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Cultura

Cosas que tienes que saber antes de tener un hijo cuando eres joven

La mayoría son cosas básicas como "saber cómo montar una estantería" o "tener dinero para comprar una cuna", aunque hay otras que solo se aprenden con la experiencia, como "la mejor forma de limpiar un culo lleno de caca".

por Joe Bish
21 Octubre 2016, 4:00am

Foto: Evan Amos,vía

Tener hijos es raro, ¿no? Me imagino que antes de tomar esa decisión, eras consciente de los riesgos y los problemas que implica la paternidad. Y aun así, es una locura colectiva insoportable e incesante que compartes con tu pareja.

Empiezas a creer que el olor de las emanaciones humanas es agradable y adorable. Estás en la cocina con un ser que se hace daño en la garganta de tanto gritar e intentas hacer todo lo posible para que pare. Dejas de ser guay, a menos que seas un famoso, lo cual no eres, y las probabilidades de convertirte en uno celebridad ahora son muchísimo más bajas.

Por supuesto, vale la pena por la alegría de crear un ser humano cuyo nombre depende totalmente de ti. Pero ten esto en mente: hay ciertas cosas en la vida que debes hacer antes de tener un hijo.

La mayoría son cosas básicas como "saber cómo montar una estantería" o "tener dinero para comprar una cuna", aunque hay otras que solo se aprenden con la experiencia, como "la mejor forma de limpiar un culo lleno de caca".

Aquí encontrarás una lista de cosas que debiste hacer antes de tener a tu pequeño monstruo baboso.

Tener un perro

Si no puedes cuidar a una bola de pelo traviesa que está dispuesta a hacer todo lo posible para ganar tu aprobación y admiración, entonces no estás listo para un niño igual de travieso al que se la suda tu aprobación, desobedece todas tus órdenes y te mira a los ojos mientras le da la vuelta a un vaso de zumo de naranja sobre tu nuevo tapizado.

"Es muy cliché pero creo que tener un perro antes de tener un bebé me preparó para lo que me esperaba", dijo la creadora de una vida humana, Gemma. "Tener un perro no es nada comparado con tener un bebé pero fue una lección de responsabilidad y nos acostumbró a tener algo importante esperándonos en casa".

Un perro necesita atención, nunca te deja solo, se caga encima y llora. La única diferencia entre un perro y un bebé es que el bebé se duerme cuando tú quieres y tener uno es mucho más guay y más tranquilo. El único problema es que el perro vive menos pero si el bebé nace cuando el perro sigue vivo, entonces tienes un buen amigo para el niño que algún día le va a enseñar los horrores dolorosos e injustos de la mortalidad.

Lo cual nos lleva al siguiente tema:

Foto por Don LaVange vía Flickr.

Ir a un funeral

Tu primera experiencia en una procesión de despedidas debería ser antes de que des vida a un ser que también va a tener que decirte adiós. Este ritual de dolor y alivio es una experiencia que te abre los ojos y pone a prueba tu determinación. Durante esta prueba, un cierto nivel de aceptación se queda tatuado en tu mente y te permite guiar a tu camada y enseñarle cómo funciona este cruel y despiadado mundo.

Sí, ver un ataúd en movimiento a la altura de la cabeza y luego ver salir un humo blanco de la chimenea que se levanta y llega hasta las nubes es algo conmovedor, un momento que no quieres experimentar por primera vez mientras sostienes la mano de un mocoso gritón que quiere irse a casa y ver un episodio de cualquier serie de dibujos animados coloridos y chillones.

Aprender a ocultar que estás borracho

Como niño, no hay nada más aterrador que la confusión que produce ver a un adulto ebrio. No hay cosa peor que ver a tus padres —partidarios fieles de la castidad, creadores de vida, lo más cercano a Dios que reconoce tu pequeño cerebro— cruzar torpemente la puerta gritando, riendo y moviéndose de forma imprevisible. Es demasiado para un niño.

Si vas a tener un hijo y planeas estar borracho la mayor parte del tiempo —una decisión comprensible—, entonces aprende a disimular. También puedes incorporar tu personalidad ebria a tu personalidad normal; así no vas a espantar al niño cuando decidas tomarte dos botellas de vino y seis cervezas.

Estar borracho todo el tiempo te prepara para una vida de cansancio constante. "Me da pena admitirlo pero llegar borracho al trabajo fue un buen entrenamiento para los primeros meses del bebé", dijo Dexter, un hombre que tiene un hijo pequeño. "Todos los días me siento como en la tercera mañana de un festival. No sabes si eres capaz de volverlo a hacer porque aunque el día anterior fue la hostia, también fue muy cansado, pero todo el mundo está apoyándose y animándose así que vuelves a hacerlo otra vez y todo sale bien".

Ir al extranjero

Aunque suene a sermón, no importa si es Argentina o algo así, está bien haber visitado otro país y conocer gente nueva, aunque sean argentinos. También es una buena oportunidad para disfrutar momentos de consuelo antes de que tu vida gire entorno a pañales y papillas. Antes de tener un hijo, "vete de vacaciones y lee un libro entero porque nunca más vas a volver a terminar un libro en tu vida", dijo Sophie, que tiene una niña pequeña. "Se te derrite el cerebro".

Ve al gimnasio y no te duermas cuando regreses

De todas las cosas que han dicho los papás con los que he hablado sobre sus nuevas vidas como cuidadores, la falta extrema de descanso que experimentan parece ser lo más común. "Nada podía prepararme para la falta de sueño", dijo Gemma. "Tendrías que participar en un experimento científico sobre tortura con privación del sueño para estar verdaderamente preparado".

Una forma de simular este nivel ilegal de cansancio sería ir al gimnasio, trabajar todo —glúteos, abdomen, un poco de cardio—, regresar a casa, acostarte con la luz apagada y quedarte viendo el techo. También podrías crear una maquina rudimentaria que grite y vomite cada dos horas.

¿Qué tal el milagro de la vida?

@joe_bish