hacen, y algunos jóvenes en Lafayette, pero eso es todo. Son muy pocos los que aún lo hacen, y no entiendo por qué. Tengo 39 años, y cuando mi papá era un niño, su familia no iba a la tienda. Mataban sus propias proteínas. No puedo creer que hayamos cedido el control en la cadena alimenticia en tan poco tiempo. Ahora voy a la carnicería a comprar un cerdo. Cuando era niño, teníamos cerdos. Ibas a comprar un cerdo de 50 kilos a una granja y lo criabas hasta que pesara 150 kilos.
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Sabes que tendrá un color diferente, pero se trata de un hermoso tono entre morado y violeta. Cuando lo hierves, se hace negro. No hay nada más bonito. Es un sabor robusto. Si el salchichón blanco fuera un merlot, el salchichón de sangre sería definitivamente un cabernet.Listo, ¡gracias por platicar conmigo, Toby!Denny Culbert es un fotógrafo documental, de retratos y de comida basado en Luisiana, que no le teme a ensuciar su lente con un poco de sangre. Puedes ver más de su trabajo en dennyculbert.com.